lunes, 2 agosto 2021 11:16

La OCU lo deja claro: si te dicen que tu coche consume 10 litros, en realidad “chupa” 13 a los 100 km

No sólo pasa con los coches, desgraciadamente. Una cosa es lo que te anuncian o reflejan en la ficha de venta o etiquetas, sean en vehículos o cualquier producto, sean con porcentajes de gasto energético o porcentajes de elementos, peso, etc. Para eso están organismos como la OCU, no sólo para analizar productos alimentarios o comprobar la calidad de electrodomésticos, por ejemplo, sino como en este caso chequear si lo que te dicen las marcas que consume un coche es cierto o no. El veredicto es francamente preocupante e indignante. Un dato como muestra más relevante: los coches actuales consumen un 30% más de lo que anuncian o indican.

La OCU descubre peores valores que repercuten en el control de emisiones

Aparte de la repercusión económica a la hora de calcular lo que te gastarás en combustible, y que realmente habría que añadir un 30% más de gasto respecto al que te prometen, está el lado ecológico. Y es que la nueva homologación WLTP de consumos y emisiones indicaba con pruebas reales de lo que generan habitualmente los consumos oficiales de las marcas. Pero una cosa es lo oficial y otra lo real, y la OCU lo ha sacado a la luz con pruebas que pone patas arriba lo que en realidad registran los vehículos en carretera.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha denunciado que los coches nuevos superan claramente los valores anunciados. Hablamos de hasta un 30% de diferencia entre el consumo real y el anunciado por los fabricantes. Pero no han sido ellos los que han comprobado cada marca, sino que la muestra es mucho más grande gracias a los datos de consumo real de miles de vehículos que han sido apuntados por los conductores europeos y colgados en la plataforma MILE21.

ocu coches

El anterior ciclo NEDC

Parece que los datos son aún más brutales en los coches sujetos al anterior ciclo NEDC de homologación (prueba que evalúa el impacto medioambiental de los automóviles), que siguen siendo mayoría en circulación. En este caso la OCU confirma que consumen hasta un 60% más de lo anunciado. Significa que con la nueva norma WLTP la diferencia de consumos se ha reducido a la mitad, pero aún así son diferencias notables.

Por ello la OCU pide que se revisen los ciclos de homologación en la Unión Europea, ya que “se está engañando al comprador y futuro usuario del coche”. Además, piden que los conductores conozcan las técnicas y trucos para mejorar la eficiencia en la conducción y con ello el descenso de consumo. De hecho, con los consejos que da la propia plataforma MILE21 ya ha propiciado una rebaja de consumos de un 5% en muchos conductores. Puede parecer poco, pero con ello estaría recortando hasta 0,2 litros cada 100 kilómetros, obteniendo un ahorro de combustible de más de 50 euros al año en el supuesto de que se recorran 20.000 km.

¿Cómo se realiza el NEDC que señala la OCU?

Aún así, algunas voces indican que este estándar de cálculo de consumo real no es tan exacta e incluso recomienda consultar las pruebas que hacen otros organismos como DECKRA o el TÜV. Señalan también Spritmonitor como la fuente de datos más realista, al realizarse con conductores reales y con condiciones básicas. ¿Cómo se hace entonces con el NEDC?

El llamado ciclo NEDC se realiza en una nave cerrada, siempre a la misma temperatura y presión atmosférica. Antes de la prueba, el coche permanece entre 20 y 24ºC durante seis horas y media. El kilometraje del coche está entre 3.000 y 15.000 km. Por tanto, no se tiene en cuenta ni la resistencia del aire, ni la inclinación del terreno, con lo que nada tendrá que ver el cálculo en la llana Holanda que en la montañosa España.

Se hacen pruebas en zona urbana, interurbana y extraurbana. Estas pruebas las hacen los fabricantes por su cuenta para dar datos provisionales, pero se validan en laboratorios independientes. De ahí salen los l/100 km y las emisiones de dióxido de carbono, directamente proporcionales al consumo de carburante. El problema es que un fabricante puede adaptar, y parece que hace, los desarrollos del cambio y el mapa de inyección para que un modelo salga muy favorecido en el ciclo y homologue menos. Así es como se presume y publicita en bajo consumo y el reclamo de que “emite poco CO2.

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Las trampas (legales) de los fabricantes en las pruebas de emisiones

En otro informe de la OCU se señala lo que hacen los fabricantes para homologar emisiones hasta cinco veces más bajas que las reales. Pero, ojo, porque son legales admitidas por los organismos de medición. Resultado: todos los modelos actuales emiten más CO2 que lo declarado, que el 41% de los coches sometidos a las pruebas rebasa el límite de emisiones de partículas y el 27% supera lo permitido en NOx (gases reactivos como el óxido nítrico y el dióxido de nitrógeno).

¿Cómo lo hacen? Pues precisamente midiendo sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) de acuerdo con los ciclos NEDC o WLTP en el caso de los más nuevos (entró en vigor en septiembre de 2017). Como hemos visto, al final son ciclos simulados en condiciones no reales y que además permiten una serie de “modificaciones” a los coches a homologar. ¿Cuáles son? Pues el uso de lubricantes especiales, neumáticos con más presión y desconectando el alternador. Por ello, cuando hacer pruebas más realistas y sin manipulaciones, hay tanta diferencia entre el consumo anunciado y el real.