miércoles, 8 diciembre 2021 01:13

El PSOE busca cómo ocultar el caballo de Troya de los peajes hasta después de las elecciones

El PSOE sabe que está entre la espada y la pared. Optar a los fondos europeos traía consigo el compromiso de apretarse el cinturón. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quería el dinero de los fondos covid, pero para ello adquirió ciertos compromisos con la UE que ahora no sabe cómo salir adelante. Uno de ellos fue el de implantar peajes en todas las carreteras españolas, algo que ha sido muy mal recibido por los españoles. Ahora el PSOE está buscando la forma de presentarse a las elecciones quitándose el San Benito de los peajes (que pretenden implantar en 2024) para que no desgaste más la candidatura del presidente. Y aunque parezca tarde, el Ministerio de Transportes ha puesto toda su maquinaria a disposición de Moncloa para usar este año para no hablar de los peajes, algo que el PSOE impondrá si gana las elecciones porque así se lo han prometido a la Comisión Europea.

Fuentes del PSOE directamente relacionadas con Sánchez aseguran que con el asunto de los peajes no hay vuelta atrás. No al menos con este Gobierno. El presidente del Ejecutivo se comprometió con Europa a imponerlos y así se hará en 2024 si el PSOE gana las elecciones. El problema es que los socialistas no quieren presentarse a las elecciones generales con la losa de los peajes sobre su hombro. Algunos hablan incluso en el propio partido que el Gobierno quiere «meterla doblada» o colar un «caballo de Troya» para que las vías de alta capacidad de pago en toda España no sean tema de conversación al menos hasta que pasen las generales. El PSOE teme que sus constantes ataques a los conductores le pasen más factura de la necesaria.

«El Gobierno de España trabaja precisamente por una recuperación económica justa»

Cualquier noticia que sale sobre los peajes es ignorada por el PSOE. No responden de hecho directamente a la pregunta de si tienen intención de imponerlos. «Señor Sánchez, dice que no deja a nadie atrás pero no está dejando a nadie en pie. Sube la cotización de autónomos un 20%, la luz un 30%, los combustibles un 300% y ahora dice que va poner peajes en las carreteras. Por cierto, ¿puede confirmar si eso es cierto aquí?», preguntó el presidente del Partido Popular, Pablo Casado. A lo que Sánchez contestó con evasivas. «El Gobierno de España trabaja precisamente por una recuperación económica justa», aseguró Sánchez sin contestar directamente.

Esto no es baladí. El próximo año tiene un claro sesgo electoral para el Gobierno, pero no solo porque es la antesala de las generales, sino porque hay muchos comicios autonómicos aún por celebrarse. Empezando por Andalucía. Sea como sea, lo cierto es que el Ejecutivo no tiene muy claro cómo dar marcha atrás con este asunto. Fuentes cercanas al presidente aseguran que el PSOE tendrá la determinación de imponer los peajes porque ha sido uno de los compromisos de Sánchez para tener acceso a los fondos covid. El presidente ha presentado unos Presupuestos para 2022 con un gasto público exagerado (de ahí que sea un año en clave electoral), empezando por los más de 500 millones destinados al Ministerio de Igualdad con los que Irene Montero ha ampliado la plantilla, a la par que se ha comprometido con Europa a recaudar más y mejor. Habrá subidas de impuestos por todos lados y los peajes vendrán de la mano, pero el Ejecutivo no quiere ni oír hablar de ellos hasta pasadas las generales para evitar el desgaste electoral.

EL MODELO DE PEAJE

La ministra de Transportes, Raquel Sánchez, ha recogido el testigo de su predecesor, José Luis Ábalos, en materia de peajes y ya tiene un esbozo de cómo será el nuevo modelo. El mayor problema hasta ahora para el ministerio había sido el cómo decirlo. No es fácil tras una pandemia, una crisis económica con no muchos precedentes y con el coste de la vida (gasolina y electricidad a la cabeza) por las nubes anunciar a los españoles que pagarán por coger cualquier autovía o autopista española. Pues bien, Raquel Sánchez ha decidido lanzarse a la piscina sin contemplaciones y ha anunciado cómo será ese modelo de peajes. Y la clave será que quien sufrirá las peores consecuencias serán aquellos propietarios de coches que más contaminen. Si tienes un coches desde hace 20 años, te crujirán. Si te has comprado el último modelo eléctrico de Tesla, serás bienvenido. Si tienes una C15, mejor ni te asomes por la autopista. No han entrado sobre cuestiones de clase social, solo ambientales.

La ministra de Transportes se ha quitado el problema de la comunicación de golpe. Es curioso que haya cambiado el estilo de Ábalos dado que todo su equipo es exactamente el mismo que el de su predecesor. Aún así, el Gobierno está necesitado de ingresos para contentar a Europa y sobretodo para no condicionar las ayudas europeas más de lo necesario, razón por la que Sánchez ha salido al paso a anunciar que habrá peajes y que quienes pagarán serán los que más contaminen. El concepto es un poco como el estacionamiento regulado de Madrid. No se tienen en cuenta criterios económicos (al menos no se mira la renta ni la situación laboral o económica del ciudadano o ciudadana que pretenda usar la carretera) ni de ningún otro tipo. Solo se habla de criterios ambientales y de impuestos a los que tengan un coche que contamine.