sábado, 4 diciembre 2021 08:08

Pere Navarro soluciona la falta de examinadores con un «aprobado general»

La falta de examinadores es un problema que acarrea la Dirección General de Tráfico (DGT) desde hace años. Antes de la irrupción de la pandemia, estos profesionales se pusieron en huelga para demandar más examinadores limitando así la capacidad de las autoescuelas para presentar alumnos a examen. Esta falta de examinadores provocó grandes retrasos en las autoescuelas así como un descontento generalizado entre los clientes que querían obtener del carnet de conducir y que tenían que esperar para presentarse al examen. Tras el parón de la pandemia, se ha vuelto a examinar y el director de la DGT, Pere Navarro, se ha colgado la medalla de bajar la lista de espera de alumnos a examinar. Sin embargo, desde las autoescuelas explican a MONCLOA.com que «no se han contratado nuevos examinadores» y que se ha conseguido mitigar la esperas gracias a que «se ha aprobado masivamente bajando los criterios de seguridad vial».

Precisamente este aspecto es uno de los que más preocupa a la Dirección General de Tráfico cuyo objetivo cada año es hacer descender las muertes en carretera. El año pasado, Pere Navarro consiguió su objetivo, estaba fácil, ya que la pandemia redujo el tráfico de forma considerable. Este año aún no han salido a la luz los datos pero las autoescuelas alertan de que «se está aprobando a la primera a alumnos sin tener en cuenta estrictamente los criterios de seguridad vial». «Los porcentajes de aprobados rozan el 70% cuando lo normal era tener un porcentaje en torno al 40%», recalca un propietario de una autoescuela madrileña que prefiere mantener el anonimato.

«Los porcentajes de aprobados rozan el 70% cuando lo normal era tener un porcentaje en torno al 40%»

Asimismo, la DGT sigue sin contratar examinadores suficientes para acelerar los exámenes. Pere Navarro les ha brindado la oportunidad de hacer horas extra tras cerrar completamente los centros de exámenes durante prácticamente todo el mes de agosto. No obstante, lo que si ha hecho el director de la DGT es contratar empresas privadas como EUROCONTROL S.A. y INGENIERÍA DE GESTIÓN INDUSTRIAL S.L.U. (INGEIN) para hacer inspecciones y poder multar a las autoescuelas que incumplan los requisitos impuestos por él mismo.

LA DGT CONTINÚA LIMITANDO LA ACTIVIDAD DE LOS AUTÓNOMOS

Pero la falta de examinadores no es el único frente que la Dirección General de Tráfico tiene abierto con las autoescuelas. Los propietarios de estos centros docentes donde se reciben los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para conducir un automóvil han denunciado a este medio que la DGT «limita su actividad a través de un servicio nada transparente llamado CAPA».

A principios de este año, la DGT puso en marcha el sistema CAPA que se trata de «un algoritmo que permite ajustar y repartir la capacidad de examen de cada jefatura provincial entre la demanda de las autoescuelas de la zona» tal y como explicó María José Aparicio, subdirectora de Formación de la DGT en un seminario web a la vez que explicaba que era «un gran esfuerzo de la DGT para responder a las necesidades del sector».

Sin embargo, desde el sector de las autoescuelas no ven este algoritmo como la solución a las problemas de capacidad. «Se trata de una limitación encubierta ya que no refleja la capacidad real de la autoescuela», recalca un propietario de una autoescuela madrileña. Este mismo propietario asevera que «no hay transparencia en cuanto al criterio de reparto sobre las plazas de reserva y el porcentaje de capacidad que tiene cada autoescuela».

No obstante, las autoescuelas reconocen el gran trabajo de la DGT durante la pandemia que ha acabado con el sistema rudimentario de entregar la carpeta física con la documentación pegada en su interior en las dependencias de Tráfico que hacía a los profesores acudir en múltiples ocasiones al mes a la sede de la DGT. Como si de una clase de plástica del colegio se tratara, los profesores de las autoescuelas tenían que usar el pegamento para pegar los códigos de barras de cada alumno e incluirlos en la carpeta a entregar. Pero este sistema prehistórico ha acabado con la pandemia ya que el departamento de Pere Navarro ha habilitado un correo electrónico al que se puede mandar la documentación.

Pero a pesar de los retrasos a la hora de examinar, las autoescuelas, sobre todo las más pequeñas, no atraviesan su mejor momento. La gasolina por las nubes, la subida de la cuota de autónomos y las consecuencias de la pandemia han lastrado los ingresos de estos negocios que son considerados un servicio público para la sociedad. Asimismo, las grandes franquicias de autoescuelas son las beneficiarias de la mayoría de las ayudas gubernamentales y están acaparando la práctica totalidad del mercado.