sábado, 18 septiembre 2021 00:55

Malestar en la Policía con Marlaska por usar el falso ataque homófobo como arma política

El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, no tiene buena relación con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Esto es así desde que arrancó la legislatura. Y aunque el ministro ha intentado pasar desapercibido frente a los suyos y no airear estas diferencias en público, el falso ataque homófobo que ha copado los titulares ha vuelto a irritar a los agentes y a enfrentarles con Marlaska. El malestar se deja ver en los grupos de Whatsapp porque el ministro se tiró al charco tan pronto como los medios dieron por cierto este falso ataque por ocho presuntos encapuchados que no existían. La Policía avisó a nivel interno desde el primer instante de que este presunto ataque estaba repleto de incógnitas por la falta de pruebas, testigos o pistas, algo que sabían en la cúpula de Interior pero que ignoraron con tal de acudir a los medios a azuzar el fantasma de la homofobia radical en España. Tan pronto como se ha sabido que la víctima se inventó todo, Marlaska y todo el PSOE ha callado. Y la Policía no entiende cómo se pudo tirar al charco a sabiendas de que no había certeza alguna de que la primera versión de la víctima fuera real.

Las fuentes indican que la Policía Nacional era consciente desde el martes de que probablemente la denuncia era falsa. Al menos había demasiados indicios que apuntaban en esa dirección y solo faltaba que la víctima a la que grabaron «maricón» con una navaja en una nalga reconociera que se había inventado que ocho encapuchados le agredieron por la calle al pleno día en el céntrico barrio de Malasaña. A pesar de todo esto, información de la que era consciente el ministro del Interior y toda la cúpula, Marlaska salió en los medios el miércoles acusando a Vox de azuzar con su discurso de «odio» este tipo de agresiones. Vamos, que a pesar de que todos los indicios apuntaban a que la versión de la víctima no era real, el ministro siguió en sus trece acusando a Vox de ser, en parte, culpable de que hubiera encapuchados que se sintieran legitimados para salir a la calle navaja en mano para agredir a homosexuales o inmigrantes.

Por supuesto, la actitud del ministro no ha pasado desapercibida. A nivel político la oposición ya pide su cabeza. Pero el problema es a nivel interno. Es aquí donde reside la preocupación de Interior dado que el ministro no deja de agrandar la brecha que hay entre los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y la cúpula del ministerio. Los grupos de Whatsapp echan humo porque casi haciendo suyo ese dicho periodístico de que «la realidad no te estropee un buen titular», Marlaska se lanzó al charco con un presunto ataque del que sabía que no había apenas indicios.

«Hoy #Marlaska debería largarse!! No puede seguir ni un minuto más al frente de las FCS,de un Ministro del Interior se espera contención y prudencia, mientras la Policía investiga; y no ser un activista ridículo contra la oposición!!Su sobreactuación perjudica a las FCS», ha comentado la diputada del Partido Popular Ana Vázquez Blanco. Y como ella, Vox y otros grupos han aprovechado la coyuntura para no solo atacar a los partidos que se hicieron eco de una denuncia falsa, sino para reivindicar el daño que se hace en algunas ocasiones dando presunción de veracidad y sin pruebas a determinadas personas.

Marlaska seguía vendiendo la agresión para atacar a nivel político a la derecha a pesar de que los agentes entendían desde el martes que la denuncia era falsa

El resumen, y lo que la Policía corrobora, es que Marlaska seguía vendiendo la agresión para atacar a nivel político a la derecha a pesar de que los agentes entendían desde el martes que la denuncia era falsa. No hubo encapuchados, sino que se trató de una relación sexual (y de un corte) consentido que luego la víctima vendió como una brutal agresión homófoba. Y claro, no hubo medio que no se hiciera eco de la presunta agresión. Y el gran damnificado de todo este proceso que al final resultó ser humo ha sido Vox, que ha tenido que defenderse con uñas y dientes por una supuesta agresión con la que no tenían relación de ningún tipo.

«Tú ya has pasado todos los límites, ministro prevaricador y corrupto. Eres digno de tu jefe, el felón Sánchez», ha asegurado Vox en referencia a la actitud de Marlaska. «Son el Gobierno del bulo. Son capaces de cualquier cosa para demonizar a VOX. Exigiremos responsabilidades a Pedro Sánchez en el Congreso. Marlaska debe dimitir», han insistido tras conocerse los hechos reales por confesión de la propia víctima.

TODO ERA FALSO

«Ocho individuos agredieron este domingo por la tarde a un joven, amenazándole y provocándole varios cortes con navajas cuando entraba al edificio donde vive en el madrileño barrio de Malasaña, han informado a Europa Press fuentes policiales». Así abrieron los titulares cuando se conoció el presunto ataque. El problema es que no solo no había pruebas, sino que el único dato que había sobre esta agresión tan brutal aparentemente era la declaración de la víctima. Nada más. La Policía ya cogió con pinzas el relato pero la historia corrió como la pólvora entre los medios de comunicación y los partidos políticos progresistas.

La realidad es que la víctima mantenía una relación sadomasoquista. Y el corte en las nalgas se lo había echo en un encuentro sexual que fue completamente consentido. La víctima dijo en el centro de salud en el que le atendieron que le habían agredido porque tenía miedo de que su pareja se enterara de lo ocurrido. Pero todo creció tanto que al final tuvo que confesar. Quien avisó a las autoridades del presunto incidente fue la enfermera, por protocolo.