El marido de Cospedal declarará este miércoles ante el juez sobre su presunto papel en el espionaje a Bárcenas

Ignacio López del Hierro, empresario y marido de la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, y José Luis Ortiz, el ex jefe de Gabinete de esta última, declaran este miércoles como imputados ante el juez que investiga la ‘Operación Kitchen’ por su presunto papel en la supuesta trama de espionaje parapolicial al ex tesorero del Partido Popular Luis Bárcenas.

El titular del Juzgado Central de Instrucción Número 6, Manuel García-Castellón, escuchará primero a López del Hierro, citado a las 10.00, para continuar con Ortiz, a las 12.00, tras interrogar esta misma semana a la propia Cospedal y al ex jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) José Luis Olivera. Además, el viernes comparecerá el comisario jubilado José Manuel Villarejo, y el ex secretario de Estado de Interior Francisco Martínez lo hará el 12 de julio.

El juez imputa tanto al matrimonio como a Ortiz presuntos delitos de cohecho, malversación y tráfico de influencias, en relación con el dispositivo parapolicial costeado con fondos reservados que se habría montado en 2013 desde el Ministerio de Interior para espiar a Bárcenas y su familia y evitar que la información comprometedora que tuvieran sobre el PP y sus dirigentes cayera en manos de la Justicia.

Para ello, se apoya en parte en las agendas personales incautadas a Villarejo el pasado mes de octubre, que abarcan el periodo temporal en el que se habría desarrollado la ‘Operación Kitchen’ hasta el punto de que han permitido al juez situar su arranque en el 11 de julio de 2013 por una nota referida a ‘Chisco’, como apodó el policía retirado a Martínez, donde se lee: «Charla de 45 minutos. Plan contra LB. Interv. comunicaciones, registros y citación de mujer e hijo».

La sucesión de notas en estos cuadernillos manuscritos han llevado a García-Castellón a sospechar que Cospedal y López del Hierro, a través del ex jefe de seguridad de ella, Andrés Gómez Gordo, habrían tenido una participación «decisiva» para que el chofer de los Bárcenas, Sergio Ríos –también investigado–, accediera a espiar a la familia. Según declaró el propio Ríos, aceptó el encargo porque venía de su «admirado» Gómez Gordo, conocido como ‘Andy’ en la causa.

En concreto, el instructor resaltó en el auto de imputación una mención realizada por Villarejo el 18 de julio de 2013 junto a las siglas IHL, que aludirían a López del Hierro. «Aviso contacto Sergio. Él se encarga de hablar con Andrés Gordo». Y añadió sobre Cospedal: «Varios contactos y posible cita». Meses después, en septiembre, hizo un apunte revelador sobre ‘Cospe’: «Control ‘LB'».

DESMARQUE DE LA ‘KITCHEN’

Sin embargo, Cospedal ha negado este martes, en su declaración ante García-Castellón, cualquier vínculo con ‘Kitchen’, afirmando que tuvo conocimiento de la supuesta operación por los medios de comunicación. Tampoco supo nada de Ríos hasta que el asunto saltó a la primera plana, ha añadido. Además, ha dudado de que Gómez Gordo participara en el fichaje del conductor para la trama y, en todo caso, ha rebajado su relación y la de su marido con ‘Andy’.

En cambio, ha reconocido que conocía a Villarejo y que se reunió varias veces con él en la sede del PP en la calle Génova de Madrid. Según fuentes jurídicas, ha contado que contactó con el comisario en 2009 porque al escuchar al fallecido dirigente socialista Alfredo Pérez Rubalcaba decir en una intervención parlamentaria que lo oía todo se preocupó pensando que podía haber investigaciones sobre el PP y sus cargos.

Se lo presentó su marido, ha expuesto, como un policía en excedencia dueño de una consultora importante, muy bien relacionada, que hacía labores de inteligencia. En la primera reunión en el cuartel general de los ‘populares’ estuvieron los tres, pero después los encuentros fueron solo entre ella y Villarejo y, al menos uno, se produjo fuera de la sede de Génova, en una cafetería.

Cospedal ha recalcado que ni a título personal ni en nombre del partido hizo encargo alguno a Villarejo y que, en consecuencia, tampoco le pagó. Su único objetivo, ha justificado, era que el comisario la mantuviera al corriente sobre las filtraciones que se hacían a la prensa del PP y de ella. En este sentido, ha puesto de relieve que la información que le proporcionaba el policía retirado no siempre era útil y que muchas veces ya estaba en fuentes abiertas.

CANAL DE COMUNICACIÓN CON COSPEDAL

En cuanto a Ortiz, el instructor le señala como uno de los canales de comunicación de Villarejo con la ex secretaria general del PP, tanto en una etapa previa donde el objetivo era «salvar al tesorero», como en la posterior fase con la ‘Operación Kitchen’, conforme al hilo temporal que trazan las citadas agendas.

García-Castellón llamó la atención sobre una serie de apuntes. Una del 30 de septiembre de 2013, en la que Villarejo escribió junto a ‘Orti’: «Aviso copia dada al ‘Andy’. Agradeció mensaje, lo transmitirá a ‘Cospe'». Y al día siguiente completó: ‘Andy’ «muy contento por los datos que le di para la ‘Cospe'».

En este contexto, el magistrado de la Audiencia Nacional considera conveniente interrogar a Ortiz sobre si efectivamente recibió alguna copia de manos de Gómez Gordo y, en ese caso, si se la entregó a Cospedal.

En la etapa de concordia con Bárcenas también aparece Ortiz. «Aviso de que todo va según lo previsto. Se encarga de transmitirlo a ‘Cospe'», comenta Villarejo sobre ‘Orti’. Para el juez, esta «dación de cuenta» del ex comisario al jefe de Gabinete de la entonces presidenta de Castilla-La Mancha «carece de toda lógica».

EL ‘PROYECTO SMP’

Otra de los temas sobre los que podría girar el interrogatorio de este miércoles es el llamado ‘Proyecto SMP’, que se habría encomendado a Villarejo como «un proyecto de estrategia jurídica con el objetivo prioritario de evaluar la posibilidad de anulación total de actuaciones del SG», sumario ‘Gürtel’, aunque el juez sigue sin ver un nexo con el matrimonio Cospedal-López del Hierro.

Las supuestas injerencias en la investigación de ‘Gürtel’ centraron la comparecencia judicial del ex jefe de la UDEF el pasado lunes, que rebatió la versión ofrecida hace dos semanas por el inspector principal de ese caso de corrupción, Manuel Morocho, según el cual recibió numerosas y diversas presiones –desde destinos dorados a sobrecarga de trabajo y revisiones constantes de sus informes– para que dejara de investigar los hechos, algo a lo que no sucumbió.

Morocho, según los audios de su declaración, denunció en concreto que sus mandos le pidieron quitar de sus informes los nombres de dirigentes y personas vinculadas al PP, entre ellos los del ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy y López del Hierro, a los que pretendía aludir por «determinadas contraprestaciones» y como donante de la ‘caja b’, respectivamente, en base a los famosos ‘papeles’ de Bárcenas.

Olivera negó que el entonces ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, le llamara para saber si Morocho había aceptado alguno de los puestos de trabajo que le ofrecían –oficial de enlace en Lisboa, embajadas e incluso la ONU–, al tiempo que defendió que las continuas modificaciones eran habituales en todos los informes emanados de la UDEF, no solo con los relativos a ‘Gürtel’.