viernes, 7 octubre 2022 17:30

El CNI estalla tras revivir un documento que refleja quién tiene la culpa del espionaje a Sánchez

El Gobierno ha desatado la ira del Centro Nacional de Inteligencia tras concerse en un documento que la culpa del espionaje al teléfono móvil de Pedro Sánchez la tiene el Departamento de Seguridad Nacional, que depende del Ministerio de Presidencia del Gobierno. En este documento el Ejecutivo reconoce abiertamente que la competencia a la hora de mantener seguros todos los dispositivos del presidente es del Departamento de Seguridad Nacional, no del CNI. Los agentes de Inteligencia han dejado llegar su malestar debido a que no solo ha cesado a su ya exdirectora, Paz Esteban López, para dirimir culpabilidades, sino que ha desprestigiado al CNI a nivel nacional e internacional a sabiendas de que ellos no tuvieron ninguna responsabilidad en el espionaje a Sánchez.

El Gobierno es perfectamente consciente de quién es el responsable del espionaje a Sánchez. Las culpas a nivel interno han caído sobre el general de Brigada Miguel Ángel Ballesteros, director del Departamento de Seguridad Nacional. Este departamento depende directamente de Félix Bolaños, pero debido a las presiones de ERC (quienes pedían la cabeza de Paz Esteban tras conocerse que el CNI había espiado a los líderes del procés), Moncloa decidió cesar a Paz Esteban y no tocar a Bolaños. Pese a que ahora se habla de Ballesteros y de su jubilación, lo cierto es que esta campaña de exposición a los servicios de Inteligencia españoles no ha sentado nada bien en el CNI; como tampoco ha gustado la tibia defensa que Margarita Robles, ministra de Defensa, ha hecho de Paz Esteban con tal de mantenerse en el poder. Desde luego, «decepción» es la palabra que más se puede escuchar entre los trabajadores del CNI.

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«Se informa de que la seguridad integral (física o comunicaciones, entre otras) del presidente del Gobierno depende del Departamento de Seguridad de Presidencia del Gobierno, tanto en el complejo de la Moncloa como en cualquierda de sus desplazamientos. En el dispositivo de seguridad del presidente del Gobierno no participan miembros del Centro Nacional de Inteligencia». Con estas palabras de septiembre de 2020 se zanja un asunto. Este documento ha circulado como la pólvora entre los grupos de Whatsapp de Vox porque deja claro que la responsabilidad no era en ningún caso del CNI. Aún así, el hecho de que hubieran espiado a los líderes del procés después encarcelados deja claro que ha importado más la presión política que la realidad.

La idea del Gobierno era sencilla. Si el CNI cargaba con todas las culpas y se cobraban una cabeza lo suficientemente importante como la de Paz Esteban López, las presiones de ERC desaparecerían dando así continuidad a la legislatura. El problema es que por contentar a sus socios de Gobierno han conseguido desprestigiar a nivel internacional a un departamento tan necesario y comprometido con el Estado como el Centro Nacional de Inteligencia. Este reconocimiento era algo que ya sabía Margarita Robles, pero a sabiendas de que los independentistas también pedían su cabeza, ha decidido hacer oídos sordos y dejar que Moncloa «cargue la culpa» a Paz Esteban de algo que no le correspondía.

El malestar en el CNI es algo conocido. Algunos miembros del Gobierno temen que esto no acabe aquí y que la decisión de Sánchez de dar la espalda a los servicios de Inteligencia le salga más cara de lo que espera. Sea como sea, lo cierto es que el Ejecutivo es muy consciente de quién es el responsable de que se haya utilizado el software espía israelí en el teléfono del presidente del Gobierno y se hayan descargado más de dos gigas de información.

BALLESTEROS, EN EL PUNTO DE MIRA

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene claro quién es el responsable de que le infectaran el teléfono. Él y todo el equipo que trufa Moncloa. El Ejecutivo ha reconocido tanto en el Congreso como a nivel interno que a quien el corresponde la seguridad de los dispositivos móviles de los miembros del Gobierno es al ministro de Presidencia, Félix Bolaños. Y más concretamente, al Departamento de Seguridad Nacional (DSN), cuyo director es el general de Brigada Miguel Ángel Ballesteros. El cese de la ya ex directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) Paz Esteban López fue por exigencias políticas de ERC, pero lo cierto es que Moncloa ha iniciado una investigación interna que ha puesto en el punto de mira a Ballesteros, a quien consideran responsable del espionaje y quien parece haberse liado más de la cuenta con las nuevas tecnologías. La diferencia es que esta vez se lleva con total discreción porque la cabeza de Ballesteros no es una cuestión política, sino interna del Gobierno.

La decisión de colocarle donde está fue del propio presidente. Entró como director del DSN en 2018 y desde entonces se ha mantenido a flote sin especiales exabruptos, excepto ahora. Moncloa quiere responsabilidades porque el hecho de que hayan infectado con Pegasus al propio presidente del Gobierno parece un chiste de mal gusto que habla mal de la seguridad nacional y de la privacidad de la que puede gozar el máximo mandatario de este país. Ballesteros es el verdadero responsable de mantener la seguridad del teléfono móvil del presidente del Gobierno, pero parece que la ciberseguridad es una materia que no domina con total fluidez, razón por la que ahora Moncloa busca un discreto cambio en el Departamento de Seguridad Nacional, dependiente de Bolaños. Todo esto deja de manifiesto que el cese de Paz Esteban no fue más que una respuesta política a las demandas de los independentistas, pues ella no tuvo responsabilidad alguna. Aún así, ni Robles ha hecho campaña por su defensa con tal de sobrevivir, algo que ha dejado tocada su imagen a nivel interno.