martes, 27 septiembre 2022 12:42

El avión estadounidense F-35 ya es un claro candidato para equipar a las Fuerzas Armadas españolas

Actualmente el Ejército del Aire y del Espacio español ve cómo se acerca la fecha de baja de sus cazabombarderos norteamericanos EF-18M y, ante el bloqueo de la puesta en marcha del avión de combate europeo de nueva generación FCAS, ahora vuelve a poner la vista en el F-35, que produce la multinacional de Estados Unidos Lockheed.

Hasta hace meses el plan del Ministerio de Defensa para la renovación del sistema de defensa aéreo se confiaba al denominado Futuro Sistema Aéreo de Combate Europeo  o Future Systems Combat Systems (FCAS),  pero las disputas entre las dos grandes empresas/países que lo lideran Dassault/Francia y Airbus Defence & Space (DS)/Alemania no cesan, y el futuro del programa parece más que incierto.

Pero obviamente el ahora Ejército del Aire y el Espacio siempre ha contado con un plan B, y ese era adquirir el F-35, con el que se están dotando casi todos los países de la OTAN. Así su División de Planes lleva años analizando el F-35A, la versión de despegue/aterrizaje convencional,  de este aparato de 5ª generación.

Ahora, esa posibilidad se pone sobre la mesa, y se lanza a la opinión pública  a través del órgano oficioso de comunicación del Ministerio de Defensa, que es el diario El País, que adelanta que la previsión es adquirir hasta 80 de estos aviones de combate por más de 10.000 millones de euros para sustituir a los EF-18M de las Alas 12 y 15, que tienen sede en Torrejón (Madrid) y Zaragoza respectivamente.

Esto supone a duro golpe en la industria de defensa europea, que también tiene una fuerte implantación en España,  a través de Airbus DS e Indra principalmente, en favor de un producto norteamericano, del que no se esperan apenas contraprestaciones industriales. Por otro lado, el hecho de no participar en el programa europeo, como sería el caso del FCAS, hace depender de un tercer país, como Estados Unidos, para absolutamente todo: repuestos, modernizaciones, parte del mantenimiento/sostenimiento, etc.

Como contrapartida hablamos de un aparato bastante maduro, que emplean ya múltiples operadores, e incluso ha entrado en combate, en el rol de aire-suelo. Además el F-35, tiene una versión con capacidad de despegue en corto/aterrizaje vertical o Short Take-Off and Vertical Landing (STOVL), la B, que necesita la Armada española para sustituir a sus Boeing AV-8B Plus Harrier II, y en este caso no existe otra opción, si no quiere perder su capacidad de contar con aviación de ala fija embarcada, que se realiza desde su navío insignia, el anfibio o Landing Helicopter Dock (LHD) “Juan Carlos I”, u otros buques de la OTAN. De obtener la Armada el F-35B, además de seguir contando con la actual capacidad de ataque al suelo de sus actuales Harrier II, aumentaría mucho la de protección aérea de la flota, ya que el F-35 es un magnífico avión de combate, gracias a sus capacidades furtivas o stealth, su sensores encabezados por sus radar AN/APG-81 de barrido electrónico activo o Active Electronically Scanned Array (AESA), un poderoso armamento, etc.

Eurofighter ala14 Moncloa
Durante las próximas décadas el F-35A compartiría la defensa aérea de España, junto a los Eurofighter (Foto Julio M. Gutierrez)

Tradicionalmente durante el último tercio del siglo XX el Ejército del Aire simultaneaba el uso de aviones de combate norteamericanos (F-104, F-4C) y europeos (Dassault Mirage de sus variantes III y F-1), pero ya a finales de dicho siglo España se integró en el proyecto europeo, que daría como resultado el Eurofighter, que junto al referido EF-18M conforman actualmente la columna dorsal de la capacidad de combate de la Institución. El plan originario era adquirir más Eurofighter, de su versión evolucionada o  Long-Term Evolution (LTE), que aporta el radar E-Scan que es de la categoría AESA, hasta la llegada del avión de combate de 6ª generación, que surgiera del programa FCAS, que es lo que se define como un sistema de sistemas, que integra mediante sistemas de mando, control, comunicaciones, etc.

El FCAS, que tiene/tenía previsto un presupuesto calculado de entre 50.000 y 80.000 millones de euros, implicaría la participación del grueso de las empresas europeas del sector, entre ellas múltiples españolas, como ITP Aero, Sener, GMV, Tecnobit, GMV, además de las mencionadas Airbus DS e Indra.

Pero en una Europa, que por fin, por obra y gracia de la Rusia de Putin,  se ha dado cuenta que el mundo es violento y que se necesita contar con sistemas de defensa creíbles, no tiene ahora tiempo para desarrollar un sistema previsto, como pronto, para 2040. Así Alemania, sin esperar al FCAS, se va a dotar de 35 unidades del modelo de Lockheed Martin, por un montante de 8.400 millones de dólares, que contrastan con la cifra que da el diario tan cercano al actual Ejecutivo español, que habla de 10.000 millones por 80 F-35, si bien revisando la autorización dada por Washington a Berlin, se puede ver que el encargo germano incluye un espectacular pero muy costoso paquete de armamento de última generación.

Aunque el Ejército del Aire y del Espacio prevé adquirir más Eurofighter LTE, ya cerró la compra de 20 para sustituir a los veteranos F/A-18A,  y hace bien por apostar por un avión de combate de 5ª generación, ya que aunque modernizado el Eurofighter no deja de ser un diseño del pasado siglo de 4,5ª generación, al ver los problemas de puesta en marcha del FCAS. Además, así se cumple la tradición de contar con dos modelos, como hasta ahora, que aseguren la defensa aérea en caso de paralización de una de las flotas, como pasó recientemente a los F-35 por un problema con sus asientos eyectables, que llevó a varios operadores a dejarlos unos días en el suelo, hasta solucionar el problema.