miércoles, 16 junio 2021 17:04

Colau ya ha creado la energética pública… y te cobra más caro que Iberdrola

Quizá muchos no sepan que el “sueño” sobre todo de Unidas Podemos de crear una eléctrica pública ya existe a pequeña escala de uno de sus alcaldes del cambio, Ada Colau. La que ostenta el bastón de mando en Barcelona creó Barcelona Energía, una eléctrica de titularidad pública que sin embargo se da la paradoja que vende la luz más cara que la competencia, más incluso que la “malvada” y oligopólica Iberdrola.

Esta empresa propiedad del Ayuntamiento de Barcelona fue creada apenas hace dos años y medio pero ha llegado solo a los 3.000 clientes en este periodo. Eléctricas como “Kichi” y Endesa se sitúan como las opciones más baratas entre la oferta eléctrica de la Ciudad Condal. Teniendo en cuenta que Barcelona en Comú, el partido de Colau, consiguió 156.157 votos, si suponemos que los clientes son sus votantes, poco éxito ha tenido. Y es que una cosa es predicar y otra la realidad.

A vueltas con la economía de mercado

Las explicaciones son de economía básica pura y dura, de oferta y demanda y de competitividad. Las ofertas que ofrece a empresa municipal no es que sean de las mejores, más bien lo contrario, cuando en la teoría se predica una situación diferente, crear algo público para ofrecer sin injerencias del malvado mercado unos precios populares. La realidad económica una vez más ha sido tozuda.

En estos momentos, Iberdrola y Endesa siguen teniendo precios más competitivos que los de Barcelona Energía. Antes comentábamos a una tal “Kichi”, que ofrece un mejor precio a los clientes. Si, no es una errata ni una broma, es la Eléctrica de Cádiz, otra empresa pública creada con el mismo fin en Cádiz por su alcalde, José María González “Kichi”, aunque en este caso fue más práctico quedándose con el 55% del capital y el resto para Endesa. Resultado: “su” eléctrica compiten Barcelona con la de Colau y ofrece un mejor precio.

ada colau

Barcelona Energía de Colau no despega

Las previsiones de Barcelona Energía cuando se creó era de captar al menos 20.000 clientes en los primeros años. Sin embargo, según las cuentas de 2019 presentadas por la compañía pública municipal, registró un beneficio de 5,6 millones frente a los 2,3 millones del año anterior, en gran parte por el resto de actividades de la compañía, lo que vendría a a avalar las afirmaciones de Colau de que la empresa no tiene ánimo de lucro.

Los planes de Barcelona en Comú eran aún más ambiciosos, como reflejaban en su programa electoral. Pretendían consolidar a Barcelona Energía como la compañía eléctrica pública de referencia en la ciudad y su área metropolitana. Sin embargo, al menos por el momento están a años luz de ello. Por ahora los precios más baratos de energía se siguen encontrando en la tarifa regulada PVPC que ofrecen las grandes eléctricas. Veremos si la cosa cambia con la nueva tarificación.

Memes y burlas en Twitter

No podían faltar, un clásico. Hoy mismo Echenique colgaba un Twitter donde anunciaba que iban a trabajar en la creación de una eléctrica pública nacional:

El economista Daniel Lacalle, habitual en tertulias económicas, le respondía con el sencillo e irrefutable argumento los intentos ya fallidos en ciudades:

Lo cierto es que son palabras mayores crear una empresa energética estatal, y más viendo la realidad de las municipales, obviamente sostenida por los impuestos. De hecho, tanto PSOE como Podemos, ya en el gobierno, ven cómo la perspectiva cambia mucho y la economía de mercado se impone. Se han olvidado de las promesas que hacían cuando eran ambas formaciones oposición respecto a la energía.

El resultado es que no sólo no parece que se vaya a hacer realidad, sino que hemos asistido este mes de junio a un nuevo “varapalo eléctrico” con los nuevos tramos y la consecuente protesta de los usuarios, donde para intentar ahorrar en la factura tendrían que poner una lavadora de madrugada. Y eso los particulares, porque las pymes directamente por sus horarios de oficina y comerciales, donde más subirá la luz, no les queda otra que seguir con su consumo habitual sin opción de jugar con los tramos más económicos.