miércoles, 29 mayo 2024

El miedo al efecto Ayuso motivó las «prisas» de Casado y Feijoo por celebrar el congreso del PP

Si hay algo en lo que estaban completamente de acuerdo tanto el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, como el líder del Partido Popular, Pablo Casado, era en que la sucesora del joven diputado no debía ser la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Cuando Casado se vio fuera del PP, algo que motivó una llamada telefónica directa del líder gallego, supo que tendría que salir por la puerta de atrás. Pero antes, Casado ha querido asegurarse todo lo que podía de que Ayuso no le arrebataría la presidencia del PP, una convicción que también comparte el aspirante a nuevo presidente del partido Alberto Núñez Feijoo. Este miedo al efecto Ayuso ha sido el que, según fuentes solventes del PP, ha motivado que Casado haya decidido celebrar el congreso del partido en un corto periodo de tiempo. El primer fin de semana de abril, Sevilla será testigo de la transición del Partido Popular. Y la razón por la que se celebra tan pronto es para no dar tiempo a Ayuso a organizarse.

El entramado es complicado, pero la finalidad es la de evitar que Ayuso se haga con una presidencia que hasta ahora ostenta Casado. Al presidente del PP se le fue de las manos la investigación de una de sus baronesas. El espionaje a través de empresas públicas y la búsqueda constante de pruebas de presuntas irregularidades para someterla al criterio de Génova se volvió en contra de la directiva del PP y ha acabado con una presión salvaje que ha mostrado a Casado la puerta de salida. El golpe de gracia, sin embargo, lo ha dado Feijoo. El presidente de la Xunta llamó por teléfono a los dos contendientes de la guerra interna. Y en la llamada que mantuvo con Ayuso, acordaron pedir juntos la salida de Casado a cambio de que la presidenta de la Comunidad de Madrid se comprometiera a no presentarse al congreso nacional del PP. En un principio, el equipo de Ayuso, liderado por su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, ha dado el visto bueno siempre y cuando se celebre el congreso del PP de Madrid.

Pues bien, dicho esto, empieza la segunda parte del entramado. Cuando Feijoo consiguió, tal y como detallan fuentes del PP, el apoyo de la presidenta autonómica y el compromiso de que no asaltará la presidencia del Partido Popular en cuanto se abriera la veda, pasó a coordinar con Pablo Casado la sucesión. Estas mismas fuentes detallan que el presidente de la Xunta no confía en Ayuso y que esto le ha llevado a orquestar con Casado un congreso a medida del gallego. Ni el actual presidente del partido ni el presidente gallego quieren que Ayuso se haga con el PP. Por eso han tomado la decisión de celebrar el congreso nacional cuanto antes.

La idea y la conclusión a la que han llegado tanto Casado como Feijoo es que dejar tan solo un mes desde la crisis que se ha llevado por delante al presidente popular y el congreso nacional evitará que Ayuso falte a su compromiso, dado que lo ha dicho, además, en público. Feijoo ha querido evitar así que se filtren los dossieres de Santamaría antes de tiempo y no dar tiempo a la presidenta de la Comunidad de Madrid a rearmarse. La política cambia en cuestión de horas… que se lo digan a Casado. Un congreso temprano impedirá que Ayuso se presente, a ojos de los organizadores, porque no faltará a su propia palabra de una semana a otra y porque no da tiempo a que salten acontecimientos inesperados.

MIGUEL ÁNGEL, LA CLAVE

La desconfianza de Feijoo y de Casado está «justificada», según las fuentes, porque ambos entienden que dejar vía libre a Feijoo supone para Isabel Díaz Ayuso no aspirar a hacerse con el control del Partido Popular a ocho años vista. Si gana las elecciones, habrá Feijoo para rato. Y si las pierde, habrá una segunda oportunidad y, cuando esta pase, otros cuatro años más hasta que se celebren nuevas elecciones generales. En cualquiera de estos casos, Ayuso tendría que renunciar a su ambición política de ser candidata a la presidencia del Gobierno por un periodo de tiempo que no complace especialmente a su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez.

Desde el PP dejan claro que las aspiraciones de Ayuso son más inmediatas y además insisten en que una de las virtudes de la presidenta de la Comunidad de Madrid no es precisamente su paciencia. Feijoo no es un candidato aclamado en el Partido Popular dado que hay una sección liberal representada por Ayuso y otras dirigentes que apuestan por un perfil más agresivo y abierto. La llegada de Feijoo no entierra el choque de corrientes ideológicas en el partido ni calma la ambición ni las pretensiones de Isabel Díaz Ayuso. Con todo esto, celebrar un congreso en cuestión de semanas parece una buena fórmula para evitar imprevistos. A menos tiempo, menos probabilidad de que surja una nueva protesta espontánea que aclame a Ayuso.