jueves, 11 agosto 2022 10:12

El 30% de los hogares necesitan mejorar sus prácticas para reducir el despilfarro de alimentos

El 30% de los hogares necesitan mejorar sus prácticas para reducir el desperdicio de alimentos y un 20% reconocen que no saben distinguir entre la fecha de caducidad y de consumo preferente. Estas son algunas de las conclusiones que se desprenden de la encuesta realizada por el Instituto Silestone.

La encuesta de 15 preguntas se ha llevado cabo entre los meses de marzo y mayo de 2022 y en ella han participado 1.355 personas vinculadas a la gestión de alimentos en el hogar. A tenor de sus respuestas, todos los encuestados reconocen que llevan a cabo alguna práctica para evitar el despilfarro de alimentos en el hogar. En este sentido, los datos finales de la encuesta se reparten entre el Índice de Riesgo de Despilfarro Alimentario (IRDA) de nivel medio y de nivel bajo.

Así, cerca del 30% de las personas encuestadas presentan un riesgo de despilfarro medio, necesitando mejorar sus hábitos y prácticas para conseguir reducir el desperdicio en sus hogares. Siete de cada diez respondieron que tienen un riesgo bajo de despilfarrro, llevando a cabo acciones para evitar el despilfarro de forma regular. Entre éstos, un 49% reconoce que cocina siempre recetas de aprovechamiento, representando un porcentaje cinco veces mayor que los que tienen un riesgo de despilfarro medio (9,8%).

Las personas del grupo con riesgo medio de despilfarro son doce veces más propensas a tirar alimentos sobrantes a la basura (14,5%) que las del grupo con un despilfarro de nivel bajo. Un 20% de los encuestados reconoce no diferenciar claramente entre fecha de caducidad y de consumo preferente.

Observando los resultados del trabajo, los autores del estudio dicen que los principales hábitos que pueden incidir en la disminución del riesgo de desperdicio en el hogar es la compra y que incluye donde se efectúan dichas compras, la planificación de los menús, la elaboración de una lista, la consulta de las fechas de compra y evitar romper la cadena del frío.

Asimismo, los hábitos de conservación como ordenar por fechas los alimentos al almacenarlos, revisar los conservados en la nevera y conocer la diferencia entre fechas de caducidad y consumo preferente, son también importantes.

En hábitos de consumo, practicar recetas de aprovechamiento y gestionar adecuadamente las sobras de los platos preparados.

Algunos factores que pueden influir en el despilfarro de alimentos en el hogar son, según se desprende del estudio, difíciles de cambiar. Sin embargo es posible influir en la reducción del desperdicio dedicando esfuerzos a la formación, la concienciación y la información.

La formación, especialmente en lo relativo a una correcta planificación de la compra así como a unas buenas prácticas en el transporte y la conservación de alimentos, es esencial a la hora de reducir el riesgo de despilfarro en los hogares.

Por otro lado, la concienciación de los consumidores respecto a este problema global resulta muy interesante para modificar algunos hábitos como tirar alimentos a la basura o conocer y utilizar más a menudo recetas de aprovechamiento.