domingo, 24 octubre 2021 18:07

Centenares de personas reclaman el regreso de la Maestra Justa Freire al callejero de Madrid

Centenares de personas han reclamado este sábado el regreso del nombre de la Maestra Justa Freire al callejero de Madrid durante una concentración celebrada en las proximidades del lugar donde ahora luce la placa con el nombre del general Millán Astray en el distrito de Latina.

La concentración, a la que han acudido varios centenares de personas, según las organizaciones convocantes, ha sido convocada para exigir así el restablecimiento de la placa con el nombre de la maestra ugetista republicana al callejero madrileño después de que fuera retirada el pasado mes de agosto.

La placa con el nombre del general gallego Millán Astray fue restaurada en el distrito de Latina en sustitución de la de la calle a la que daba nombre la maestra Justa Freire tras las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Madrid sobre la recuperación de los nombres de las calles cambiados al amparo de la conocida como Ley de Memoria Histórica.

El acto reivindicativo ha congregado a centenares de personas de todas las edades, principalmente vecinos de Carabanchel y Latina, que han reivindicado durante el mismo la figura de la maestra ugetista Justa Freire y que en muchos casos han portado pancartas o camisetas con la imagen de la placa con el nombre de la maestra.

Desde este sindicato, Ricardo Marchand, responsable de Enseñanza Pública de UGT-Madrid, ha subrayado que Justa Freire representa «los valores democráticos, de la coeducación, de igualdad» y fue «una sindicalista que defendió los derechos de los trabajadores durante la Segunda República».

«El Ayuntamiento de Madrid ha sucumbido a los deseos de Vox, como viene siendo habitual en cada una de las instituciones en las que apoyan gobiernos del PP», ha subrayado Marchand, que ha lamentado que el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida, prefiera «lemas como ‘Muera la inteligencia’ o ‘Viva la muerte’ que representan a Millán Astray antes que los valores democráticos que representaba esta maestra».

Por su parte, la responsable de Educación de CC.OO., Isabel Galvín, ha recalcado que se trata de «un ataque a la democracia y a los valores democráticos» y «convierte el callejero en una celebración del odio» al poner a un general franquista frente a una maestra «que dedicó su vida a la educación de los más necesitados».

«Una maestra con valores universales como la educación la justicia, la libertad o la igualdad que cualquier ciudad que quiera ser un espacio de convivencia debería recordar y reivindicar», ha recalcado Galvín, que ha hecho hincapié que no se trata de «valores partidistas» sino universales. «Buscaba el bien común», ha defendido.

Al acto también han acudido Agustín Moreno, diputado de Unidas Podemos, y Elena Sevillano, responsable de Memoria Democrática del partido. En declaraciones a la prensa, Moreno ha subrayado que esta «gran demagoga republicana» debe estar en el callejero de la capital y no el de un militar franquista como Millán Astray que fue «el Goebbels español».

«No tiene ningún sentido desde el punto de vista democrático el acuerdo del Ayuntamiento de Madrid, después de un enredo judicial de estos jueces tan conservadores y reaccionarios, que lo que ha hecho es impedir que se aplique la Ley de Memoria Histórica», ha subrayado el diputado, que ha considerado «un disparate democrático» desde el punto de vista cultural.

En este sentido, ha recalcado que el alcalde «no acaba de desprenderse de su carcasa franquista y busca cualquier excusa para tomar medidas como ésta o la que tomó cargándose el memorial de los fusilados en el Cementerio del Este o los versos de Miguel Hernández».

Justa Freire formó parte del Grupo Escolar Cervantes de Madrid y ocupó la dirección del Grupo Escolar Alfredo Calderón en 1933. Desarrolló metodologías educativas renovadoras y fue una de las escasas maestras españolas que dio clase en un colegio masculino.

Tras la Guerra Civil, fue encarcelada tras someterse a un Consejo de Guerra y pasó dos años en la cárcel de Ventas. Una vez liberada, continuó dando clase y formó parte del equipo docente del recién creado Colegio Británico.