sábado, 18 septiembre 2021 04:48

El alcoholismo no es un vicio sino una enfermedad

Quienes padecen de alcoholismo suelen ser etiquetados con diversos calificativos peyorativos. Y de todos ellos, quizá el más injusto sea el que los tilda de ser personas viciosas.

Con el asesoramiento de un centro de desintoxicación del alcoholismo en Madrid, veremos cuál es la problemática real del alcohólico y desmontaremos el mito de que el alcoholismo no es un más que un simple vicio.

Hábito y vicio

Un hábito es una conducta o comportamiento aprendido y que, a base de realizarlo repetidamente, se convierte en algo que hacemos habitualmente y de manera automática. Por ejemplo, leer el periódico mientras tomamos el primer café de la mañana.

Cuando los hábitos tienen connotaciones positivas, como presentar siempre un aspecto pulcro y aseado, se denominan virtudes.

Y si el hábito es de condición negativa, como escupir habitualmente sobre la acera, entonces se denomina vicio. Los vicios pueden corregirse con cierta facilidad, bien en solitario por el propio individuo o ayudado por un terapeuta conductual.

Adicción y enfermedad

Sin embargo, una adicción no es un hábito, sino una enfermedad crónica del cerebro causada por una droga. Cualquier droga altera la bioquímica cerebral y produce que el adicto necesite suministrarse esa misma droga, siendo incapaz de renunciar a ella.

Y el alcohólico no es más que un adicto al alcohol. El gran problema es que, como esa sustancia está ampliamente aceptada en las sociedades occidentales, el alcohólico no suele ser considerado un adicto, pero lo es.

El resumen es que el alcoholismo no es ningún vicio, sino una enfermedad crónica a la que es necesario aplicar el tratamiento adecuado.

¿El alcohólico siempre es una persona problemática?

No necesariamente. Tendemos a fijarnos en aquellas personas cuya adicción al alcohol provoca que tengan conductas o comportamientos anormales o que sean conflictivos y violentos.

Pero la estadística no miente y existen muchos alcohólicos que ni siquiera son conscientes de serlo. Se trata de personas que, pese a que beben todos los días cantidades excesivas de alcohol, no suelen emborracharse ni presentar conductas problemáticas.

Efectos del exceso de alcohol a largo plazo

Son bien conocidos los efectos perniciosos del alcohol en las vidas de los alcohólicos severos y sus personas allegadas: disputas habituales, episodios violentos, pérdidas de empleo, ruinas económicas, divorcios traumáticos, etc.

Sin embargo, cualquier alcohólico, sea o no severo, está expuesto a otros efectos negativos provocados por el consumo excesivo y continuado de alcohol:

  • Problemas hepáticos, incluida la cirrosis
  • Obesidad
  • Hipercolesterolemia
  • Hipertensión y problemas cardiovasculares
  • Trastornos del aparato digestivo
  • Mayor probabilidad de cáncer en el aparato digestivo

Cómo librarse del yugo del alcohol

El alcohólico es un enfermo para toda la vida y la única solución pasa por la abstinencia absoluta en el consumo de alcohol. La más leve dosis de alcohol reactivará la enfermedad de forma inevitable.

Para tratar el alcoholismo con éxito es indispensable que el enfermo se ponga en manos de expertos en desintoxicación alcohólica.

El tratamiento ha de ser doble:

  • Por un lado, se ayudará al enfermo a superar los síntomas físicos de la abstinencia del alcohol, que, entre otros muchos, incluyen mareos, irritabilidad, nerviosismo, cefaleas, depresión e incluso delirium tremens.
  • Y complementariamente, será necesaria una terapia conductual a fin de eliminar la adicción psicológica que se presenta en la mayoría de los casos, haciendo más difícil que el enfermo abandone el consumo de alcohol.

Recordamos al lector que, aunque este es un artículo patrocinado, toda la información facilitada en el mismo es 100% objetiva.