lunes, 20 septiembre 2021 00:26

El Papa designa el quinto obispo en China desde que se firmó el acuerdo con el Vaticano

El Papa ha nombrado como obispo de la provincia china de Gansu, al sacerdote Antonio LI Hui, el quinto en la jerarquía episcopal de este país, fruto del acuerdo que regula la designación conjunta de obispos firmado en Pekín en septiembre de 2018, según ha confirmado la oficina de prensa de la Santa Sede en un comunicado.

El director y portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, ha confirmado que el pasado 28 de julio de 2021, en la catedral de Pingliang, Provincia china de Gansu, fue ordenado como obispo el sacerdote Antonio LI Hui.

El marco también permite a los fieles tener obispos que están en comunión con Roma y que respeten al Papa como autoridad suprema, pero al mismo tiempo reconocidos por las autoridades chinas.

El acuerdo es provisional y fue renovado hasta el 2022, con vigencia para otros dos años.

Algunos sectores conservadores han atacado la eficacia del acuerdo porque sus términos siguen siendo secretos. El secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, aclaró que se trata de «un secreto relativo» e hizo referencia a que «muchos contenidos se conocen». «Como aún es un acuerdo ad experimentum (provisional) pues quedarán reservados algunos contenidos», enfatizó.

La cuestión del nombramiento de obispos en China es muy compleja. Desde la llegada al poder de los comunistas, que expulsaron al nuncio apostólico, China únicamente ha permitido el culto católico por medio de la Asociación Patriótica Comunista China. Un departamento leal al gobierno chino, que además rechaza la autoridad de la Santa Sede en el nombramiento de obispos y en el gobierno de la Iglesia.

Los obispos legítimos que permanecen fieles al Papa viven una situación cercana a la clandestinidad, permanentemente asediados por las autoridades comunistas. En la situación actual todo obispo reconocido por el gobierno chino debe ser miembro de la asociación patriótica, y muchos obispos nombrados por el Vaticano que no son reconocidos o aprobados por el gobierno chino han enfrentado persecución.

La rúbrica de esta resolución no sella el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Gobierno de Xi Jinping, rotas desde 1951, dos años después de la instauración del régimen comunista.