La Ley de Segunda Oportunidad en el contexto de la pandemia

La pandemia originada por el COVID-19, que poco a poco parece estar dejando sus fases más oscuras en el pasado, trajo muchos problemas económicos a todos los sectores de la sociedad. Así, mientras algunos han podido sortear medianamente bien sus efectos, otros no han corrido con la misma suerte desde el punto de vista financiero.

Problemas económicos graves

La pandemia no solo ha sido un problema de salud pública, sino que se ha convertido en todo un lastre económico, de trabajo y de características eminentemente sociales, que entre tantos efectos negativos que ha tenido, ve claramente en los problemas económicos directamente vinculados a ella unos de los más reconocibles.

El desempleo, las dificultades para poder sobrevivir mes tras mes, la pérdida de parte del salario mensual por cierre total o parcial de diferentes industrias, los gastos adicionales del teletrabajo, y así también muchas otras deudas y particularidades que cada caso pueda aportar, figuran como los principales problemas económicos que han derivado principalmente de la pandemia, bien porque los produjo directamente, o porque potenció sus efectos negativos.

La figura legal de la Ley de Segunda Oportunidad

En España, desde el año 2015, existe la denominada Ley de Segunda Oportunidad Deudafix, la cual busca, de forma clara y específica, que aquellas personas que hayan tenido deudas o problemas financieros en el pasado y que arrastren en el presente, puedan ser condonados y tener, lógicamente, una segunda oportunidad.

Aunque el objeto de la ley parezca salido de un cuento de hadas, realmente es así, ya que busca que aquellas personas físicas, profesionales autónomos o empresas con deudas adquiridas no superiores a los 5 millones de euros y que demuestren insolvencia con un alto criterio y detalle, puedan contar con una segunda oportunidad, no teniendo esa pesada carga de la deuda -sin posibilidades reales de ser saldada-.

En tiempos de pandemia, con todos los problemas que ya se han citado en lo estrictamente económico, la Ley de la Segunda Oportunidad se ha convertido en un mecanismo de amplio interés y estudio, incrementándose el volumen de consultas por parte de todo tipo de personas en casi 300%, según entidades especializadas en la gestión de deuda ante acreedores, como Deudafix.

Y es que la pandemia ha servido para esclarecer o recrudecer errores económicos que las familias, los autónomos, los individuos y las empresas estaban cometiendo, pero que sus efectos no eran tan visibles porque la situación social era medianamente estable. Con la crisis sanitaria, con la caída abrupta de muchos mercados y sectores comerciales, adecuándose a la emergencia, la realidad y la gravedad de muchas situaciones económicas, desde domésticas hasta corporativas, hizo imprescindible contar con mecanismos que salvaguarden la integridad personal, empresarial y económica de los afectados.

Consideraciones

La Ley de Segunda Oportunidad fue modificada en 2019, incluyendo las deudas con la Administración Pública entre las deudas que pueden condonarse, pero no en su totalidad, sino como un máximo del 70%, y pagando el 30% restante en cuotas por periodos de hasta 5 años.

A este amparo legal se pueden acoger todas las personas y empresas cuyas deudas no superen los 5 millones de euros, que puedan demostrar incapacidad real de pago, pero sí voluntad de asumir la deuda, al tiempo que serán requeridos otros recaudos y la asesoría de gestores de deuda especializados, puesto que serán estos los que hagan frente al problema ante los acreedores y, por supuesto, en la representación ante el Juzgado.

La pandemia ha sido una etapa muy difícil para todas las personas. Las vulnerabilidades sociales y sanitarias se han combinado, también, con las vulnerabilidades económicas, y en este último renglón no suelen existir muchas salidas cuando se ha tocado fondo. La Ley de Segunda Oportunidad, aunque no fue diseñada en el momento, pareció estar destinada a brindar un apoyo real y concreto a todos aquellos que en estos tiempos tan difíciles han visto cómo las deudas se hacían cada vez más grandes, rebosando con creces sus capacidades de pago.