domingo, 17 octubre 2021 05:42

Las redes sociales y los colectivos ganan peso entre las jóvenes feministas

el corte ingles

Las redes sociales y los colectivos han ganado peso entre las jóvenes feministas frente a las organizaciones tradicionales, según un informe elaborado por la Federación Mujeres Jóvenes (FMJ).

«En esta cuarta ola feminista, las mujeres jóvenes parecen moverse de otra manera, tienen otra forma de organizarse y actúan de manera más fluida, menos estructurada y más informal», subraya el estudio titulado ‘Análisis de la participación de las mujeres jóvenes en las organizaciones feministas’, consultado por Europa Press.

El documento precisa que la sociedad española está ante «un movimiento feminista plural donde organizaciones y colectivos presentan estructuras organizativas distintas» y donde «los colectivos es el código organizativo preferente».

Asimismo, las autoras del estudio observan que en esta «cuarta ola», las jóvenes tienden a «movilizarse masivamente» en torno a movimientos concretos que proliferan con fuerza como el #MeToo, el #YoSíTeCreo, el #VivasNosQueremos o el #NiUnaMenos, detectando que tienden al activismo en redes sociales.

El informe reconoce las redes sociales como «una herramientas de gran utilidad para la sensibilización y concienciación» en temas centrales para el feminismo como la violencia sexual, pero constata que, en cierta medida, las «distancia» de una participación en las organizaciones feministas más tradicionales.

Desde la Federación consideran «interesante» que las mujeres puedan participar sin necesidad de asociarse pero se preguntan si el problema está en las propias organizaciones feministas, que no están sabiendo llegar a las mujeres jóvenes.

Tanto las activistas jóvenes y mayores de 35 años como las profesionales del ámbito de la participación feminista y juvenil participantes en el estudio relacionan la merma del interés por la participación organizativa y comprometida en el tiempo con diversos factores como la «ausencia del fomento de la participación desde el sistema educativo» o la «prevalencia de una sociedad cada vez más individualizada que provoca el desinterés por el asociacionismo».

También lo achacan a que la generación de jóvenes de hoy en día está «seducida por las respuestas rápidas, donde prima la inmediatez y la velocidad» frente al ritmo más pausado de las organizaciones feministas más oenegizadas; a una «falta de referentes que sirvan como modelo de participación colectiva» o a la «sobrecarga académica»

A esto se ha sumado la pandemia de la COVID-19, que está mermando la participación colectiva más clásica y está aumentando su presencia en los espacios virtuales ante la imposibilidad de reunirse físicamente.

DEBATE FRAGMENTADO EN EL MOVIMIENTO FEMINISTA

Asimismo, el informe señala como otro de los motivos de recelo a asociarse, «el debate fragmentado en el movimiento feminista, poco unificador de posturas». «Las jóvenes sostienen que los diferentes posicionamientos y corrientes de pensamiento en el movimiento feminista siempre han existido y son enriquecedores, pero creen que se ha llegado a niveles violentos en el debate», expone.

Otra de las reticencias puede venir, según el estudio, de la «gran desafección por lo institucional» pues las jóvenes entienden que «siendo el feminismo un movimiento social que está en contra del sistema político y económico establecido, entablar vínculos con éste supone un acto de incoherencia y deslealtad a la lucha feminista». Además, señala que se tiende a asociar estas entidades con partidos políticos.

Igualmente, del documento se desprende que, entre las jóvenes, existe la sensación de que las organizaciones están muy centradas en la búsqueda de subvenciones, sin importarles lo que realmente se hace con ese dinero y si tiene un impacto real.

Por otro lado, las participantes en el estudio ponen de relieve que las organizaciones tradicionales tienen una estructura «vertical» que no casa con las nuevas formas de participación entre las jóvenes, quienes prefieren tener mayor protagonismo y entablar relaciones «más horizontales».

EL 15M Y EL 8M

Por ello, frente a las organizaciones tradicionales, el informe revela que ahora las jóvenes prefieren participar en colectivos, una predilección que las jóvenes militantes de la cuarta ola feminista atribuyen al hecho de ser «herederas del Movimiento 15M», que renovó las formas de participar de la población joven en general; o al «punto de inflexión» que supuso el 8M de 2018, que «caló» en mujeres que hasta el momento no se consideraban activistas.

Atendiendo a aquellas características que más les atraen de los colectivos, el informe destaca que las jóvenes los consideran «espacios más aterrizados en las realidades de las mujeres», que «permiten llevar a cabo acciones más transgresoras» y donde «no hay tanta burocracia».

Si bien, las activistas asociadas a organizaciones defienden la importancia del tradicional asociacionismo dentro del movimiento feminista y de los cambios que este tipo de organismos genera a nivel social y político.

Entre sus puntos fuertes, ellas mismas destacan que la cercanía con las instituciones les asegura «una mayor incidencia política y un mayor impacto en los poderes públicos; que tienen mayores recursos que los colectivos, y que trabajan los temas desde una perspectiva más integral. Además, se defienden de las críticas sobre la verticalidad, asegurando que no son rígidas ‘per se’.

Más allá de las organizaciones y los colectivos, el documento también pone de manifiesto que el activismo feminista en redes sociales «está comiendo terreno» a la participación colectiva más tradicional.

Aunque las participantes en el estudio reconocen que se ha convertido en un espacio «empoderador«, también advierten de que «corre el riesgo de estar vacío en tanto en cuanto no son acciones conjuntas, organizadas y consensuadas, sino acciones individuales y puntuales que refuerza la autoestima de las jóvenes a base de likes».