domingo, 24 octubre 2021 17:59

Parera dilapida la herencia de Valls y provoca un éxodo masivo al PSC

Barcelona pel Canvi, con Manuel Valls al frente se forjó con la idea de aunar al constitucionalismo catalán. Su primera alianza fue con Ciudadanos, una unión que duró apenas unos meses, cuando Valls y su mano derecha, Eva Parera, concedieron la Alcaldía de Barcelona a Ada Colau. Los ‘naranjas’ no querían ni en pintura cuatro años de oposición contra la líder de Barcelona en Comú, preferían antes a ERC, ganadora de las municipales de 2019.

Esta escisión provocó un cisma dentro del constitucionalismo. Ante el primer problema serio, la solución fue la escisión. Los naranjas continuaron perdiendo concejales, como el intento de fichaje de Marilén Barceló por BpC, pero la jugada salió rana y ha pasado al grupo de los no adscritos.

Aún queda mucho tiempo para las elecciones municipales y el PPC está inmerso ahora en su reconstitución interna para dar la batalla en estos comicios

La tensión en el grupo liderado hasta hace unos meses por Valls ha ido en aumento por el ordeno y mando de Eva Parera, la mano derecha de Valls y ahora al frente de esta formación. Su giro hacia el PP, del que es diputada en el Parlament, y su gestión sin Valls han provocado nuevos movimientos internos en los últimos días. Los fichajes de llegados del PP y el éxodo de militantes hacia el PSC son los más destacados, pero también un cambio en la ideología, alejándose de la línea progresista marcada por Valls. En definitiva, enterrando la herencia del quien fuera ministro de Francia y gran conocedor de la estrategia geopolítica.

PARERA Y VALLS DIERON LA ALCALDÍA A COLAU

El discurso de Valls mantenía unas claras líneas rojas: ni independentismo ni populismos, ni siquiera a Vox, con quien tuvo sus rifirrafes verbales. Entre elegir a Ernest Maragall (ERC) y la ‘populista’ Ada Colau, Valls escogió la opción menos mala. «Haber dado la Alcaldía a ERC hubiera supuesto un mayor derroche de dinero público hacia el independentismo», han explicado fuentes cercanas a Valls a MONCLOA.com. «Ciudadanos quería el cuanto peor, mejor. Pasarse cuatro años en la oposición como hicieron en el Parlament», han añadido.

Esta estrategia es la más cómoda y conocida por los ‘naranjas’. Pese a que nunca han logrado tener poder en Barcelona ni en el Parlament, la oposición se centra en el discurso de desnudar a los independentistas y responder a toda provocación o medida aprobada. Los recursos y denuncias ante la Fiscalía, así como presentarse en las zonas más hostiles de Cataluña, han sido la tónica en los últimos años. Las respuestas de los independentistas van desde el insulto hacia el partido hasta los ataques a sus sedes y personales. Literalmente, partiéndose la cara por unas ideas.

Manuel Valls está casado con Susana Gallardo
Manuel Valls se casó este verano con Susana Gallardo, quien estuvo casada con el fundador de Pronovias y proviene de una familia acudalada.

Pero a Valls no le convencía esta forma de hacer política. Apoyar la Alcaldía de Colau no era darle un cheque en blanco. De hecho, se ha opuesto en no pocas ocasiones a las pretensiones del tándem formado por Jaume Collboni y la líder de Barcelona en Comú. Sin embargo, la estrategia de Valls no caló ni en el PSC ni tampoco en Colau. De facto, ERC les está sacando las castañas del fuego, a poco menos de un año y medio para las elecciones municipales de 2023.

¿CATALUÑA SUMA? ANTES SE HAN INICIADO LAS PURGAS INTERNAS

Con la ruptura, Parera ha asentado su idea de sumar fuerzas para poder aunar al centro derecha del bloque constitucionalista. En concreto, trata de sumar al PP a BpC, sin descartar a Ciudadanos. Un proyecto que tiene similitudes con Navarra Suma, una vieja idea que en Cataluña no se ha plasmado por los «egos» y porque ningún partido quiere diluir sus siglas en la región. «Hacerlo sería la extinción», apuntan las mismas fuentes. Sin embargo, no llevarlo a cabo tiene un riesgo aún más latente.

A tenor del resultado electoral obtenido en Cataluña, si PP y Ciudadanos hubieran sumado sus esfuerzos habrían cosechado 13 escaños frente a los nueve actuales -seis ‘naranjas’ y tres ‘populares’- pero además habrían evitado el sorpasso de Vox, cuarta fuerza en el hemiciclo catalán con once asientos.

Alejandro Fernández PP

Para lograrlo, Parera ha hecho limpieza dentro de su partido. La purga de los más afines a Valls, incluyendo a su secretario de organización, Fernando Carrera, ha culminado hace escasos días, con la salida de Daniel Elicegui en el distrito de Nou Barris, y el fichaje de nombres conocidos de la sociedad civil, como el presidente de S’ha Acabat, Yeray Mellado, el del exmosso d’Esquadra Óscar Benítez y el exjefe de prensa de Josep Bou, Joan Castelló.

Entradas por salidas. Sin embargo, este giro hacia la derecha de Barcelona pel Canvi está provocando un éxito solo comparable con el de Ciudadanos. Carrera no ha dejado la fiesta tranquila y tras fichar como asesor de Jaume Collboni, en mayo de este 2021, ha tratado de reclutar a militantes de BpC. El golpe es doble para los de Parera, primero pierde a los más fieles del partido, pero también los ingresos por cuotas.

ALEJANDRO FERNÁNDEZ, PENDIENTE DE GÉNOVA, MIENTRAS LA TERCERA DE LA LISTA TRATA DE CAPTAR A SUS ADEPTOS

Parera considera que su posición es «ganadora» ante la debilidad del PP, cuyo proyecto y liderazgo pueden cambiar en los próximos meses si Pablo Casado fulmina a Alejandro Fernández, el líder de los ‘populares’ catalanes, y la de Ciudadanos, cuyo electorado está completamente huérfano desde la huida de Inés Arrimadas, su jefa nacional, a Madrid. El 14 de febrero sus votantes les dieron la espalda, pero la inmensa mayoría se quedó en casa. La que fuera mano derecha de Valls busca el rédito entre estos ciudadanos desmovilizados.

Para mostrar su giro, Parera convocará un congreso fundacional, un acto en el que no habrá primarias para escoger al líder, sino la construcción de un relato para tratar de cerrar la alianza con PP y Ciudadanos. Fuentes de estos partidos han afirmado a este diario que la pretensión le queda «muy grande» a Parera.

«Aún queda mucho tiempo para las elecciones municipales y el PPC está inmerso ahora en su reconstitución interna para dar la batalla en estos comicios«, han indicado. Y es que, hablar a doce meses vista es un mundo en política. Cabe recordar que es casi el mismo tiempo que lleva gobernando la coalición de Colau y Collboni. Parera quiere liderar esta fusión, como si fuera una idea propia. Pero ni Fernández ni mucho menos Carlos Carrizosa, jefe de Ciudadanos en el Parlament, están actualmente por la labor. «Morir con las botas puestas«, subrayan fuentes parlamentarias.

Y es que, visto los recientes resultados electorales, el PPC ha estado a sólo a 4.000 votos de no tener ni un sólo representante en Barcelona y en el Parlament la mayoría de encuestas les dejaba fuera, pero los votantes más fieles y la alta abstención lograron los tres escaños. Una participación más elevada les hubiera dejado prácticamente al borde de la desaparición. Ninguno de los dirigente de ambos partidos han tomado decisiones de calado. En el caso del PP, las está tomando Génova y en contra de los intereses de Fernández. En Ciudadanos, la purga como revulsivo, especialmente a los afines a la corriente ‘Renovadores’, como han sido los casos de Girona y Lleida.

El sueño de aunar el constitucionalismo, además, está prácticamente muerto desde que empezó. Vox no va a dejarse vencer por unas nuevas siglas y menos que su jefa sea un diputada ‘popular’ y concejal del partido fundado Valls, cuya enemistad con los conservadores es más que manifiesta.