viernes, 27 mayo 2022 08:17

Hacienda esquilma el bolsillo del contribuyente con ingresos caídos del cielo

El Gobierno y especialmente algunos de sus ministros se han llenado la boca con los supuestos «ingresos caídos del cielo» de las eléctricas. Sin embargo, es el Ministerio de Hacienda, con María Jesús Montero al frente, quien está engrosando las arcas públicas de forma vergonzosa a costa de la inflación y del bolsillo de los contribuyentes.

Con el Índice de Precios al Consumo (IPC) disparado, Montero se niega en rotundo a deflactar los tramos del IRPF para reflejar la inflación real en los impuestos. Y es que, los contribuyentes están perdiendo poder adquisitivo en términos reales, mientras el Estado no lo tiene en cuenta. Si el Gobierno lo tuviera a bien y rebajara los tramos del IRPF en función de la inflación obtendría los ingresos en términos reales, teniendo en cuenta la pérdida de poder adquisito.

LOS CONTRIBUYENTES PIERDEN CON EL IRPF DE MONTERO

Sin embargo, Hacienda no solo esquilma aún más los bolsillos de los contribuyentes, sino que además engrosa sus ingresos hasta alcanzar niveles récord. Se trata de una medida de justicia, pero PSOE y Unidas Podemos prefieren mantener el pie en el acelerador de la apisonadora recaudatoria de la Agencia Tributaria.

Hacienda

Y es que, Hacienda ingresará de media por contribuyente unos 100 euros en el IRPF, hasta sumar entre 5.500 y 6.300 millones extras, según las cifras calculadas por TaxDown. En 2021, el IRPF cerró en el 6,5%, el nivel más elevado en los últimos 29 años. Se da la circunstancia de que el propio Gobierno ha alertado de la situación de los precios energéticos, llegando a rebajar el IVA y otros impuestos en la factura de la luz.

LAS MEDIDAS PARA CONTROLAR LA INFLACIÓN, INSUFICIENTES

Sin embargo, las medidas adoptadas son del todo insuficientes para amortiguar la pérdida de poder de compra. Y es que, los alimentos y productos básicos mantienen los impuestos y sus precios se han disparado, como ha ocurrido con el aceite de girasol, oliva, fruta fresca, verduras, carnes y pescados, entre otros. Asimismo, el acceso a la vivienda se comprime aún más debido. Esta semana, el Euríbor, el indicador más utilizado para el cálculo de los intereses de las hipotecas, ha entrado en terreno positivo por primera vez en seis años y su tendencia apunta al alza ante los próximos movimientos del Banco Central Europeo (BCE).

La voracidad de Montero, que está llegando a hacer bueno al exministro de Economía Cristóbal Montoro, no tiene límites. En esta campaña del IRPF 2021, Hacienda se ha sacado de la manga un nuevo tramo para las rentas anuales de más de 300.000 euros. A estos cerca de 36.200 contribuyentes se les aplicará un gravamen del 47%. Es una medida simbólica y de cara a la galería, ya que sólo afecta al 0,17% de los contribuyentes totales. Con este impuesto, el Gobierno espera recaudar un 6,7% más respecto a la campaña de 2020, pese a la pandemia, la subida de los precios y el temor de una recesión que podría derivar en estanflación. En euros contantes y sonantes, Hacienda recaudará unos 100.132 millones de euros, prácticamente la mitad del total de la recaudación, ya de por sí en máximos históricos.

¿Qué quiere decir exactamente deflactar el IRPF? En resumen, es trasladar la inflación a los distintos tramos de este impuesto, subir los límites de cada tramo con el fin de evitar que los salarios suban de escala. Si los salarios se incrementan y se mantienen los tramos, algunos ingresos podrían pasar a una escala impositiva mayor, pese a no registrar subida alguna real.

No hacerlo supone que un hachazo a los trabajadores que no han perdido poder adquisitivo tengan que añadir más ingresos a la Agencia Tributaria. Si no se adecua, la consecuencia es pagar más.

SUBIR LOS LÍMITES MONETARIOS DE LOS TRAMOS DEL IRPF Y BAJAR LOS TIPOS

Al mismo tiempo que suben los límites de los tramos, también deben bajar los tipos de los mismos. Equilibrando así la balanza por completo. Es decir, si el IPC ha subido un 5%, los tipos deberían bajar en ese mismo porcentaje para esquivar los desequilibrios al contribuyente. Pero Hacienda prefiere no tocarlo.

Para el trabajador, cobrar más por el efecto de la inflación supone pagar más por esta inacción. En definitiva, personas que no tenían que abonar el IRPF podrían tener que hacerlo ahora, mientras otras saltarán de tramo. En definitiva, Hacienda agrava la pérdida de poder adquisitivo.

El peligro de la argentinización de España si la inflación no afloja

Asimismo, el riesgo de una inflación disparada acerca a España hacia la «argentinización». Y es que, Argentina registra un IPC anualizado del 60%, un 6% mensual en marzo. De esta forma, el escenario inflacionista en España podría provocar una situación aún peor. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística arrojan un IPC del 9,8%, la cifra más elevada desde 1977 y la quinta más elevada de toda la serie.

Si la inflación no afloja en los próximos doce meses y mantiene este ritmo de subida, la inflación interanual alcanzaría en España el 42,6%, según los cálculos del profesor de EAE Business School, Javier Fernández-Pacheco.

EL PEOR ESCENARIO CON LA INFLACIÓN

A juicio de este maestro, algunas de las medidas de Sánchez pueden atajar o limitar el incremento de los precios, mientras otras tienen el efecto contrario, incrementando la velocidad de la inflación al aumentar la liquidez.

Estos disparados precios no tienen su origen en la invasión de Rusia a Ucrania. Los precios ya aumentaban antes a pasos agigantados. La política acomodaticia del BCE, que ha regado de dinero al sistema financiero desde hace más de una década, junto a la caída de la productividad -las empresas incrementan precios ante la caída de ventas- y el aumento de los propios costes han disparado las alarmas.

De hecho, esta subida de precios en las empresas merma directamente al consumo. Los ciudadanos prefieren o bien comprar menos cantidad o directamente escoger sucedáneos si los hubiera, alejándose de los precios más altos. Ha ocurrido con las gasolineras, donde las principales marcas han tenido que lanzar campañas de rebajas a sus clientes para tener a quien llenar el depósito. Las ganadores, antes de la subvención que pagan también los contribuyentes, fueron las estaciones de bajo coste.

La situación podría empeorar aún más para los endeudados. Y es que, si la inflación se desboca, como ya está pasando, el BCE no tendrá más remedio que recular y subir los tipos de interés antes de lo previsto, perjudicando el crecimiento, inversiones y empleo de las economías y empresas más endeudadas. Los intereses de la deuda crecerán con mayor vigor y las empresas tendrán que consumir más capital para cubrir estos costes, un dinero que no se destinará a la expansión y al empleo.