martes, 27 julio 2021 21:36

Las horas más bajas de Redondo: el PSOE carga contra el gurú por la patética reunión con Biden

Nunca la expresión “salir el tiro por la culata” había tenido tanto sentido. El director de gabinete de Presidencia de Gobierno, Iván Redondo, llevaba tiempo en el punto de mira de barones y dirigentes socialistas. Su forma de controlar todo el Ejecutivo y de fagocitar las competencias de otros candidatos ha erosionado su figura. Pero hasta ahora el gurú de Pedro Sánchez era intocable. Sin embargo, medio PSOE ha aprovechado el fiasco con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para señalar a Redondo y criticar su gestión. La lectura que hacen desde Ferraz es que el jefe de gabinete del presidente es el único culpable de la penosa imagen que ha dado Sánchez; porque sin el bombo y platillo previo orquestado por Redondo, el balance de la reunión de la OTAN hubiera sido positivo. 

Es la primera vez que Redondo está señalado en su propio partido, criticado y en una cuerda algo más floja que la que ha sujetado su puesto. Sánchez ha confiado en él hasta la saciedad y este es el primer gran fracaso de su director de gabinete (sin tener en cuenta cuando le puso la pegatina de Gobierno de España a la primera entrega de vacunas). La lectura que hacen desde el PSOE y tal y como explican a MONCLOA.com es que el balance de la reunión de la OTAN debería ser muy positivo porque se ha conseguido un éxito diplomático importante: que la próxima reunión de los líderes mundiales se celebrará en una ciudad española. Sin embargo, lo que queda en la conciencia de la gente es que Sánchez abordó a Biden como un “vendebiblias” para que éste le ignorara durante los 20 metros en que caminaron juntos en un pasillo.

Las críticas se oyen en cualquier pasillo de cualquier sede socialista. De hecho, el comentario que más se escucha es el que cuentan a este medio fuente del partido: “Si no se hubiera alimentado tanto la expectativa, el encuentro en el pasillo hubiera sido incluso positivo”, comentan. El gran problema y la gran culpa de Redondo reside en que tan pronto como acordó con su homólogo americano, Ron Klain, el breve encuentro puso en marcha toda su maquinaria publicitaria para presumir ante todo el país de que se reuniría con el presidente norteamericano. Y claro, tras ver el ridículo encuentro las mofas y las culpas han aflorado.

Biden y Sánchez mantuvieron una reunión previa de más de media hora

Ahora, Redondo intenta solucionar el embrollo. Por lo pronto, ha presionado para que surja de forma espontánea un comunicado en la agencia de comunicación EFE (de la que el Estado es el mayor accionista)en el que se detalla a través de un funcionario anónimo de la Casa Blanca que Biden y Sánchez mantuvieron una reunión previa de más de media hora. Al mismo tiempo, la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, se fue a la Cadena SER a explicar que, efectivamente, ese encuentro previo tuvo lugar. Quizá todo esto vino porque el presidente tardó más en explicar de todo lo que habló con Biden que en caminar con el presidente americano ese largo pasillo.

Redondo está señalado y de momento su cortina de humo no ha sido suficiente. Prueba de ello es que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha salido ante las cámaras a decir que más “pronto” que tarde dejaremos atrás el uso de mascarillas en espacios abiertos y al aire libre. Este mensaje, que se lo guardaban para paliar las consecuencias de dar los indultos a los líderes del procés (algo que tendrá lugar a finales de junio o a principios de julio, según detallan fuentes del Gobierno), lo han tenido que quemar antes de tiempo por culpa de las puestas en escena de Redondo. ¿Qué necesidad había de convertir una coincidencia física en un “encuentro bilateral” con toda la maquinaria publicitaria? Esta es la pregunta que se hacen en el PSOE.

sanchez biden

En cualquier caso, Redondo vive momentos incómodos. Está en horas bajas y no sabe cómo levantar cabeza. Incluso la pequeña revuelta que hay en el partido la ha generado él tomando el control de todo lo que le venía en gana. Ejemplos de esta ansia por tomar el mando de todo es la candidatura de Ángel Gabilondo en la Comunidad de Madrid, la campaña de Juan Espadas contra Susana Díaz o la gestión del encuentro de Sánchez con Biden, algo que debería haber gestionado el Ministerio de Exteriores y que ha generado malestar entre el jefe de gabinete y la ministra (aunque visto el currículum de la titular de Exteriores, casi mejor que no hubiera tomado el control diplomático de la reunión).

Redondo lleva un 2021 nefasto. El arrancar el año con la vergonzosa pegatina en las vacunas (cuya adquisición ha negociado en su totalidad la UE) fue un augurio de cómo sería el desarrollo del 2021 para Redondo. Pero es que a mitad de año ha convertido un evento que podría haber vendido Sánchez como un éxito diplomático tras conseguir que la próxima reunión de la OTAN se celebre en una ciudad española aún por determinar en la mayor vergüenza para su presidente. Ese mismo por el que Redondo aseguró que lanzaría por un puente si se lo pidiera. 

A Redondo no solo le ha salido el tiro por la culata a nivel nacional. También a nivel internacional se están mofando de la reunión del presidente, algo que a Sánchez y a su ego poca gracia le harán (especialmente porque el líder del Gobierno prioriza su agenda europea frente a las demás). Pero donde más daño le puede hacer es por la vía de Marruecos, lugar donde la prensa se cachondea sobremanera de la “cumbre bilateral España-Estados Unidos. Mientras que el país africano ha logrado acuerdos y reconocimientos por parte de EE UU hasta el punto de haberse convertido en un aliado estratégico, España ve como en medio de un conflicto con este país Estados Unidos ignora y ridiculiza a Sánchez. Mal negocio de Redondo y peor cortina de humo. A ver con qué treta publicitaria cambia las tornas.