viernes, 22 octubre 2021 22:18

Génova coge la matrícula a Alfonso Serrano por el ‘show’ que montó con Ayuso en Valencia

La presidenta de la Comunidad de Madrid tiene un equipo fiel y entregado. Casi tanto como su electorado. Pero hay algunos que se han ganado los galones a base de escenificación. El director de gabinete de la presidenta Isabel Díaz Ayuso es uno de los grandes artífices de la victoria electoral de la conocida dirigente popular. Pero, tras las elecciones autonómicas del 4 de mayo, hubo otro político que destacó considerablemente. Hablamos de Alfonso Serrano, portavoz del Partido Popular en la Asamblea, y uno de los diputados más polémicos en la Comunidad de Madrid por su manía por la escenificación. Lo ocurrido en Valencia le ha vuelto a traer a la primera línea de los comentarios en Génova por su empeño en tratar a la presidenta como una estrella del pop rock internacional. La llegada de Ayuso al congreso nacional del PP en Valencia fue obra suya. Esa llegada que aún se comenta entre bambalinas por su especial repercusión.

Lo que aseguran fuentes consultadas por este periódico es que la llegada de Ayuso a Valencia estuvo perfectamente preparada. No fue una cuestión de subir a la presidenta de la Comunidad de Madrid al coche y bajarla según llegara al Palau de les Arts. No. La llegada de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a Valencia fue todo un montaje de Alfonso Serrano que tenía la intención de generar la mayor repercusión posible. Serrano no solo fomentó que la presidenta llegara tarde a propósito para generar aún más expectación entre los periodistas y los militantes asistentes al acto, sino que también habló con los diputados para que recibieran a la presidenta como si se tratara de Freddy Mercury.

No es nada nuevo. Alfonso se ganó los galones como director de campaña de la presidenta de la Comunidad de Madrid. No es la primera vez que Serrano utiliza a la presidenta como si una cantante se tratara. En cualquier caso, lo ocurrido en Valencia llamó la atención de la mayoría de los asistentes de Génova precisamente porque se notó «demasiado» que Serrano lo tenía todo preparado. Llegó tarde y los periodistas estaban esperando, así como los militantes, a que Ayuso llegara. De hecho, los asistentes lo comentaban constantemente: «la llegada de la presidenta de la Comunidad de Madrid ha generado la misma expectación que la de Pablo Casado«, aseguraba más de uno. Otros directamente decían que la llegada de Ayuso al Palau de les Arts fue aún más sonada que la del presidente popular.

El problema es que Serrano no se conformó con retrasar la llegada de la presidenta de la Comunidad de Madrid. El portavoz tuvo tiempo para hablar con todos los diputados y simpatizantes del PP en la capital para que recibieran en Valencia a la presidenta como si de una estrella de cine se tratara. De hecho, Serrano, en su empeño porque la llegada de Ayuso fuera recordada por todos (en especial por la propia presidenta de la Comunidad de Madrid), presionó para que todo el que quisiera se sumara a la ovación a Ayuso y la recepción de la presidenta y arengó a las masas para que acudieran al punto de encuentro donde aparecería la dirigente popular de moda.

La marabunta de gente se llevó por delante a una disciplinada militante del PP

La mala suerte para Serrano fue que su plan de fomentar una estampida al más puro estilo Jumanji se llevó por delante a una militante de edad avanzada que había acudido al acto y que no sabía muy bien qué pasaba. Por supuesto, no fue culpa directa de Serrano, pero esta militante fue una víctima de esta estampida que se generó con la llegada de la presidenta de la Comunidad de Madrid. La misma estampida que buscaba llenar la sala a la que Ayuso acudiría para que hubiera cuantas más palmas mejor. La marabunta de gente se llevó por delante a una disciplinada militante del PP que no se quejó demasiado, pero que no pasó desapercibida para el partido.

Al menos la recepción de Ayuso fue la esperada. Incluso la periodista Andrea Ropero relató en El Intermedio que la llegada de la presidenta de la Comunidad de Madrid tuvo la misma o más repercusión que la de Casado. El efecto Serrano estaba conseguido una vez más, ese mismo que tanto explotaron durante semanas en la campaña electoral que se celebró en abril de este año.

Desde Génova aseguran no tener especial rencor a la presidenta de la Comunidad de Madrid por escenificar su llegada. De hecho, no la señalan directamente a ella. Saben que todo esto es fruto del trabajo de Serrano y no le dan mayor importancia. Algunos se mofan de las similitudes de Iván Redondo y sus escenificaciones constantes con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y otros directamente le quitan hierro al asunto. Aun así, saben que Alfonso maniobra por su presidenta y que su objetivo era que la llegada de Ayuso al Palau de les Arts generara la máxima expectación posible. Más incluso que la del propio Pablo Casado.

AYUSO APLAZÓ LA GUERRA

A pesar de todo y de las pretensiones de Serrano con su líder, la presidenta de la Comunidad de Madrid enterró el hacha de guerra delante de todo el Partido Popular. La dirigente dijo saber dónde estaba su lugar (de hecho insistió en que lo tenía meridianamente claro) calmando los ánimos de un PP en tensión por la guerra entre Ayuso y Casado. «Sé dónde está mi lugar», aseguró la presidenta de la Comunidad de Madrid. «En Madrid», aclaró, no fuera a ser que las maniobras de Serrano hubieran desatado un mar de dudas entre los asistentes al acto, incluidos los diputados que el portavoz del PP en la Asamblea de Madrid invitó a una sala para que recibieran entre aplausos a Ayuso.

La guerra se disputará más adelante, en 2023. Ayuso y todo su equipo saben que enfrentarse ahora al presidente del PP no tiene sentido, pues solo dañarían al partido y no conseguirían reforzar las posibilidades de Casado. De momento, el presidente popular se la juega en los comicios generales porque si no consigue entrar en la Moncloa habrá que ver qué ocurre. Entretanto, Ayuso no dará más guerra que la del PP de Madrid, el trampolín para conseguir hacerse directamente con la presidencia del Partido Popular.