domingo, 28 noviembre 2021 16:37

División en la comunidad educativa por el currículo de Bachillerato

el corte ingles

Docentes, padres, centros y estudiantes muestran diversidad de opiniones con respecto a la propuesta curricular del Gobierno en la etapa de Bachillerato, sobre todo en lo que respecta a la promoción de un curso a otro y en la titulación, pero también en otros aspectos.

Según el borrador del Proyecto de real decreto por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas del Bachillerato, los estudiantes podrán pasar a segundo con dos asignaturas suspensas, podrán hacer la EBAU con una materia sin aprobar y determinados alumnos podrán realizar el Bachillerato en tres cursos.

Además, el diseño curricular que propone el Gobierno se compone de 42 asignaturas que incorporarán la perspectiva de género, dando más peso a materias como la filosofía y las matemáticas y el Bachillerato tendrá cinco modalidades: dos de Artes, uno de Humanidades y Ciencias Sociales, otro de Ciencias y Tecnología y un Bachillerato General.

Desde los mismos sindicatos hay discrepancias con respecto a lo que propone el Gobierno. Para CSIF, por ejemplo, otorgar la titulación de Bachillerato con una materia suspensa implica una «reducción del prestigio de estos estudios que perjudicará sobre todo a la educación pública», indica su responsable de Educación, Mario Gutiérrez, que también ve «complicado» que se posibilite cursar Bachillerato en tres cursos si no se facilitan refuerzos de profesorado.

Mientras, CCOO no da importancia a que se posibilite a los alumnos ir a la EBAU con una suspensa, ya que, a juicio de Francisco García, secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO, esta decisión dependerá del equipo de profesores, por lo que «no es una puerta abierta en general» sino que se trata de una «situación excepcional» que además ya se suele hacer.

García está de acuerdo también con que se pueda cursar Bachillerato en tres años (para determinados casos) y celebra, en general, que la propuesta se base en las competencias, pues otorga una «perspectiva más moderna e interesante», pues «no se trata solo de medir lo que los alumnos saben sino de ver si son capaces de aplicar lo que saben». También considera «interesante» las nuevas modalidades de Bachillerato.

También la UGT ve con buenos ojos la posibilidad de cursar el Bachillerato en tres cursos y la ampliación a cinco modalidades el Bachillerato. No obstante, según advierte Maribel Loranca, responsable de educación de este sindicato, UGT teme que la falta de recursos impida su generalización. Con respecto a los criterios de promoción y evaluación, recuerda que «no suponen ninguna novedad», pues estas prácticas «ya se viene haciendo». Loranca, por otro lado, ha criticado que el sindicato se ha enterado de las propuestas del Ministerio a través de los medios.

Por su parte, desde ANPE, Nicolás Fernández, su presidente, está conforme a que se pueda realizar el Bachillerato en tres años, aunque él va a más: «Desde ANPE siempre hemos defendido que el bachillerato debería haber sido de tres años, es lo más lógico, un año común para todos y dos años de especialidades». Con respecto a titular con una asignatura suspensa, Fernández considera que «rebaja el rigor, el mérito y el esfuerzo en el aprendizaje», lanzando así un «mensaje negativo y desmotivador para el propio alumnado Y también para el profesorado».

También se ha pronunciado el sindicato STES. Su responsable de política educativa, José Ramón Merino, considera una medida «positiva» que haya cinco modalidades de Bachillerato, si bien cree que «parece difícil de poder llevarse a la práctica en la mayoría de institutos y localidades». «Si no viene acompañada esa medida de un apoyo económico que permita a los centros educativos, no solo ofertar esas 5 modalidades, si no también hacerlas efectivas, aunque el número de alumnos que las hayan elegido, no sea muy numeroso, la opción no pasará de ser papel mojado», advierte.

QUÉ OPINAN LOS CENTROS

También desde los propios centros hay diversidad de opiniones. Luis Centeno, secretario general adjunto de Escuelas Católicas, muestra su «desacuerdo», en primer lugar, con el procedimiento que sigue el Ministerio de Educación y FP, «con filtraciones reiteradas a determinados medios de comunicación sobre el contenido de los currículos básicos».

En segundo lugar, critica la existencia de una nueva modalidad de Bachillerato, la llamada ‘General’, que opina que podría convertirse en la «opción light», con «asignaturas más globales y menos profundas que en otras modalidades». Centeno considera «positivo» que haya nuevas asignaturas pero también «muy complejo» a la hora de gestionar para un centro. En cuanto a la posibilidad de obtener el título de Bachillerato con una asignatura suspensa, Centeno lo considera «un retraso» porque «devalúa el propio título».

Los centros privados agrupados en CICAE también se han posicionado. Elena Cid, directora general de CICAE, recuerda que la máxima de la asociación es «que en ningún caso disminuya el nivel de exigencia ni la calidad en la educación». «No es una buena solución que un alumno promocione con dos asignaturas de 1º a 2º de Bachillerato, es procrastinar un problema en un curso tan complicado y corto, como es 2º», afirma Cid, que por otro lado, ve «adecuada» la opción de titular en Bachillerato con una suspensa, siempre y cuando se trate de una «medida excepcional y siempre bajo criterio del claustro de profesores y bajo causas justificadas».

Con respecto a la posibilidad de organizar el Bachillerato en tres cursos para aquellos alumnos con necesidades específicas, Cid también asegura que se trata de una «solución positiva para el alumnado».

Por parte de los centros públicos, el presidente de FEDADI, Raimundo de los Reyes, prefiere mantenerse al margen porque el documento dado a conocer este jueves es «un borrador que puede sufrir sensibles modificaciones». «No obstante, como consideración general, la necesidad de revisar y actualizar los currículos, tanto en contenidos como en metodología y evaluación, es algo ampliamente respaldado por los expertos en educación», destaca De los Reyes, que emplaza a buscar «el mayor consenso posible» al respecto.

LAS AMPAS

En la misma línea se han manifestado las asociaciones de padres y madres de alumnos, como es el caso de CEAPA. Su vicepresidenta, Mª Carmen Morillas, recuerda que el documento es aún un borrador que tiene que recibir las aportaciones de las comunidades autónomas, pero valora positivamente que «tenga mucha más flexibilidad» y que «se adapte mejor a las necesidades del alumnado». Desde CEAPA esperan que este nuevo desarrollo dé lugar a un «currículo más realista y además abarcable», aunque advierten de que tendrán que «revisarlo minuciosamente» una vez que hagan las aportaciones las diferentes comunidades.

La presidenta de COFAPA, Begoña Ladrón de Guevara, sí prefiere opinar sobre las medidas propuestas por el Gobierno, no sin antes revelar su preocupación por que el documento se haya «filtrado» a los medios. En cualquier caso, Ladrón de Guevara apela a que «de verdad», el sistema de Bachillerato se convierta en un «sistema equitativo y que se preocupe de que todos los alumnos adquieran las competencias necesarias para una buena inserción».

Por último, también Pedro Caballero, presidente de CONCAPA, asociación de padres y madres católicos, ve «complicados» los cambios que el Gobierno quiere implantar por la organización de los centros. Además, «se vuelve a despreciar la cultura del esfuerzo y el trabajo, al permitir titular con una suspensa, pasar de curso con dos suspensas y rebajando la media de las demás asignaturas a un 5», señala. Caballero observa también un «gran adoctrinamiento ideológico» con una Historia «muy mediatizada», y ha echado en cara al Ministerio que «deja al margen» a la comunidad educativa a la hora de consensuar el desarrollo de la LOMLOE.