jueves, 19 mayo 2022 14:13

Quejas en Presidencia: Simancas usa a dos expertas para tapar su ritmo de trabajo «caribeño»

Nadie tiene muy claro cuál es la función concreta del Ministerio de Presidencia de Gobierno. Lleva los asuntos del presidente, sí, pero cuando se bucea un poco en el organigrama queda claro que su función tiene más que ver con un cementerio de elefantes que con un brazo ejecutivo de Moncloa. Fuentes del Gobierno lo tienen claro: el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha usado una parte del ministerio que dirige Félix Bolaños para colocar a las viejas glorias del PSOE con ánimo de reconciliarse con el deep state socialista. En la poco útil Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes y Asuntos Constitucionales que lleva el histórico Rafael Simancas con un sueldo muy superior al del presidente socialista se han colocado a las viejas glorias del partido para no dejarles sin su salario público. Y en el PSOE ya hay quien ha puesto el grito en el cielo.

La directora de gabinete de Simancas es Purificación Causapié. Su nombre es conocido, pero la razón por la que la han colocado en este cajón desastre que es la secretaría de Estado que maneja Simancas es la misma que ha llevado a Sánchez a colocar a viejas glorias del partido en puestos clave: reconciliarse con el viejo Partido Socialista, ese que quedó relegado cuando Sánchez resurgió del intento de la expresidenta de Andalucía Susana Díaz de apartarle de la dirección de la formación progresista. Que Simancas tenga una secretaría de Estado a medida sumado a que presume de un salario de 129.169,86 euros anuales ha generado muchas críticas internas en el partido. Bolaños no tiene si quiera control por este área porque no tiene apenas poder ejecutivo, pero el sueldo que se embolsan sí que es real.

Causapié ha centrado su carrera política en la Comunidad de Madrid. Fue diputada del PSOE en la Asamblea regional desde 2019 hasta 2021 y también concejal y portavoz del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Madrid desde el año 2015 al 2019 tras el cese de Antonio Miguel Carmona, el mismo que protagonizó una puerta giratoria que avergonzó a todo el partido cuando se marchó a Iberdrola. Que Purificación esté en calidad de jefa de gabinete de Simancas no sorprende por la buena y estrecha relación que mantuvieron en su paso por Madrid, pero sí que refuerza la idea que recorre los pasillos de Ferraz en la que acusan a esta secretaría de ser un cementerio de elefantes con poco poder ejecutivo. 

CAUSAPIÉ Y SIMANCAS MANTIENEN UN RITMO DE TRABAJO CARIBEÑO

Pero debajo de Causapié y Simancas, dos trabajadores que mantienen un ritmo caribeño en la secretaría de Estado que cuelga del ministerio de Félix Bolaños, están quienes de verdad trabajan y mantienen una apariencia de utilidad a esta secretaría de Estado calificada como un cementerio de elefantes por los suyos. Hablamos de dos directoras generales con cargos curiosos (por el nombre, claro) que cuelgan bajo Simancas y que son las que se echan a la espalda todo el trabajo.

En el gabinete también hay perfiles más técnicos, como es el caso de la joven Mercedes Cabrera Orejas, directora general de Relaciones con las Cortes, quien lleva tiempo en el ámbito del derecho y la justicia y quien ha paseado más de una vez por el Congreso de los Diputados dando asistencia jurídica. En toda secretaría general tiene que haber alguien que trabaje, aunque la naturaleza de la misma no tenga una capacidad ejecutiva importante. En este caso, hablamos de un salario 40.000 euros inferior al del todopoderoso Simancas, quien tiene una retribución digna de un consejero de una gran eléctrica. Desde el Gobierno deslizan que Cabrera es un perfil muy trabajador que contrasta enormemente con los demás que trufan esta secretaría. «No entendemos que hace ahí», detallan. De Mercedes dependen nada menos que cuatro secretarías generales. Y estas no tienen el ritmo caribeño de Simancas.

A Cabrera le sigue Laura Díez Bueso, quien tiene otra dirección general inventada para cuestiones que se supone son de apoyo para Simancas. Díez Bueso es directora general de Asuntos Constitucionales y Coordinación Jurídica. Al igual que ocurre con Mercedes Cabrera Orejas, Díez Bueso es otra trabajadora con un pasado laboral contrastado. Esta directora es catedrática de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona, un título que obtuvo en 2020. A nivel de asesoramiento, es una de las gurús en presidencia del Gobierno. Quizá por eso han calificado su cargo como de «asuntos constitucionales». Es un cajón desastre que esconde ser la consejera de referencia en asuntos relacionados con el derecho constitucional. Sin más.

El resumen es sencillo. Hay muchas quejas en el PSOE, especialmente contra Simancas por haber sobrevivido en la política y por haber conseguido una secretaría de Estado sin dar un palo al agua. El problema es que esas quejas se disparan cuando hablan y analizan la estructura que compone la secretaría del político madrileño. Arriba, dos viejas glorias que poco tienen que ver con el derecho constitucional (a nivel experto, claro), y abajo dos profesionales que sacan adelante el trabajo.