miércoles, 4 agosto 2021 11:18

El PSOE asume que sus impuestos al combustible dispararán (más) el IPC en 2022

El Índice de Precios de Consumo (IPC) indica que el Gobierno está haciendo caja. En junio, el IPC se ha moderado y solo un 0,4% en relación con el año anterior dejando tasa interanual en un 2,6%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. Se habla de un “respiro”, porque  esta moderación se debe principalmente a que los precios de los carburantes y combustibles han aumentado en junio menos de lo que lo hicieron en 2020. Pero en cualquier caso, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene intención de cuadrar las cuentas y el déficit a costa del bolsillo de los españoles elevando los impuestos de los combustibles fósiles. Y esto es solo casualidad, lo peor está por llegar con la tasa al diésel. El IPC se contiene (pese a encadenar cuatro meses consecutivos de ascensos), pero por poco tiempo.

El Gobierno prepara una tasa a los combustibles fósiles que hará que el IPC se dispare. La idea del Ejecutivo es equiparar el precio del combustible al de países extranjeros (pero olvidándose de que el salario medio en los países de la UE a los que quiere parecerse es mucho más alto). Mientras que Mariano Rajoy o José Luis Rodríguez Zapatero no se complicaron la vida para tratar de alcanzar el objetivo de déficit a golpe de impuesto directo (como subir el IVA o el IRPF), Sánchez se cree más “sutil” tocando el bolsillo de los españoles a golpe de impuestos ecológicos. Y por eso prepara una subida histórica en los impuestos que recaen sobre los carburantes.

Ahora repostar es caro. Muy caro. El precio del litro de la gasolina 95 sin plomo acaricia el 1,50 euros. Pero cuando Sánchez le meta mano al gravamen que afecta al carburante nos parecerá barato. En el texto del PSOE titulado España 2050. Fundamentos y propuestas para una Estrategia Nacional de Largo Plazo, se habla de cómo penalizar el uso del vehículo privado. El ingenio socialista para crujir a impuestos a todo aquel que amenace con coger su coche no tiene parangón. Según el documento, hay que reducir el número de coches y aumentar las personas que vayan en un vehículo para contaminar menos. Y el que quiera hacerlo como se ha hecho hasta ahora, a pagar.

La idea del PSOE es que el precio del diésel y el de la gasolina se equiparen. Actualmente, el Gobierno grava con impuestos el 46% del total del litro de diésel y el 54% del de gasolina. La idea es, primero, igualarlos; y, segundo, subirlos a niveles de otros países de la UE: lo cual ubicaría el precio del litro de gasolina 95 sin plomo en torno a 1,60 o 1,70 euros. Vamos, que quieren ganar dinero a golpe de tasa.

se han comprometido con la Comisión Europea a hacerlo en 2022

La idea que sopesa el Ejecutivo de Sánchez es abordar esta subida lo antes posible. No porque ellos quieran hacerlo, sino porque se han comprometido con la Comisión Europea a hacerlo en 2022. El presidente quiere los fondos europeos para abordar grandes reformas en España que le den el espaldarazo necesario para ponerse en cabeza en las encuestas electorales y el dinero que viene de Europa no es gratis. El primer gesto se dará en 2022 y será el de subir la tasa al diésel (que pasará del 46% al 54% de impuestos). Y tras este detalle, los socialistas esperan recibir a cambio una buena cantidad de dinero europeo.

Esto de cara al diésel y a la gasolina, impuestos que no pretenden solo reducir la contaminación, sino que buscan un aumento en la recaudación. El problema es que las quejas no se han hecho esperar especialmente porque quienes van a pagar con creces este reajuste eco del Gobierno es directamente quien menos dinero tiene.

EL SOCIALISMO ECO 2.0

El Gobierno ha aprovechado el proyecto del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para colar toda su subida de impuestos que dejará tu bolsillo tiritando. El PSOE ha trufado en este plan dos impuestos que buscan cuadrar desesperadamente las cuentas del país, cuya deuda ya ronda el 120% del Producto Interior Bruto (PIB). El problema es que no son especialmente socialistas… aunque sí sociales, pues los pagarán ricos y pobres por igual. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prevé que en 2022 se implante el impuesto al diésel que subirá solo ese año 0,10 céntimos el litro, e impondrán la medida estrella del ministro de Transportes, que no es otra que aplicar peajes en todas las autopistas y autovías.

¿Quién tiene un coche diésel? Pues generalmente quien tiene menos ingresos dado que es un combustible algo más barato que la gasolina y los vehículos suelen ser algo más baratos. ¿Qué tiene de socialista esta medida? Desde el PSOE sostienen que mucho, porque esconde la descarbonización paulatina del país “motivando” a la gente a que se compre un coche eléctrico. Vamos, que bajo un disfraz de tasa eco han escondido un impuesto que crujirá los bolsillos de los más pobres. En resumen, si normalmente te gastas 200 euros al mes ir a trabajar, súmale un puñado de euros más porque Sánchez tiene que cuadrar el déficit. Pero la cosa no acaba ahí, ya que el proyecto del Ejecutivo prevé que el diésel en 2025 suba hasta 0,70 céntimos por litro. ¡Casi nada! Será más caro mantener un Seat León diésel que un Ferrari a este ritmo. Pero todo es eco, no os creáis que Sánchez ha perdido el ojo en el pueblo.

A esto, que lo han clavado dentro del Plan de Recuperación que el Gobierno ha presentado en Bruselas, hay que sumarle una de las pequeñas obsesiones de José Luis Ábalos. En verano de 2020, la Asociación Española de la Carretera (AEC) aseguró en un informe publicado que España mantiene un déficit acumulado de inversión en la red de carreteras del Estado de 7.463 millones de euros. Desde luego que hay que cuadrar las cuentas, pero el presidente del Ejecutivo tiene claro cómo se mantendrán: pagándola tú de tu bolsillo.