domingo, 28 noviembre 2021 09:44

Víctimas de ETA piden al Estado que «no utilice el terrorismo y al colectivo como moneda de cambio electoral»

el corte ingles

Roberto Manrique, víctima del atentado de Hipercor de ETA en 1987, ha pedido una vez más al Estado que, «mande quien mande», no utilice «el terrorismo y al colectivo de víctimas como moneda de cambio electoral». «Es patético, pero la experiencia demuestra que lo están haciendo y es doloroso para muchas víctimas», ha subrayado, para reclamar que el Gobierno «entienda que el terrorismo es un problema de Estado, no un problema electoral, no un nicho de votos».

Manrique ha participado este viernes en el Kursaal de San Sebastián en las jornadas organizadas por Conciliation Resources, Berghof Foundation, Foro Social Permanente y Bake Bidea, con motivo del décimo aniversario de la conferencia de paz de Aiete, en la mesa redonda denominada ‘Retos del proceso de Paz Vasco’.

En su intervención, ha explicado que el objetivo que han compartido «muchas víctimas de cualquier banda terrorista» ha sido el de «trabajar para evitar que otras personas pudieran pasar el sufrimiento que ya hemos pasado nosotros».

Así, ha destacado que a lo largo de los últimos años han tenido que «pasar y ver cosas» que no les han gustado y ha resaltado que ha sido «un trabajo complicado» porque han tenido que «lidiar no solo con la parte contraria, que es el terrorista, sino también pelear demasiadas veces con quien podíamos pensar que era la parte aliada, que era la Administración».

Por ello, Manrique ha lamentado que sigan «peleando más con las administraciones todavía que no con los terroristas». «Del terrorista no espero nada, pero del Estado sí y, por desgracia, falta una asistencia integral al colectivo de víctimas del terrorismo, independientemente de quien sea la banda autora del atentado», ha afirmado.

En esa línea, se ha felicitado por que transcurridos 10 años de Aiete se haya conseguido que «la ventana continúe abierta, que no se haya cerrado pese a que hay gente que, desgraciadamente, a día de hoy le encantaría cerrar la puerta a la esperanza, al futuro, poner un candado y que no la abra ni Dios». «No es el planteamiento de muchas víctimas, muchas queremos seguir trabajando para que esa ventana continúe abierta», ha añadido.

Tras mostrarse convencido de que «por lo menos por parte de ETA no vamos a tener ya más sufrimiento, ya no va a haber más dolor», ha considerado que «quien no lo quiera ver, lo tendrá que explicar», al tiempo que ha exigido que «se respete la pluralidad» de las víctimas, algo que «es difícil» porque «hay muchos intereses detrás de todo esto».

Manrique también ha criticado a quienes se «apropian del dolor» y ha lamentado que, «desgraciadamente, hay algunas víctimas que les va muy bien y que están de acuerdo que eso ocurra porque ideológicamente comparten los postulados de esos partidos». «Pero, ¿y las otras?», se ha preguntado, a lo que ha añadido que «el hecho de que se utilice de una forma repugnante el dolor ajeno para hacer política a muchas víctimas nos duele».

Asimismo, ha lamentado que la actual Ley de víctimas, «que tardamos casi 40 años en tenerla», no se cumple y se interpreta «dependiendo de quién sea la víctima. A su juicio, es una ley a la que «le falta fondo y mucho por conseguir, porque se siguen cometiendo los mismos errores burocráticos».

«DAR LA PALABRA»

Por su parte, Carmen Galdeano, cuyo padre fue asesinado por los GAL en 1987, ha resaltado que, en su caso, «hace 10 años no existíamos como víctimas del Estado y ahora existimos, por lo menos nuestros testimonios» y ha recordado el trabajo realizado en este tiempo para «poder dar la palabra a todas las víctimas, a pesar de que todas las puertas del Estado han estado cerradas».

De este modo, se ha mostrado convencida de que «ahora nadie puede decir que aquí ha habido solo una única violencia y nuestra labor es poner encima de la mesa esa violencia, porque así en un último momento el Estado tendrá que asumir sus propias responsabilidades».

«No pueden ubicarlo dentro de un abuso policial, aquí las instituciones han estado detrás, el Estado que tenía que cuidar de la ciudadanía ha actuado en nuestra contra, utilizaron fondos públicos y una estrategia en nuestra contra y poner eso encima de la mesa ha sido nuestra labor en estos 10 años», ha insistido, al tiempo que ha señalado que «hay obstáculos en el nivel legal, pero creo que ya es hora de poner fin a esta discriminación y este reto debería ser de primer nivel».

En cuanto al tema de los presos, ha apuntado que «es importante y está todavía sin resolver y está requiriendo demasiado tiempo». Tras reconocer los pasos dados en el acercamiento, ha recordado que «no se les aplican los cambios en los grados» y ha apostado por que se dé un «proceso progresivo». A su juicio, «esto desde la perspectiva de las víctimas podría ser doloroso, pero podría serlo más si todas estas personas salieran a la vez».

Galdeano ha apostado por «superar el odio y dar pasos» en el objetivo de la convivencia y ha llamado a «actuar con generosidad hacia las víctimas para superar al odio».

SOLUCIONAR EL LEGADO

El mediador y abogado Brian Currin, en su intervención, ha criticado que «10 años después de Aiete e incluso antes», el Estado «no está haciendo nada para solucionar problemas del legado, el reconocimiento, la reconciliación, la reparación», y las víctimas «tienen que convertirse en activistas para convencer al Estado para que haga algo y ayudarse mutuamente para construir ellas la reconciliación». «Es terrible», ha apostillado.

Currin ha denunciado que se utilice «todo el tema de las víctimas y todo lo que lo rodea como un fútbol político por parte de los partidos», lo que ha calificado de «atrocidad», ya que «implica aún más sufrimiento». «Tiene que haber una manera de despolitizar este tema», ha añadido.

«Hay que sacarlo de la arena política, no hay que dejar a los políticos explotar ese tema. Hay que abordarlo de una forma eficaz, hay que hacerlo rápido y desde un punto de vista objetivo. Si eso no se hace en los próximos 10 años, sería completamente inaceptable», ha insistido.

Para el mediador internacional, «el otro reto es el de tener que abordar y gestionar la diversidad que existe en el País Vasco» de cara a futuro y ha planteado que «quizá el proyecto para lograr la energía para seguir adelante sería el de construir una nación».

De este modo, ha incidido en que «no es necesaria la independencia» ya que se puede «construir el espíritu de una nación», que es «distinta a un Estado». «Deberíamos reflexionar acerca de qué es la sociedad vasca, cómo va a ser esa región dentro de 15 años y qué se puede hacer para empezar a crear esa identidad de Euskal Herria con toda su diversidad», ha apuntado.

«INFINITAMENTE MEJOR»

Finalmente, el representante del Foro Social Agus Hernan ha destacado que cuando se ven ciertos debates en la prensa «parece que estamos peor que hace 10 años y estamos infinitamente mejor», y ha resaltado que en la actualidad «estamos en un proceso multilateral en el que muchos actores participan y aportan desde diferentes espacios» en Euskadi, Navarra e Iparralde.

«A veces no somos conscientes de lo que hemos avanzado porque se ha dado el paso fundamental de que todos los partidos reconocen que todas las víctimas tienen el derecho a la justicia, la verdad y la reparación», ha aseverado.

Además, ha considerado «fundamental» salir del «imaginario colectivo en el que todo el mundo cuando habla de víctimas piensa en víctimas de ETA». «En la fase actual, las víctimas son de toda la sociedad y toda la sociedad debe amparar a todas las víctimas», ha resaltado.