viernes, 18 junio 2021 02:29

Ley de Segunda Oportunidad o cómo pasar página y dejar atrás las deudas

Este mecanismo legal está ganando mucha popularidad en los últimos meses ya que ayuda a particulares, autónomos y empresarios a superar la bancarrota

Si la vida fuera un libro y cada etapa estuviera compuesta por un capítulo o tomo, uno de los más estrambóticos sin duda sería el protagonizado por la pandemia de la Covid-19. Si bien parece que el final está cada vez más próximo y el ritmo de vacunación invita a pensar que la luz al final del túnel está a la vuelta de la esquina, no puede pasarse por alto todo lo que se ha vivido en el mundo y más en concreto en España en estos últimos meses.

Porque es una evidencia que muchas personas lo han pasado verdaderamente mal más allá incluso de lo estrictamente sanitario. Y es que al margen del dolor y preocupación que puede generar ver a un familiar o ser querido mal, hay que añadir la maltrecha situación económica y psicológica que muchos individuos han tenido que afrontar a raíz de las restricciones sanitarias que les impedían desarrollar con total normalidad su desempeño laboral.

Es el caso, por ejemplo, de hoteles, bares o restaurantes, que han tenido que ver cómo dos de las campañas más esperadas del año, como la navideña o la asociada a la Semana Santa, las han tenido que vivir con grandes limitaciones de aforo, poca afluencia de turistas o incluso con el candado en la cerradura echado y sin apenas ingresos.

Y lo peor es que este hecho ha provocado un efecto dominó que ha ido causando estragos en todos los eslabones de la cadena. Al estar los establecimientos cerrados, los proveedores han visto disminuidos sus ingresos, ya que los clientes no solicitaban la misma cantidad de productos que en años anteriores. Este hecho, evidentemente, también ha salpicado a los productores, que han encontrado más dificultades para dar salida a su producción. 

¿Qué consecuencias ha provocado esta situación?

Estos meses de incertidumbre han provocado todo tipo de problemas. Los negocios más asentados y los particulares con una base económica sólida han logrado soportar, no sin sufrimiento, estos meses tan complejos. Ha tocado realizar encaje de bolillos, cuadrar cuentas y apretarse el cinturón, pero todo parece apuntar que con la caída del estado de alarma, la normalidad -si es que se le puede llamar a esto normalidad- va a regresar progresivamente.

Peor es el caso de aquellas personas que no pueden pagar sus deudas y se ven con el agua al cuello en el aspecto financiero. Y es que no todos los agentes económicos han podido hacer frente con garantías a ese efecto dominó que tantas dificultades ha provocado en muchas familias. Tal es así, que con el paso de los meses, las facturas se iban apilando una encima de otra y los ingresos o el saldo en caja no podía responder ante estas obligaciones.

Además, muchos de los particulares, autónomos o empresarios inmersos en este problema optaron por buscar una vía de financiación con préstamos o minicréditos que les permitieran reconducir la situación y lo cierto es que este hecho lo que ha provocado en algunos casos es agudizar el estado de insolvencia y provocar una huida hacia adelante que dificulte la solución. 

Pasar página y dejar atrás las deudas

Llegados a este punto, ¿qué solución existe? Aunque pueda parecer sorprendente por lo poco conocida que es esta opción a nivel social, existe un mecanismo legal desde el año 2015 que permite a todos aquellos deudores que reúnan una serie de requisitos librarse de sus deudas y poder empezar de cero. Sí, tal cual suena. Librarse de sus deudas y empezar de cero. Una posibilidad sumamente útil en los tiempos que corren.

Su nombre es la Ley de Segunda Oportunidad y, tal y como su nombre indica, su objetivo no es otro que permitir a aquellos deudores cuya situación de insolvencia sea muy pronunciada una segunda oportunidad para resarcirse de los errores del pasado y poder arriesgarse a nuevas iniciativas en el futuro. Todo ello, sin tener que cargar a sus espaldas una pesada losa en forma de deuda que nunca podrán satisfacer.

Uno de los ítems que mejor representa la utilidad de este mecanismo es la cifra de deuda que como máximo permite cancelar, que asciende hasta los cinco millones de euros. Imagínense abandonar el agobio y estrés que puede generar levantarse cada mañana sabiendo que debes cantidades que rebasan los cinco o seis ceros. Y ahora vuelvan a imaginárselo sin deber ni un céntimo. ¿Qué cambio, verdad? Pasar página y cerrar de una vez por todas este capítulo es posible gracias a la Ley de Segunda Oportunidad.