martes, 18 junio 2024

Sociedades médicas condicionan ‘gripalizar’ la covid a la adopción de 5 pilares estratégicos

Mucho se ha hablado en las últimas semanas de la necesidad de un cambio de estrategia en la gestión de la Covid-19, lo que se conoce como ‘gripalizar’ la enfermedad. Un cambio que la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, semFYC, y las 17 sociedades federadas que la integran, condicionan al desarrollo de dos líneas de medidas, 5 pilares estratégicos, y un conjunto de actuaciones sobre las cuales cabe determinar orden de implantación y mecanismos de yuxtaposición.

Así, junto con la participación de expertos de los Grupos de Trabajo y Programas implicados, ha presentado un documento que propone sentar las bases que permitan determinar el momento y la forma de un cambio de estrategia nacional en la gestión de la COVID-19. «Este documento persigue, pues, asentar las bases del necesario debate hacia un cambio en la gestión de la atención a la pandemia de coronavirus pasando de un modelo de atención a la crisis a un modelo de control de la pandemia con otro modelo de abordaje», señalan.

Con la actual evidencia, los impactos de la transmisión futura del SARS-CoV-2 en la salud serán previsiblemente menores debido a la amplia exposición previa al virus, las vacunas adaptadas regularmente a nuevos antígenos o variantes, la cercana llegada de antivirales y la implantación de medidas ya conocidas, que aumentan la protección de los más vulnerables durante futuras olas.

Así, la semFYC contempla dos escenarios posibles que se pueden yuxtaponer o sucederse. El primero, la endemización del SARS-CoV-2, con un virus presente de forma continuada aunque con cifras bajas de incidencia. Y, por otro lado, la aparición de nuevas variantes que puedan provocar un aumento en la transmisibilidad, la gravedad de la enfermedad, o que escapen a la respuesta inmune y den lugar a sucesivos brotes o ondas epidémicas.

A su juicio, todas las estrategias que se implementen deben tener presente estos dos escenarios posibles. Se abre, así pues, una nueva realidad socio-sanitaria que supone la toma de decisiones para minimizar el impacto de la pandemia y crear una infraestructura anticipatoria de lo que pueda suceder en el escenario 1 y el 2, en momentos de coexistencia de ambos, así como en la evolución del uno al otro.

En su documento, realizan una valoración a favor y en contrea sobre los factores permiten o no valorar un cambio de estrategia. A favor se encuentra la elevada cobertura vacunal, el actual comportamiento del virus o la disponibilidad de test; en contra, se encuentra que se desconoce cómo va a ser el comportamiento del virus en el futuro, la posibilidad de que las variantes sorteen la inmunidad vacunal o la no estandarización de datos entre comunidades.

MEDIDAS DE NORMALIZACIÓN DE LA ATENCIÓN AL CORONAVIRUS

Desde la semFYC se señalan 5 pilares o ejes fundamentales sobre los que debiera pivotar la estrategia de la atención a la enfermedad de COVID19. El primero es potenciar la salud pública, mejorando los Servicios de Salud Pública de todas las Comunidades Autónomas y poner en marcha el Centro Nacional de Salud Pública con recursos y sistemas de información que incorporen indicadores esenciales a nivel local, autonómico y nacional, tanto sanitarios como de salud ambiental.

El segundo, incorporar el sistema de vigilancia de «Equipos Centinela» en el seguimiento de la pandemia dotando a la red de los suficientes recursos y la modernización de los sistemas de información. Le sigue definir «umbral» de acción política, ya que los responsables políticos y autoridades sanitarias deberían establecer un «umbral» de riesgo basado en indicadores «duros» de seguimiento por encima del cual se pondrían en marcha medidas políticas de restricción social.

El cuarto pilar estratégico pasa por el fortalecimiento y transformación de la AP. Es decir normalizar la atención de la enfermedad basada en la clínica, teniendo en cuenta que ante cuadros leves se deben proponer autocuidados, empoderar al paciente e impulsar la concienciación alrededor de la importancia de la interacción social, especialmente con población vulnerable.

Otras medidas a valorar en este ámbito son adecuar las plantillas e impulsar los perfiles profesionales de los equipos de Atención Primaria para poder dar respuesta a la gestión, seguimiento y rastreo de los brotes Covid-19, orientadas a integrar las funciones de «gestores COVID» en los equipos. Y mejorar la inversión en Atención Primaria en tecnología, equipamiento y estructura física, así como un plan de contingencia en Atención Primaria para futuras olas o pandemias.

Finalmente, el quinto pilar es la vacunación. La recomendación es continuar con la recomendación activa de vacunación y la priorización en población vulnerable y de riesgo. Además, inciden en la necesidad de hacer extensiva la vacunación a los países en vías de desarrollo y entornos desfavorecidos.

HOJA DE RUTA CON DOS FASES

Conforme el análisis hecho, se proponen dos fases de implantación de las mismas; para estas faltarían determinar, vía comité técnico, qué indicadores se establecen y qué umbrales se definen para avanzar o retroceder en las fases.

En una primera fase, donde el inicio y duración de la misma quedaría sujeto a la evolución de la variante ómicron o variantes de mayor impacto para la salud pública, se propone la implantación de una red de centros centinela que mantenga una atención completa de seguimiento, tanto de casos covid como de casos no covid sobre una población determinada y, por tanto, las estimaciones serían factibles a falta de determinar la aleatorización adecuada.

Asimismo, el mantenimiento de aislamientos y cuarentenas basadas en la evidencia científica del momento y en consenso con Comunidades Autónomas; la introducción de los test durante el aislamiento, para disminuir aislamientos y cuarentenas al máximo; la creación o refuerzo de la figura del gestor administrativo covid en los centros de salud, un importante refuerzo administrativo en la actualidad, que en el futuro tenga capacidad para realizar IT en base a una orden médica. Y la adecuación de la población asignada por cada médico mediante la contratación de especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria.

Para la segunda fase se debería adaptar el modelo de red de médicos centinela -ya implantada en su momento para el control epidemiológico de la gripe estacional- a las características del SARS-CoV-2 y otras infecciones que pudieran aparecer, teniendo en cuenta que será necesario dimensionar, modernizar, digitalizar y prolongar durante todo el año su funcionamiento; un sistema de atención basado en la situación clínica y la implantación de la telemedicina con los cupos normalizados.