sábado, 24 julio 2021 07:06

El chiringuito socialista más surrealista era de Ábalos: así es la Oficina Española de la Bicicleta

No es broma. Existe. Nadie cuestiona que lo de Toni Cantó sea un chiringuito, pero tampoco que el PSOE es un partido experto en crear oficinas a medida de “amiguetes” para que sobren un salario público por actividades curiosas. El chiringuito más surrealista pertenece al Ministerio de Transportes de José Luis Ábalos y se llama la Oficina Española de la Bicicleta. No es que el PSOE lo creara como ocurrencia tras una noche de cervezas, sino que incluso desde el Congreso de los Diputados presionan al Ejecutivo para que lo cree cuanto antes. “Instamos al Gobierno a que a través del Ministerio de Transportes se cree la Oficina Española de la Bicicleta, dotándola de los medios adecuados para su funcionamiento”. Después de escuchar esto, la Oficina del Español de Toni Cantó suena hasta más útil.

Según el PSOE, esta ocurrencia no es un chiringuito. Es una necesidad absolutamente imperiosa. Para los socialistas, la bicicleta es el transporte del futuro que hay que impulsar en las ciudades porque no contamina y es beneficioso para la salud, con lo que quieren crear al amparo de Ábalos una oficina que se dedique solo a fomentar el uso de la bicicleta. La labor de la Oficina Española de la Bicicleta es la de potenciar el uso de la bicicleta. Sobre el número de “enchufados” que estarán en este chiringuito no se ha hablado nada. Y sobre el coste que supondrá tener a una batería de socialistas recordándote que lo mejor que puedes hacer en la capital y en las grandes ciudades es usar la bicicleta como medio de transporte, tampoco hay datos. Ahora bien, que el director de dicha oficina cobrará un sueldo similar al de Cantó (pagado, por supuesto, por todos y cada uno de los españoles), que ronda los 75.000 euros anuales.

“Instamos al Gobierno a que se cree la Oficina Española de la Bicicleta”

Algún ilustrado se preguntará a sí mismo que por qué ese dinero no se lo gastan en hacer carriles bici por las principales ciudades o incluso en ayudas para la compra de bicicletas. Pero lo que se pregunta el PSOE es por qué no se ha instaurado ya el chiringuito de la bicicleta. “Instamos al Gobierno a que a través del @mitmagob se cree la Oficina Española de la Bicicleta, dotándola de los medios adecuados para su funcionamiento. Hemos registrado una PNL para su debate en la Comisión de Seguridad Vial”, ha asegurado en junio el grupo parlamentario socialista. La idea es impulsar iniciativas para el uso de la bicicleta. Sin más.

Se habla del uso de la bicicleta, de la ecología, de promover iniciativas, de la movilidad sostenible, de la salud… y de todo tipo de buenas palabras que vienen del uso de este medio de transporte. También se deja caer la idea de seguridad urbana, de inversiones en infraestructuras para movilidad y en definitiva de todo lo que se les pase por la cabeza para justificar la creación de esta oficina que intentaría mediante el gasto de dinero público que los ayuntamientos y las comunidades autónomas se gastaran más dinero público en construir infraestructuras para usar la bicicleta.

bicicleta
El PSOE, presentando en el Congreso la petición para que se cree la Oficina Española de la Bicicleta.

Resumiendo, la Oficina Español de la Bicicleta tiene como objetivo promover el uso de la bicicleta e impulsar iniciativas (convenciendo a consistorios y otras comunidades) de que gasten dinero para que comprarse una bicicleta sea algo atractivo. Es algo similar a la Oficina del Español, solo que esta vez no aseguran que la idea es convertir a Madrid, o a España en este caso, en el país mundial de la bicicleta (vamos algo tarde para eso). Lo que no se especifica es cuántas personas trabajarían en esta oficina y qué salarios tendrán.

Efectivamente, en esto se van nuestros impuestos. Cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha defendido en la Asamblea el fichaje de Toni Cantó como director de la Oficina del Español (que no olvidemos que tiene como objetivo convertir a Madrid en la capital del español, título que ahora debe tener Riga a ojos de más de un madrileño) criticando los chiringuitos de la izquierda. Y desde luego, su ponencia ha sido lo suficientemente brillante como para humillar a los socialistas que se llevan las manos a la cabeza por la creación de esta Oficina pero no lo hacen cuando su propio partido crea un chiringuito para motivar a los españoles para que monten en bicicleta.

La respuesta ha sido muy aplaudida por el PP. Lo cierto es que el Gobierno de Pedro Sánchez es el más pesado para la administración pública. Las arcas se vacían por la duplicidad de miles de competencias y por la creación de ministerios como si fueran cartas. Uno de Igualdad, otro de Consumo, otro de Universidades al margen del de Educación y así hasta llegar a los 18 ministerios y cuatro vicepresidencias que tienen un coste aproximado para los españoles de 80 millones de euros. Casi nada. No hay que olvidar que son 80 millones pagados entre ministros, asesores, directores de gabinete y todo lo que se les ocurra para colar por la puerta de atrás de la administración pública a cargos de confianza. El gesto de Ayuso con Cantó ha sido criticado, pero su respuesta a la izquierda ha venido que ni pintado al grupo popular.