jueves, 20 enero 2022 20:19

Cómo hacer una salsa de tomate frito casera increíble en pocos minutos

el corte ingles

La receta de tomate frito casero es perfecta para no tener que recurrir a esos botes del supermercado que son mucho menos saludables. Además, podemos hacer grandes cantidades y aprender a conservarlo de forma adecuada para que nos dure mucho más tiempo y poder reutilizarlo siempre que queramos. Su versatilidad es tanta que podremos usarlo para base de pizzas, para acompañar platos o usarla como cama de otras recetas más elaboradas.

Aunque sencilla, la receta de este tipo de tomate suele tardar entre una hora y media o dos en estar lista. Si no tienes el tiempo suficiente como para cocinarla durante esas horas, lo mejor que podemos hacer es acortar el tiempo de elaboración haciendo uso de un elemento que está cada vez más presente en nuestras cocinas: la Thermomix. Gracias a ella, podremos hacerlo en tan solo media hora sin perder sabor ni ninguna de sus propiedades.

Si no tienes tiempo para cocinar, descubre cómo hacer tomate frito casero en menos de treinta minutos.

Cómo conservar el tomate frito para que dure más

conserva

Una vez que tengamos listo nuestro tomate frito, podemos conservarlo de forma adecuada para que nos dure mucho más tiempo y no tener que consumirlo en el momento en que lo hacemos. Para ello, debemos preparar unos botes donde vayamos a guardarlo. Las tapas de los mismos las pondremos a cocer en agua. Cuando comiencen a hervir a borbotones, las retiramos del fuego.

Todavía en caliente, iremos tapando los botes con las mismas y los colocamos, ya tapados, en una olla de buen tamaño llena con agua. Debe rebasar unos cinco centímetros a los botes. Pondremos una primera capa de botes y colocaremos un trapo. Después, podemos poner una segunda capa. Eso sí, debemos estar atentos de que el agua quede por encima de los mismos.

Una vez listos, los pondremos a cocer al baño maría durante unos diez minutos. Cuando pase el tiempo, apagamos el fuego y dejamos que se enfríen en la olla. Si algún bote pierde líquido en el proceso no debemos preocuparnos, pues es normal. Si ya están fríos, los podemos secar y guardar en un sitio limpio, fresco y seco, cuidando de que no haya mucha luz. Al principio es mejor colocarlos con la tapa hacia abajo para que sellen bien y, en una semana, darles la vuelta. ¡Pueden durar más de un año!