viernes, 20 mayo 2022 06:51

El Tribunal de Cuentas pone el ojo en los contratos de emergencia y el PSOE se entrega al «margarito» Diego Íñiguez

El Tribunal de Cuentas tiene un primer encargo incómodo para los consejeros socialistas. Afortunadamente para el Gobierno, hay más de uno que defenderá sus intereses. Sin embargo, lo cierto es que el Tribunal de Cuentas investigará los contratos de emergencia concedidos por el Ejecutivo durante la pandemia. Este iniciativa se incluirá en el programa de fiscalización de 2022 y podría traer problemas al Gobierno dada la cantidad de contratos que se concedieron a dedo bajo unas condiciones polémicas. El Ejecutivo, sin embargo, confía en que el «margarito» Diego Íñiguez ejerza de dique de contención y que esta investigación no comprometa al Ejecutivo. Y menos ahora que se espera un 2022 y un 2023 plenamente electoral. Es el entorno de la propia Robles el que asegura que la «lealtad» de Íñiguez hacia Margarita es «inquebrantable» y que esto influirá en esta investigación que mantiene en tensión a más de uno.

Hay quien considera en el Partido Popular que Pablo Casado ha «regalado» el control del Tribunal de Cuentas a Pedro Sánchez, razón por la que creen que esta investigación no trascenderá más de lo necesario, según detallan. El que haya una mayoría de consejeros en el Tribunal de corte progresista no debería suponer un problema a corto o a medio plazo para el Gobierno. De entre todos, en quien más confían desde el PSOE es en Íñiguez, un «margarito» consagrado que ha ascendido gracias a la gracia de la ministra de Defensa y que ha formado parte del Ejecutivo en calidad de jefe de gabinete de Robles. El que ahora los ojos de Moncloa estén puestos en Margarita hará que la titular de Defensa esté más encima de sus «margaritos», especialmente de aquellos que trufan este alto tribunal. Íñiguez tendrá que informar. Pero no solo él. La mujer del actual director de gabinete de la ministra también.

Ahora se empiezan a ver los beneficios de colocar a los «margaritos» en instituciones clave. La ministra de Defensa no ha dejado de «agradecer» a quienes le endulzaron el oído tiempo atrás con altos cargos en la administración pública. Íñiguez es uno de esos ejemplos, quien vivirá como consejero (y todos los beneficios salariales que esto conlleva) hasta 2030. Pero el hecho de que la mujer de Juan José García de la Cruz, jefe de gabinete de la ministra, aparezca también por el Tribunal de Cuentas deja constancia de que no hay mejor «informadora» sobre los pasos que se den en relación a la investigación de los contratos de emergencia concedidos por el Gobierno durante la pandemia. Al menos es lo que aseguran fuentes directas del Gobierno.

Estas mismas fuentes detallan que Íñiguez aún mantiene un trato muy fluido con la ministra. Aseguran que si este exjefe de gabinete está en el Tribunal de Cuentas es gracias a Robles. La ministra se ha empeñado de forma constante desde que fue nombrada ministra en colocar en puestos clave de la administración a sus «margaritos»; y el nombramiento de Diego Íñiguez es uno de los más claros ejemplos de ello. Desde el PSOE entienden que la razón por la que hace esto es por mantener la «influencia» en estas áreas de la administración para adquirir notoriedad y para tener capacidad de gestión. Ejemplo de ello es que el Gobierno ahora estará pendiente de Robles para saber qué pasos se dan en esta investigación.

La compra de mascarillas o de material sanitario se convirtió en 2020 en un problema

Los contratos concedidos al principio de la pandemia amparados por el estado de alarma son, muchos de ellos, muy polémicos. El Gobierno ha pagado en algunas ocasiones grandes cantidades de dinero a conseguidores que luego no aportaron absolutamente ningún producto. La compra de mascarillas o de material sanitario se convirtió en 2020 en un problema dada la escasez y «probablemente», tal y como reconocen algunas fuentes del Gobierno, se hayan «cometido errores» que ahora el Tribunal de Cuentas podría sacar a la luz en un momento que a Sánchez no le viene bien.

Con todo esto, desde el PSOE creen que Diego Íñiguez será uno de los «aliados» a la hora de que esta investigación no acorrale al Ejecutivo y que no hará nada que perjudique especialmente a Margarita Robles. Como daño colateral, la ministra de Defensa vuelve a estar en el ojo del huracán y el Gobierno vuelve a depender de ella y de su red de «margaritos» para saber la dirección que está tomando esta investigación.

MALESTAR EN EL PP

El Partido Popular empieza a ver que no fue una decisión muy acertada el regalar el Tribunal de Cuentas a Pedro Sánchez. Esta sensación impera en Génova. El que ahora no se sientan con aliados dentro de este tribunal para investigar un tema tan jugoso como la concesión de contratos durante la pandemia ha dejado la sensación en el PP de que han perdido una baza importante para manchar estos últimos años de legislatura. Que el PSOE dedicará los fondos europeos a hacer campaña no es ningún secreto. Pero tampoco lo es que ahora el Tribunal de Cuentas tiene mayoría progresista