jueves, 8 diciembre 2022 10:15

Fernando Grande-Marlaska reaccionó y clausuró la piscina de la cárcel de Sevilla que despilfarraba agua

Mientras los bomberos de todo el país combaten los intensos incendios por toda la geografía nacional, para el Ministerio del Interior las prioridades se centraban en mantener llena la piscina del Centro Penitenciario de Sevilla I, con 9 mil litros de agua que debían reponer cada día, debido a que la estructura tiene una fisura por la que se fuga el líquido, hasta esta semana que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska reaccionó y ordenó que se cerrara el acceso a esta área de esparcimiento.

Esta denuncia había sido hecha hace días por los miembros de los sindicatos Tu Abandono me Puede Matar (TAMPM) de los funcionarios de prisiones quienes señalaron que les parecía una irresponsabilidad por parte del ministro, de darle prioridad a mantener llena esta piscina, en un momento donde el país atraviesa una sequía y desde el propio Gobierno se están impulsando medidas para un plan de ahorro energético.

De acuerdo con los señalamientos de los funcionarios de prisiones, la piscina la utilizaban los reclusos todos los días, entre tres y cuatro horas, según los turnos que les correspondían a los casi mil reos que hay en ese centro de reclusión. La dependencia encargada de abastecer al centro penitenciario de agua es la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y fue la que dio la orden para que se suspendiera su uso, y gestionó las órdenes para que se hagan las reparaciones necesarias para que se paralice la fuga de agua de la piscina y más en estos momentos, cuando el panorama no es nada alentador.

Los miembros del sindicato exigían a las autoridades del Ministerio de Prisiones que se cerrara la piscina, con el propósito de evitar tener que gastar 9 mil litros de agua cada día, pues ya desde el Ayuntamiento de Sevilla ha anunciado que posiblemente tengan que comprar agua para hacerle frente a la sequía que vaticinan para los próximos meses, si no llegase a llover durante los próximos meses.

Para los funcionarios de prisiones, esta actitud del ministro Grande – Marlaska, de prolongar durante tantos días el cierre de la piscina, es una muestra más de que su línea de mando prefiere darle beneficios a los reclusos, sobre los trabajadores de los centros de reclusión, así como mantener gastos injustificados e innecesarios, sin tomar en cuenta las condiciones medioambientales de la actualidad.

Quienes se enfrentan todos los días a las diversas situaciones que se viven dentro de las cárceles españolas destacan que el Ministerio del Interior da prioridad a los privilegios para los reclusos, antes de garantizar que haya más seguridad para los funcionarios de prisiones, a pesar de las constantes agresiones de las que son víctimas, que además los ha llevado a pedir, una y otra vez, mayor cantidad de personal para poder controlar las situaciones de riesgos a las que se enfrentan cada día, al lidiar con los presos.

Desde Sevilla ya habían alertado que la situación de los recursos hídricos este verano es crítica, debido a las altas temperaturas que se han registrado y las pocas lluvias que han habido durante el año, por lo que desde la Diputación de esa región del sur del país había anunciado que, de persistir la situación, se tendrían que invertir 10 millones de euros en obras de emergencia para combatir de alguna manera la sequía en esa región.

Los funcionarios de prisiones exigen al Ministerio del Interior que se gestionen de manera más eficiente los recursos del Estado, pues consideran que no hay manera de justificar que Marlaska prefiera que unos reclusos tengan una piscina operativa, que además genera desperdicio de los recursos, por la fisura que presenta la estructura, antes que invertir en equipamiento de seguridad para los funcionarios o en la contratación de más personal para reforzar la seguridad.

En reiteradas oportunidades los trabajadores de las cárceles han denunciado que semana tras semana son víctimas de las agresiones de los reclusos, que ase saben impunes ante la ley, pues cuando comenten cualquier tipo de ataque contra los funcionarios solo reciben sanciones administrativas.

Para los sindicalistas, esta es una situación que se ha agravado desde que llegó al poder el actual Gobierno y ven en la figura del ministro Fernando Grande-Marlaska una figura sin autoridad y sumiso ante las actuaciones y los excesos cometidos por los reclusos de todo el país.

Lo que ocurre en la cárcel de Sevilla I pone en evidencia, una vez más, que todo el discurso del Ejecutivo, relacionado con el plan de ahorro energético con el cual se busca cumplir con la cuota de ahorro del gas de 7% que se acordó con la unión europea es solo un plan improvisado, pues si de ahorrar recursos se trata, el agua también debería ser una prioridad para las autoridades gubernamentales, pero todo parece indicar que a Grande-Marlaska por lo menos el agua no es un tema que le preocupe demasiado, cuando permite que se despilfarren 9 mil litros de agua al día, para mantener contentos a unos reclusos al sur del país.