martes, 30 noviembre 2021 12:22

La ciberseguridad para pymes y autónomos más necesaria que nunca

Hasta ahora se venía pensando que los hackers, troyanos y demás ciberdelincuentes solo tenían interés por las grandes empresas, a las que robaban sus secretos o interrumpían sus conexiones para extorsionarlas de algún modo. Pero, en los últimos años, este problema también se ha extendido a las pymes y a los autónomos, aumentando el número de ciberataques en un 80 % solo en el 2020, según datos del INCIBE

Los hackers han encontrado un punto débil en las pymes; las limitaciones presupuestarias en materia de ciberseguridad. Resulta, por tanto, sumamente sencillo entrar en las entrañas de las redes de una empresa y sufrir ataques que secuestren sus equipos y también de los autónomos para pedirles dinero si quieren volver a tener desbloqueado su material informático. Este tipo de extorsión puede costar al empresario o trabajador entre mil y varios miles de euros, convirtiéndose en presa fácil, ya que no posee un gran departamento de IT.

Una empresa para protegerse

La inseguridad virtual va en aumento progresivo según INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad), sobre todo después del año de la pandemia, cuando se ha producido a marchas forzadas la transformación digital de las empresas. Esta evolución hacia lo virtual no ha tenido en cuenta el aspecto de la seguridad en su justa medida, un error que ahora se está pagando con la enorme cantidad de ataques cibernéticos que se vienen produciendo.

Afortunadamente, para todo problema existe una solución, y en este campo están apareciendo servicios virtuales de seguridad y monitorización informática muy flexibles para cubrir esta demanda que crece exponencialmente. Concretamente, CeCubo WHOPS es un referente en este entorno.

Con el sistema WHOPS que ofrece CeCubo, se gestionan eficazmente, en tiempo real y de forma completamente automatizada, los eventos y servicios de la red informática de una empresa. Con WHOPS se lleva a cabo el análisis de todo su funcionamiento, incluyendo el registro de logs de servicios y alertas. Este sistema virtual de monitorización y seguridad informativa manda un ticket cada vez que se produce un fallo crítico en el sistema, en el que se documenta el error, al mismo tiempo que se propone una solución. De este modo, por ejemplo, se puede detener rápidamente un equipo que esté infectando la red de forma interna.

Cómo actuar ya para evitar ciberataques

Contar con una empresa profesional del sector, como CeCubo, es lo más inteligente que se puede hacer en estos momentos en los que se están dando cifras tan elevadas de ataques a Pymes y autónomos.

En cualquier caso, lo primero que se debe hacer es tomar conciencia del peligro y acatar medidas inmediatas para evitar sufrir alguno de los daños que los hackers pueden infringir si deciden hacer una visita. Y es que no son pocos los puntos débiles que estos delincuentes encuentran en las organizaciones o en los ordenadores de los autónomos, basta con observar el listado de los ciberataques más comunes para comprender lo indefenso que se está.

Por este motivo, no está de más seguir los siguientes consejos para disminuir el riesgo de estos ataques cibernéticos habituales.

La formación digital

Ya se sea autónomo, empresario o emprendedor, la formación en ciberseguridad debe considerarse como un pilar en la educación digital. Se hace necesario contar con los conocimientos básicos para proteger los datos y la información que se posee en la empresa. Es fundamental tener a mano un plan establecido de prevención al que acudir en caso de sufrir un ataque que ponga en peligro la información personal o empresarial.

El correo electrónico

Un paso elemental que hay que dar siempre es cifrar el correo electrónico. De este modo, se podrá tener en todo momento el control del correo corporativo de todos los trabajadores. Por otro lado, como norma general, nadie de la empresa deberá abrir emails que resulten sospechosos y terminen por introducir un virus o ataques como el Phishing.

El teletrabajo

Aunque el trabajo a distancia genera muchas ventajas y beneficios tanto para el trabajador como para la empresa, pero, al ser un concepto relativamente nuevo, es aprovechado por los hackers para introducirse en las redes empresariales. La descentralización de las oficinas se ha convertido en muy poco tiempo en una práctica muy habitual, impulsada por la temporada de pandemia. Para evitar el riesgo a la seguridad informática que conlleva, es importante que tanto el trabajador como el empresario sean capaces de crear un entorno seguro. Los escritorios remotos forman parte de las soluciones más eficaces, ya que permiten la conexión a los servidores de las empresas que, por norma general, se encuentran ubicados en un entorno protegido y seguro.

La nube

El almacenamiento virtual de datos, además de facilitar la edición, la gestión y poder compartir la información, de ser una herramienta ideal para el trabajo corporativo, también puede ser una vía de entrada a los hackers si no se usan los protocolos existentes para evitarlos. En este sentido, hay que ser perseverantes y crear contraseñas seguras, además de cifrar la información antes de subirla a este almacén digital.

Los terminales móviles

Cada vez se usan más estos dispositivos para acceder al trabajo. Es fundamental, por tanto, contar con un software de seguridad, una configuración especial para evitar la conexión a redes inseguras y un sistema que autentifique al usuario.

El encriptado de los datos

Existen softwares muy avanzados capaces de crear un sistema de cifrado o de encriptación para proteger de manera segura los datos corporativos. Es posible con estos programas personalizar y revisar constantemente los controles de seguridad para permanecer siempre a salvo de ataques.

Backups y contraseñas

Como función básica en toda empresa se consideran los backups de seguridad en remoto para recuperar la información en caso de sufrir un hackeo, un fallo o una caída del sistema. Por otro lado, también es importante que las contraseñas se consideren complejas, integrando números, mayúsculas, minúsculas y símbolos, con 8 caracteres como mínimo y una actualización periódica de 6 meses.