sábado, 23 octubre 2021 16:55

El Cabildo de Tenerife despliega en La Palma a casi una treintena de científicos de Involcan e Iter

El Cabildo de Tenerife, a través del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), trabaja desde hace meses en la crisis volcánica de la isla de La Palma, y así lo ha indicado en la mañana de este lunes el presidente insular Pedro Martín, quien ha indicado que desde hace algunos meses, científicos de Involcan han estado colaborando «intensamente» con el seguimiento de los movimientos sísmicos y de la posible erupción en Cumbre Vieja.

«El desenlace se ha producido, como todos sabemos, y por lo tanto ese equipo de científicos continuará trabajando en La Palma, al que hay que unir el personal de Brifor con sus vehículos y el de Bomberos de Tenerife, así como el director insular de Seguridad del Cabildo, Rubén Fernández», comenta en una nota.

El Instituto Volcanológico y el ITER tienen haciendo seguimiento de esta emergencia volcánica a un total de 27 personas, 14 de ellas en Tenerife.

En la isla de La Palma trabajan otras 13, cuatro pertenecientes al propio Involcan y nueve al ITER.

Fruto de estos trabajos, se ha realizado una primera estimación sobre la cantidad de dióxido de azufre (SO2) emitido a la atmósfera por el actual proceso eruptivo en Cumbre Vieja durante su primer día.

Esta valoración ha indicado que se han emitido unas 6.000-9.000 toneladas diarias, asumiendo que el viento a 3.000 metros ha estado durante la tarde del 19 de septiembre con intensidades en torno a 2,8 -4,2 metros por segundo (datos meteorológicos proporcionados por la Aemet).

Esta estimación se ha realizado después de realizar cuatro muestreos de medidas con un sensor óptico tipo miniDOAS en posición móvil terrestre.

A partir de este lunes, este tipo de mediciones se realizarán en posición móvil área gracias a la colaboración de la Unidad de Helicópteros de la Guardia Civil en Tenerife, como así ocurrió durante la erupción submarina de EL Hierro.

La monitorización diaria de este parámetro será fundamental para analizar la evolución del actual proceso y poder utilizar esta metodología para certificar la fecha final de la erupción.