lunes, 5 diciembre 2022 03:54

El miedo a Génova: «la otra» razón por la que Mañueco ha adelantado elecciones

El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha adelantado las elecciones en su autonomía al 13 de febrero de 2022, tal y como adelantó MONCLOA.com. La principal razón por la que Mañueco se ha embarcado en un proceso electoral tan temprano es porque no se fía de Ciudadanos, pues si tres parlamentarios de la formación naranja se suman a una moción de censura, el PP perdería el gobierno autonómico. Sin embargo, hay otro motivo que le ha impulsado a hacerlo, tal y como cuentan fuentes de su entorno. El presidente autonómico sabe que Génova le tiene en el punto de mira desde que en 2020 maniobrara para apartar a Pablo Casado del poder en beneficio del presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijoo. De hecho, sospecha que desde Génova le querían apartar en cuanto tuvieran ocasión. Sin embargo, si renueva su mandato, Mañueco se desprenderá de esa presión que tanto le ha acompañado estos últimos meses. Aún así, la propia presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha insistido en que Mañueco es una víctima porque quien quería adelantar las elecciones ha sido el propio Casado.

Por supuesto, el principal problema era la falta de confianza en Ciudadanos. A Mañueco solo le hacía falta tener a tres diputados naranjas en contra para perder el gobierno en favor del PSOE. Esto puso sobre la mesa la necesidad de imitar a Isabel Díaz Ayuso y adelantar las elecciones para evitar que se hagan con el poder por la vía directa. Ciudadanos tiene la necesidad de tocar moqueta para demostrar que sirven para algo y el PSOE se presta a las mociones de censura con cierta facilidad, y con éxito, en muchos casos. Sin embargo, este no ha sido el único argumento que ha llevado a Alfonso a presentarse a unas nuevas elecciones en febrero de 2022. El presidente de Castilla y León llevaba tiempo con la presión de su propio partido encima y quería desprenderse de ella de una u otra manera. Una presión que algunos aseguran que se centraba en la obsesión de Teodoro García Egea por convocar las elecciones cuanto antes y que otras fuentes deslizan que ha sido decisión del propio barón.

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, tiene a Mañueco en su lista negra. Es uno de los barones del partido que maniobró con mala fe para apartar a un Casado entonces (allá por 2020) hundido en las encuestas. Muchos lo comentaban pero pocos pasaron a la acción para intentar apartar a ese líder que no convencía a nadie y al que acusaban de haber hundido a la histórica formación. La idea era traer a Feijoo a Madrid, pero no salió bien. En ese momento, Génova quiso hacerle llegar al presidente de Castilla y León que eran perfectamente conscientes de sus maniobras y que le habían cogido la matrícula, aunque en su calidad de barón del PP no le iban a tocar en ese momento: lo harían en otro; el oportuno.

Mañueco se encontró entonces con la hipotética moción de censura de Ciudadanos y con los comentarios que hablaban de que era muy posible que algunos diputados naranjas se echaran en brazos del PSOE para expulsar al barón popular del gobierno de Castilla y León lo antes posible. El planteamiento que se hizo el líder autonómico no fue solo que podía perder el poder, sino que si lo perdía, Génova aprovecharía la coyuntura para apartarle definitivamente de la candidatura. Mañueco podría ganar el congreso para ser presidente de su partido, pero no le dejarían ser candidato, dado que la autoridad para elegir al cabeza de lista está en Génova, y no en las delegaciones territoriales de los partidos. Aún así, otras fuentes, incluida la propia Arrimadas, quitan toda capacidad de decisión a Mañueco y aseguran que la realidad es que Casado quería estas elecciones cuanto antes. Y febrero es una buena fecha.

Esta maniobra ha sido bien recibida en Génova porque ahora mismo el partido mira por las generales

Este miedo a Génova ha sido clave para la decisión de Mañueco de adelantar las elecciones autonómicas de Castilla y León para el 13 de febrero de 2022. Ya sea la versión que sea. El presidente no solo no quiere ni perder el poder ni enfrenarse a Génova de forma abierta y deliberada porque sabía que si lo hacía habría consecuencias tremendas para él, como la de no ser el candidato cuando tocara. Esta maniobra ha sido bien recibida en Génova porque ahora mismo el partido mira por las generales. Y una victoria en Castilla y León vendrá bien para reforzar la imagen del PP y la idea de que hay una alternativa de gobierno. Aún así, desde la cúpula de la formación conservadora avisan: por mucho que Mañueco gane las elecciones, la matrícula de este presidente está en la lista negra de Teodoro. Y si Casado gana las elecciones generales, habrá consecuencias para él tarde o temprano.

No es una cuestión de «rencor», tal y como aseguran desde el partido. Es una cuestión de «lealtad». El equipo de Casado ha visto cómo gran parte del partido se ha rebelado sin razón alguna argumentando que el liderazgo del actual presidente del PP era «estéril». Uno de los primeros fue Mañueco, por lo que desde Génova saben que no comparte el estilo de Casado. Y al mismo tiempo, entienden que el presidente autonómico no perderá el tiempo si ve la oportunidad de acabar con Casado y traer a otro candidato que le dé más alas de cara a su futuro político. Por el momento, la relación entre Teodoro, Casado y Mañueco está rota excepto de cara a la galería. Pues en la campaña guardarán las formas porque a todos les conviene que gane el PP. La procesión va por dentro.