miércoles, 4 agosto 2021 14:01

Miguel Ángel Quintanilla, enemigo de Vox y nuevo gurú de Casado

Algunos de los barones más centristas del Partido Popular no esperaban que Pablo Casado acudiese a la plaza de Colón, aunque fuese con un pretendido perfil bajo. Y es que el presidente del PP acaba de incorporar como mano derecha a Miguel Ángel Quintanilla, que ha dejado varias veces por escrito que Mariano Rajoy perdió las elecciones de 2008 por presentar batallas ideológicas que no le beneficiaron.

Rajoy denunció la negociación entre el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y ETA, que fue un pacto que él acabaría asumiendo, y Quintanilla aseguró tiempo después que “señalar que lo que Zapatero hacía era un escándalo, que lo era, no fue suficiente en la suma final frente al empuje del desafío político que entonces se puso en marcha en ausencia de una propuesta concreta que trascendiera la defensa fuerte del statu quo”.

SÍNDROME DE POPEYE

Quintanilla ha acuñado un término para referirse al triunfo en las calles de la derecha y a su posterior derrota en las urnas: “El síndrome de Popeye es una lesión grave que afecta al músculo, al tendón y a las articulaciones desde el hombro hasta el codo. El efecto aparente es un gran desarrollo del bíceps, pero la realidad es que se ha producido un desgarro de lo que une esas tres partes; se genera una retracción mecánica del músculo que hace parecer fuerte a quien lo sufre, pero el músculo ya no puede cumplir su función porque ha perdido toda su flexibilidad y toda su fuerza: parece un brazo fuerte, pero es un brazo roto. El aspecto es el del famoso dibujo animado, y de ahí su nombre”.

El politólogo aseguró en un artículo firmado en El Mundo en diciembre de 2020 que “el desgarro, erróneamente diagnosticado como fortaleza, ha definido a la derecha española desde finales de 2018 hasta el pasado 22 de octubre, fecha del conocido discurso de Pablo Casado con motivo de la moción de censura”.

QUINTANILLA NO QUIERE QUE EL PP SE ACERQUE A VOX POR SUS GUIÑOS FRANQUISTAS

Quintanilla también denunció el guiño de Santiago Abascal al franquismo: “Un día antes, el candidato de Vox estimó adecuado iniciar su intervención con esta frase: ‘El Gobierno de Pedro Sánchez es el peor Gobierno en 80 años de historia’. Se trataba de una frase repetida y deliberadamente no rectificada durante semanas, es decir, de una provocación que puede ser leída legítimamente así: valdría la pena ser gobernados por Franco con tal de no ser gobernados por Sánchez“.

“Esa frase inaugural es rigurosamente incompatible con cualquiera de las tradiciones políticas que confluyen en el PP –liberalismo, conservadurismo y democracia cristiana– y sitúa a Vox en un territorio político absolutamente ajeno, con el que el PP simplemente no tiene nada que ver, ni siquiera en su más remoto origen. Y frente a ella lo único procedente en coherencia con lo que el PP ha sido, es y pretende llegar a ser, es decir no”, añade.

Y explicaba en un artículo que “echar a Sánchez al precio de que el PP relativice su compromiso democrático no es aceptable en ningún caso, y no funcionaría en ningún caso. Lo que la nación hizo en la Constitución fue declarar solemnemente que su única forma digna de existencia es como democracia, y la voluntad de la nación, en cuyo nombre tantas veces se pretende hablar, no tiene precio, tiene valor”.

Ahora Quintanilla pilota la estrategia de Casado, que intentó salir sin rasguños de Colón… pero fue abroncado y vio como Isabel Díaz Ayuso le ponía en un compromiso al salpicar a Felipe VI con los indultos a los líderes del procés.