domingo, 1 agosto 2021 12:42

La precariedad laboral de los ‘millennials’ amenaza las pensiones de los ‘baby boomers’

¿Quién lo iba a decir? Pues cualquier economista con dos dedos de frente. No es sostenible un sistema de pensiones en el que el grupo de trabajadores que las sostiene con sus impuestos padece unas condiciones laborales mucho más precarias que las de sus padres. Los millennials son una de esas generaciones que tiene una calidad laboral peor que la de sus progenitores. La crisis del 2008 y la pandemia ha convertido los salarios mileuristas en norma mientras los baby boomers, la generación de entre 57 y 75 años, quiere disfrutar de su pensión completa (que por norma general excede el importe del salario más frecuente en España). ¿El resultado? Que no es sostenible. Por eso el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, mantiene su pulso a esta generación y augura que habrá recortes en sus pensiones. El sistema no es sostenible y quien lo pagará serán los padres de la generación precaria. “Los jóvenes no deben soportar el gasto en pensiones de los baby boomers“.

El salario más común en España ha sido en 2019 de 18.468,90 euros brutos al año

Era de esperar. El sistema colapsaría con el tiempo. Y al menos hay un ministro que es capaz de tirar de sentido común y de matemáticas para explicar que no se puede mantener el sistema de pensiones tal y como está concebido porque no dan las cifras. El salario más común en España ha sido en 2019 de 18.468,90 euros brutos al año, según el Instituto Nacional de Estadística (lo que equivale a unos 1.200 euros al mes). Y la pensión más común en el país es de 1.182,07 euros. Con una legión de baby boomers a punto de jubilarse, esa cifra es posible que suba mientras que los sueldos de los jóvenes siguen a la baja. No hay que ser un premio nobel para entender que las cuentas no cuadran.

El ministro quiere proteger el equilibrio del sistema y esto implica recortes en las pensiones. El ministro de Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, ha insistido en que la “precariedad” de estos jóvenes existe y ha dejado claro que hay que “proteger” a las próximas generaciones del peso que supondrá la jubilación de sus padres. Está claro que habrá recortes. Y Escrivá se mantiene firme a pesar de las presiones internas que tiene en el Gobierno, especialmente provenientes desde Unidas Podemos. A la precariedad hay que sumarle el número. Son pocos, precarios y muchos en paro. Mientras que los baby boomers son muchos y con salarios elevados que les dan acceso a una pensión elevada. Volvemos al mismo punto, los números no cuadran se mire desde donde se mire y el ministro se ha plantado en este punto, algo que le honra, según muchas voces del PSOE.

Tirando de matemáticas, el ministro no ha podido más que lanzar un globo sonda para cuadrar los números, pero el partido no ve claro un recorte en las pensiones. Cuando el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy elevó la prestación a los jubilados tan solo un 0,25%, hubo protestas de todos los colores. Sin embargo, cuando el PSOE ha anunciado su intención de recortar las pensiones, la reacción social ha sido mucho más tímida. Desde el partido hay quien cree que el mensaje de Escrivá ha sido un globo sonda, pero la realidad en bien distinta.

El PSOE se debate entre hacer lo necesario y evidente o para evitar cualquier tipo de desgaste electoral. La maquinaria electoralista socialista tiene claro que recortar las pensiones en un momento en el que el PSOE está en horas bajas en los sondeos no es un buen plan para afrontar las elecciones, pero Escrivá solo se rige por el sentido común e ignora los mensajes de los “Iván Redondo” del partido. Él no lanza globos sonda, solo dice lo que piensa. Y en este caso es decir que el sistema de pensiones no es sostenible. Sobre cómo abordar este problema técnico, hay muchas vías (algunas de ellas no implican recortar las pensiones, pero sí potenciar los planes de pensiones privados), pero todas dejan entrever que sostener la jubilación de los baby boomers lastraría el Estado más de lo que le gustaría reconocer al partido.

Cuando se habla de “proteger” a las generaciones jóvenes se habla de que sus impuestos no sirvan exclusivamente para pagar pensiones. Ellos tienen derecho a disfrutar de los mismos servicios que sus padres y no parece que los números ofrezcan esa posibilidad. Escrivá dijo hace unos días (ante la consiguiente avalancha de insultos y críticas) que habría elección entre los mayores de 50. “Los baby boomers podrán elegir entre un ajuste pequeño en su pensión o podrán trabajar algo más”, aseguró la semana pasada el ministro de Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá.

Por lo pronto, quienes tengan un sueldo superior a los 49.000 euros al año tendrá que pagar una ‘tasa boomer’ que se elevará gradualmente para poder pagar la pensión de los mayores de 50. Este impuesto es solo el principio. Después habrá que recortar de todos los lados para mantener el pago y todo quedará condicionado por la jubilación de las generaciones más agraciadas por el mercado laboral en su día. No hay que olvidar que el peso de las pensiones es el que más carga las cuentas del Estado.