martes, 25 enero 2022 09:20

Someter a Ayuso sale caro: Casado gana la batalla, pero no la guerra

El presidente del Partido Popular lleva semanas viendo cómo Vox le adelanta por la derecha. Ambas formaciones han optado por la misma estrategia: congelar a sus líderes y conservarlos en formol hasta que lleguen las elecciones. Sin embargo, parece que a Pablo Casado no le están saliendo bien los planes. Las últimas encuestas, así como los sociólogos consultados por MONCLOA.com, aseguran que el PP pierde fuelle respecto a Vox. El hecho de que la facción moderada del Partido Popular se esté imponiendo en la guerra interna del PP a la representada por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, le está saliendo más caro de lo que Casado esperaba. El presidente popular gana la batalla, porque está dejando a Ayuso sin apoyos, pero pierde la guerra, dado que Vox está cada vez más cerca de los números del PP. Y la pregunta que se hacen en Génova es cómo integrar a los liberales bajo el paraguas de Casado, algo que muchos ven imposible.

La última encuesta de Sigma Dos publicada por el diario El Mundo lo deja claro y remarca una tendencia que se ha visto a finales de 2021: Vox crece a costa del PP. Este sondeo es agridulce porque mantiene las posibilidades de que Casado llegue a la Moncloa (dado que Vox y PP suman mayoría absoluta), sin embargo, ha hecho saltar las alarmas en el Partido Popular porque hace ver que Santiago Abascal se está poco a poco convirtiendo en la fuerza predominante en la derecha. La razón por la que los sondeos dan pérdidas al PP, según los sociólogos, es por la guerra interna del partido. Esa que enfrenta a Ayuso y a Casado y esa que hace ver a sus votantes que el lado liberal (ese que representa Esperanza Aguirre, Cayetana Álvarez de Toledo o Isabel Díaz Ayuso) no es bienvenido en la formación.

Los números no mienten. El PP juega a ganar la Moncloa, no las elecciones, pero aún así, el tener unos resultados tan tímidos en las encuestas hace que más de uno se replantee si la guerra interna les está beneficiando. Que Casado necesitará a Abascal para gobernar no es ningún secreto, pero el PP esperaba hacerlo en un escenario en el que el color azul fuera claramente predominante. Dado que la relación entre el líder del PP y el presidente de Vox no es especialmente buena (ni mala, de hecho no tienen), y teniendo en cuenta lo que ha ocurrido en el Ayuntamiento de Madrid, hay más de un dirigente en Génova que tiene serias dudas sobre lo que pasará tras las generales. Pero, en cualquier caso, lo que sí tienen claro en la cúpula del partido es que no pueden presentarse a las elecciones con unos sondeos que reflejen a Vox con unos números tan inflados como los que presenta.

el discurso oficial de los populares es que duplican en escaños a Vox

 Vox crece hasta disponer el 16,6% de intención de voto, lo que supondría hacerse con 58 diputados, según la encuesta publicada este 3 de enero. Los de Casado, sin embargo, perderían hasta ocho escaños dejando al PP con un total de 118 diputados. Es cierto que, sobre el papel, el discurso oficial de los populares es que duplican en escaños a Vox. Sin embargo, voces dentro del partido aclaran que estos sondeos son vistos por el equipo de Casado con mucha tensión dado que las encuestas lo que indican son tendencias. Y si esto va a más, nadie sabe quién dará la sorpresa y cómo. Con una caída de ocho diputados respecto al sondeo anterior realizado también por Sigma Dos, lo que queda claro es que el electorado popular se desencanta con su partido y se echa en brazos de un partido nuevo que no tiene las fisuras internas que sí presenta el PP por el «estéril» liderazgo de Pablo Casado.

En el partido tienen absolutamente claro que este cambio de tendencia viene protagonizado por la guerra interna que mantiene Casado con Ayuso. Si se pregunta en el las fuentes oficiales de la cúpula popular, se culpa a Ayuso por su rebeldía. Y si esa pregunta se enfoca en Sol, aseguran que quienes mantienen un pulso indecente son los de Génova por no permitir a Ayuso hacerse con la presidencia del PP de Madrid, algo que a priori no perjudica en nada a Casado. Sea como sea, ambos reconocen que es este conflicto el que les arrastra por el barro y el que hace crecer a su enemigo político más directo.

Sobre la solución, nadie lo tiene claro. Para Sol, lo mejor es que Casado permita celebrar el congreso del PP de Madrid cuanto antes y que no ponga trabas (como es la candidatura de Almeida) a las intenciones de Ayuso. Y para Génova, la solución es que la presidenta autonómica renuncie por completo a sus pretensiones con el Partido Popular regional para así no entrometerse en las decisiones que toma Casado. Pero ninguno ve otra solución que no sea la del sometimiento del otro a los intereses de uno. Y eso hace complicado el cambio de tendencia en las encuestas y en los sondeos.

Que Casado gana la batalla es indiscutible. Tan solo tres consejeros apoyan ya activamente a la presidenta de la Comunidad de Madrid dentro de sus pretensiones. Pero que este choque les está saliendo caro también es una realidad que no es ajena a la cúpula del partido. Ayuso se presentará al congreso y la guerra se recrudecerá si Casado no ceja en su empeño de presentar a Almeida como contracandidato para arrebatarle el PP de Madrid a la presidenta autonómica. En cualquier caso, es evidente que esto no está cerca de acabar dado que la líder madrileña está decidida a hacerse con al delegación territorial. Entretanto, Vox no solo se frota las manos con este conflicto, sino que además lo fomenta (como ha hecho en el Ayuntamiento) para herir al Partido Popular y hacerse así con sus votos.