lunes, 18 octubre 2021 16:36

Aragonès pide unidad en el cuarto aniversario del 1-O y dice que «Catalunya volverá a votar»

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, ha llamado este viernes a la unidad de los partidos independentistas y ha pedido de nuevo un referéndum como la solución al conflicto: «Cataluña volverá a votar».

Lo ha dicho en la declaración institucional del Govern con motivo del cuarto aniversario del 1-O en el recinto de la Maternidad de Barcelona, donde se votó en 2017, acompañado de todos los miembros del Ejecutivo catalán.

Aragonès ha reafirmado el compromiso del Govern con la negociación con el Gobierno central sin renunciar a nada: «Este Govern se declara heredero del referéndum del 1-O y se compromete a continuar el camino hacia la independencia».

«En primer lugar, forzando una negociación con el Estado español. Pero no solo esto, sin renunciar a nada. Este Govern se declara orgulloso del referéndum del 1-O y se conjura a trabajar para hacer posible la culminación del a independencia de Cataluña», ha concluido.

Aragonès ha dicho que cuatro años después es el momento de «continuar estirando esa fuerza, esa energía que lo podía todo para culminar el camino a partir de ahora», y aprovechando todos los recursos y las oportunidades que hayan.

Así, ha insistido en que, para él, el referéndum es la solución inevitable al conflicto catalán y para que Cataluña vuelva a votar ha llamado a recuperar el espíritu del 1-O: «Constatando que cuando trabajamos juntos, cuando conseguimos la comunión de los primeros días de octubre, este país es imparable».

EL REFERÉNDUM ES «INEVITABLE»

El jefe del Ejecutivo ha defendido que el 1-O fue posible gracias al consenso entre los partidos políticos independentistas, los movimientos sociales, las instituciones y la ciudadanía, y cree que este es el aprendizaje que se debe extraer: «Avanzamos cuando coincidimos en un objetivo. Solo avanzamos cuando generamos grandes consensos».

En este sentido, ha subrayado que estos consensos ahora mismo pasan por la amnistía y un referéndum de autodeterminación: «Esto es lo que defiende Cataluña, la propuesta inevitable si se quiere resolver el conflicto político».

Este llamamiento a la unidad llega el día después de que los partidos independentistas hayan escenificado sus discrepancias estratégicas en el Debate de Política General en el Parlament, en el que se rechazó celebrar un referéndum en esta legislatura, como pedía la CUP, con la abstención de ERC y el voto en contra de Junts, y el partido de Carles Puigdemont se abstuvo en una propuesta de los republicanos de apoyo a la mesa de diálogo, que salió adelante con el voto del PSC y comuns.

El presidente catalán ha defendido el 1-O como un punto de inflexión en la historia de Cataluña: «Es un punto de no retorno», y ha reivindicado que, a su juicio, ese día la población catalana se reafirmó en su soberanía, la defensa de la democracia y decidió que tenía derecho a decidir su futuro en las urnas.

«La respuesta del Estado fue la violencia, la represión, la judicialización, la cárcel y un exilio forzoso. La impotencia del Estado se tradujo en porrazos contra la ciudadanía que quería votar», y ha sostenido que, pese a esto, la ciudadanía no se detuvo.

JORDI PUIGNERÓ

El inicio de la declaración ha sido leída por el vicepresidente de la Generalitat, Jordi Puigneró, que ha erigido el 1-O como «el momento fundacional de la república catalana».

«La semilla de la victoria y de nuestra libertad. Un acto democrático sin precedentes, que se hizo pese a un Estado obsesionado en impedirlo. Un Estado que subestimó la fuerza del pueblo de Catalunya, curtido por las convicciones democráticas por los años y por las luchas», y ha recordado la ilusión, el orgullo, la determinación y el sentimiento de pueblo que, a su juicio, se vivieron hace cuatro años.

El acto se ha celebrado en el recinto de la Maternidad de Barcelona pese a que en un inicio el Govern preveía hacerlo en la Escuela Industrial, pero la Diputación de Barcelona declinó la petición de la Generalitat al no ver conveniente usar un espacio administrativo para hacer una actividad que no sabían «exactamente de qué se trataba» ya que el Govern había especificado para qué realizaban la reserva, según explicó la presidenta de la institución, Núria Marín.