martes, 22 junio 2021 21:58

Una de cal y otra de arena para la economía española

El último informe de la OCDE ha dejado un sabor agridulce en lo concerniente a España. Si bien por una parte la organización considera que nuestro país será el que más crezca de toda la eurozona durante el año 2021 y el 2022, también ha avisado de la necesidad de flexibilidad laboral, so pena de no poder sostener un endeudamiento que ha crecido de forma exponencial desde que estalló la crisis de 2008.

Un gran crecimiento… después de una gran caída

España será el país que más crecerá de la eurozona en parte debido al buen avance en el ritmo de vacunación, que previsiblemente permitirá la progresiva apertura de las fronteras, lo cual es condición indispensable para que puedan afluir las decenas de millones de turistas que posicionan a España como uno de los destinos turísticos de referencia mundial, pero sin duda también porque el desplome del PIB fue de tal calibre, que incluso una recuperación insuficiente como la que se estima para España es espectacular… siempre que no se miren demasiado los números de la caída, ya que si la pérdida del PIB durante el 2020 fue del 10,8 por ciento, el crecimiento para el 2021 se estima -según la OCDE- en un 5,9 por ciento para el 2021 y en un 6,3 por ciento para el 2022, lo cual dejará el PIB español prácticamente en niveles pre pandemia prácticamente tres años después del comienzo de la emergencia.

Pero no todos los frentes son tan aparentemente plácidos como las previsiones de crecimiento, ya que la flexibilidad laboral que reclama la OCDE choca de lleno con el propósito del Gobierno -o de una parte de él- de derogar la reforma laboral actualmente vigente.

La derogación de la reforma laboral, una promesa electoral difícil de cumplir

Insuficiente para los pensadores liberales y atropello intolerable para todos los partidos que se encuentren a la izquierda de Ciudadanos, lo único cierto es que la izquierda española lleva cerca de una década prometiendo que nada más instalarse en la Moncloa derogaría la última reforma laboral, algo que no ha ocurrido a pesar de que el Partido Popular lleva desde el 2018 fuera del poder mediante una moción de censura exitosa en la cual precisamente el candidato a la Presidencia era el actual presidente, Pedro Sánchez, un socialista.

Sin embargo, y sin dudar de que ideológicamente lo que le pide el cuerpo al Gobierno de coalición es la derogación de la reforma, esta no termina de llegar aunque la Ministra de Trabajo Yolanda Diaz insiste en que se producirá este mismo año, como replican desde las redes sociales de UP de forma habitual.

Pero no sólo los hechos -informes de organismos económicos supranacionales y actividad legislativa del Gobierno- afectan al comportamiento actual y futuro de la economía, ya que el estado anímico de los individuos y de la sociedad en su conjunto influyen mucho en la buena o mala marcha financiera, no en vano el nivel de pánico u optimismo es uno de los factores que se tiene en cuenta en, por ejemplo, el comercio de criptomonedas, tan de moda en la actualidad.

Realidad y sentimientos, dos factores igual de importantes en economía

Da igual que se esté hablando de nivel de gasto -o contención del mismo- en las familias, de decidirse a la hora de pedir un crédito hipotecario, o de empeñar capital en inversiones en el Ibex 35 o en plataformas OTC como Plus500 -mercados estos últimos en los que se utiliza el apalancamiento, herramienta que por sus riesgos debe ser manejada con la debida consciencia y comprensión de la misma- , ya que cuando de dinero se trata los hechos contantes y sonantes son igual de importantes que los sentimientos que predominan en la sociedad, las instituciones y los mercados -no se debe olvidar que tanto los mercados como las instituciones están formados por seres humanos igual de sensibles al ambiente general que el resto de personas-.

En este caso España -un país que tradicionalmente se ha considerado optimista, quizás incluso de una forma un tanto naif– es, detrás de Italia, el país más pesimista en torno a una vuelta a la normalidad anterior a la pandemia, y esto necesariamente afectará a todas las facetas de la economía, ¿de qué forma? Es difícil de saber, a algunos les paralizará mientras que otros lo utilizarán como revulsivo para tratar de hacer real la sabiduría que asegura que en China se utilizan los mismos caracteres para escribir crisis y oportunidad, queriendo dar a entender que los momentos de zozobra pueden ser aprovechados.