Los jefes de gabinete de Robles someten al Tribunal de Cuentas: así han suavizado los «margaritos» la relación del PSOE con ERC

El Tribunal de Cuentas ya ejerce de elemento conciliador para el Gobierno de Pedro Sánchez. La clave de todo: el consejero y «margarito» Diego Íñiguez y la consejera Rosario García, pareja del actual jefe de gabinete de la titular de Defensa. Cuando el fiel seguidor de Margarita Robles, ministra de Defensa, dejó el cargo de director de gabinete de la socialista para entrar en el Tribunal de Cuentas, la lectura que se hizo desde Ferraz fue unánime. La entrada de Íñiguez supondría que el Gobierno tendría mano en el tribunal y los últimos acontecimientos así lo han evidenciado. El Tribunal de Cuentas ha dado un giro radical y ha ejercido de elemento conciliador entre los partidos independentistas y el PSOE. Prueba de ello es que gracias a Íñiguez y a otra consejera socialista Rosario García, pareja de Juan José García de la Cruz (actual jefe de gabinete de Robles), la Generalitat podrá avalar con fondos públicos a los políticos catalanes independentistas acusados de malversación. Los «margaritos» son, además de fieles seguidores de la ministra de Defensa, útiles para los intereses del Gobierno. Así lo han demostrado.

Margarita Robles se ha apuntado un tanto de cara a su presidente. Dos de los suyos han dado la vuelta como un calcetín al criterio del Tribunal de Cuentas para hacer más fácil el trato con partidos como ERC, un socio clave para el Gobierno y para la supervivencia de Pedro Sánchez en la Moncloa. Lo cierto es que, tal y como detallan fuentes del Ejecutivo, Íñiguez, un consagrado «margarito» fue una pieza clave a la hora de que el alto tribunal consintiera en contra de su propio criterio que la Generalitat usara fondos públicos para cubrir con dinero público las necesidades judiciales de los líderes del procés. Era poco decoroso que el dinero de todos los catalanes se usara para algo tan polémico como cubrir la fianza, que asciende a nada menos que nueve millones de euros, de 34 altos cargos independentistas de Cataluña, entre los que se encuentran los propios expresidentes autonómicos Artur Más o Puigdemont, así como el líder de Esquerra, Oriol Junqueras.

La consejera Rosario García es pareja del actual jefe de gabinete de la ministra de Defensa

Las fuentes consultadas detallan que los flamantes consejeros socialistas Íñiguez y García han sido las piezas clave para este giro. Cuando Margarita Robles envió a uno de sus seguidores fieles al Tribunal de Cuentas, todos entendieron que el Gobierno tendría mano desde ese momento en las decisiones que se tomaran desde ahí. El caso de Rosario García es similar. El que Robles sustituyera a Íñiguez por Juan José García de la Cruz fue otra declaración de intenciones. La pareja de «Juanjo» es Rosario, otra consejera que ha mirado por los intereses del Gobierno y que como consorte de otro reconocido y señalado «margarito» ha ayudado a los intereses de Pedro Sánchez. Robles, desde luego, se ha apuntado un tanto.

Rosario e Íñiguez han sido los consejeros clave para que el propio Tribunal de Cuentas se contradijera en cuestión de meses. Ha sido sentarse en el alto tribunal y ponerse al «servicio» de los intereses del Gobierno. Desde luego, desde ERC celebran efusivamente que se pueda abonar la fianza de los altos cargos independentistas con dinero de todos los catalanes. Y el Gobierno, por supuesto, también celebra que el sentarse con Gabriel Rufián no sea tan tenso como de costumbre dado que se han abierto nuevas vías de financiación para las cuestiones independentistas. Había cierta tensión entre los grupos separatistas porque no sabían si podrían cubrir las exigencias judiciales. Ahora, gracias a los consejeros socialistas, todo ha cambiado.

margaritos

Desde MONCLOA.com ya advertimos de la relación de Íñiguez y Rosario con Margarita Robles. La ministra de Defensa ha utilizado su cargo desde que entró en el Consejo de Ministros para colocar a discreción a todos los seguidores que consiguió durante su carrera profesional. Hay muchos «margaritos» y Robles ha sido atenta con ellos. Pero Íñiguez y Juan José García de la Cruz son dos de los más condecorados dentro de la armada de «margaritos». Para el Gobierno, la ministra ha ganado puntos porque ha conseguido allanar las relaciones entre los independentistas y el Ejecutivo, un punto clave para la supervivencia de Sánchez.

Las únicas quejas que se escuchan desde el PSOE es que Íñiguez y Rosario no han sido ni discretos ni elegantes a la hora de mostrar sus cartas. Han dejado clara su devoción a la ministra de Defensa y ésta ha demostrado a su vez al presidente del Gobierno que tanto ella como su ejército de «margaritos» son más útiles de lo que todos creían. El colocar a lo largo de los últimos años en puestos clave de la administración pública a magistrados (en su mayoría) y otros leales seguidores ha servido para que ahora la titular de Defensa se haya convertido en una dirigente fundamental para los intereses de Sánchez. Ya había pasado por la mente del líder socialista el desprenderse de Robles, pero ahora la ministra ha dado otro puñetazo encima de la mesa para recordarle que ella no es solo la titular de Defensa, sino la dueña de un ejército de «margaritos» que pueden ser muy útiles a los intereses del Gobierno.