martes, 25 enero 2022 09:47

Margarita Robles usa a sus jefes de gabinete para «tener mano» en el Tribunal de Cuentas

A muchos ha sorprendido en el Ministerio de Defensa el nombramiento de Juan José García de la Cruz como nuevo jefe de gabinete de Margarita Robles. Que quien antes ejercía de simple asesor de la ministra, quien se lo llevó del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) por «su arte de endulzar el oído», tal y como detallan quienes le conocen, haya ascendido a un puesto tan relevante ha llamado la atención en el ministerio. Fuentes de Defensa relatan que todo este baile de puestos tienen un claro objetivo teledirigido por Robles: tener manos, ojos y oídos en el Tribunal de Cuentas dado que la ministra de Defensa está obsesionada con su jubilación y con el hecho de que no sabe aún dónde recaerá pese a que tiene la seguridad de que no se mantendrá al frente del ministerio cuando acabe la legislatura. El exjefe de gabinete de Robles, Diego Íñiguez, se ha marchado al Tribunal de Cuentas. Y el nuevo tiene a su pareja como consejea en el mismo Tribunal. No es casualidad, según quienes conocen a la ministra.

Margarita Robles hizo mella en el Consejo General del Poder Judicial. Tiene aún mucho control en la sede de los jueces y una serie de acólitos llamados «margaritos» que están dispuestos a hacer lo que sea necesario por su ministra. Es de ahí de donde Robles ha sacado a su equipo ue ahora trufa el Ministerio de Defensa. De hecho, Juan José García de la Cruz, sociólogo de profesión, se convirtió en un radical «margarito» durante su paso por el Consejo General del Poder Judicial cuando ejercía de jefe de sección de Estudios Sociológicos, cargo en el que estuvo durante diez años en los que se acercó mucho a Robles y tiempo que le valió a la titular de Defensa para conocer las dotes de García. Dotes que le llevaron a asesor primero y a jefe de gabinete ahora.

Los movimientos que han tenido lugar en la jefatura de gabinete del Ministerio de Defensa tienen mucho que ver con la inquietud de Robles por su futuro laboral. La ministra lleva tiempo en el punto de mira y sabe que no renovará en el Gobierno si Pedro Sánchez consigue revalidar la legislatura en la Moncloa. Todo esto ha llevado a la ministra a mirar horizontes laborales en el mundo judicial y sobretodo a colocar a personas afines en puestos clave para así tener capacidad de maniobra una vez salga del Ministerio de Defensa.

El hecho de que Diego Íñiguez se haya marchado en calidad de consejero a este destino es algo en lo que Robles intermedió con Sánchez

El Tribunal de Cuentas es, junto al Constitucional y al Consejo General del Poder Judicial, una de las instituciones que Robles quiere controlar. El hecho de que Diego Íñiguez se haya marchado en calidad de consejero a este destino es algo en lo que Robles intermedió con Sánchez y uno de los pasos que ha dado la ministra para tener mano dentro del Tribunal de Cuentas. Pero el nombramiento de Juan José García de la Cruz también tiene mucho que ver con este tribunal dado que la mujer del flamante jefe de gabinete también trufa la institución. Todo esto deja a Robles en una buena posición si se tiene en cuenta la capacidad que pueda tener a nivel de influencia en el Tribunal de Cuentas. Una estrategia similar que sigue en el Constitucional para colorear de verde su futuro horizonte laboral, pues Sánchez ya ha dejado entrever que no la quiere en un ministerio.

El nombramiento de García de la Cruz tampoco ha gustado mucho en el Ministerio de Defensa dado su historial. No conoce bien la casa, lo que conoce bien es el oído de Robles y en eso sí que es un verdadero profesional, según detallan fuentes de su entorno. Quienes le conocen aseguran que su cercanía a la ministra ha sido relativamente intensa desde que pasó por el Consejo General del Poder Judicial y su bautizo como «margarito» le ha llevado lejos. Robles se lo llevó a Defensa tan pronto como cogió las riendas del ministerio y en cuanto ha tenido ocasión le ha colocado como jefe de gabinete. Ahora habrá que ver qué pasa una vez pase el horizonte electoral, punto de inflexión en el que se prevé, según fuentes socialistas, que Robles no seguirá en calidad de ministra.

A LA COMUNIDAD DE MADRID

Esta idea se enfría en beneficio de la titular de Justicia. Pero aún hay quien asegura que Sánchez no quiere dejar que la estela de Margarita, muy popular entre los más moderados de los socialistas, se hunda en la miseria una ve abandone el Consejo de Ministros. Algunos desde Ferraz aseguran que lo ideal para el presidente sería colocar a Margarita Robles como candidata en la Comunidad de Madrid para medirse directamente a Isabel Díaz Ayuso, la actual presidenta. Sin embargo, no parece que Robles esté dispuesta a dar el salto a no ser que vea en las encuestas ciertas garantías de que podrá obtener un puesto de poder y de responsabilidad como el de presidenta autonómica.

La idea de Robles era la de volver a la judicatura pero en calidad de algo más que de magistrada. Su sueño roto es el de ser presidenta del Tribunal Supremo, el cargo que actualmente ostenta su odiado Carlos Lesmes. Pero el haber querido ser ministra le conllevó la retirada de su condición de magistrada del Supremo, razón por la que no puede ser presidenta del Supremo, como le gustaría. Luego está la posibilidad del Tribunal de Cuentas o el Constitucional, destinos que seducen a Robles pero que están complicados sin el apoyo del partido a no ser que su red de «margaritos» esté bien posicionada. En este punto es donde entra tanto su exjefe de gabinete como sus otros acólitos. Si lo consigue, tendrá una red bien repartida que le darán un puesto de oro. Pero todo está por decidir.