martes, 29 noviembre 2022 06:28

Enma López gana puntos en el PSOE de Madrid y aprovecha el mal momento de Mar Espinar

Enma López sabe dónde está su sitio. Al menos de momento. El caso de la portavoz socialista Mar Espinar es sensiblemente distinto. En Ferraz llevan tiempo buscando el modo de reestructurar las listas del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, pero no saben cómo coordinar la llegada del nuevo candidato, que previsiblemente será el marido de Almudena Grandes y el poeta Luis García Montero. En primera línea se libra una batalla por conocer quién será la cara visible, pero a nivel interno se debate quién llevará el control del grupo municipal socialista.

Hasta ahora, habían salido dos nombres a relucir. El primero el de la propia Mar Espinar, portavoz socialista y quien ha mantenido al PSOE a flote tras la ausencia de Pepu Hernández, y el segundo el de la delegada del Gobierno en Madrid, Mercedes González, quien estaba llamada a ser la candidata antes de que el nombre de Luis García Montero entrara en juego. Pero ahora se ha colado la idea de que, en caso de que la delegada del Gobierno diga «no», Enma López se ponga a gestionar el partido para así apartar a una incómoda Mar Espinar.

Enma López ha aprovechado una doble oportunidad. La primera, que Ferraz quiere «enterrar» políticamente a Mar Espinar porque la consideran un activo incómodo que además tiene agenda propia. Y la segunda, que el PSOE necesita a alguien que conozca bien las entrañas del partido y las dependencias municipales del Ayuntamiento de Madrid para que lleve el control de asuntos que Luis García Montero, siempre que sea el candidato, no sabrá gestionar. Sería algo así como la Pilar Sánchez Acera de Luis García Montero, más o menos, pues esta diputada saca de todos los problemas asamblearios a Juan Lobato.

Enma López se ha convertido en una de las primeras opciones porque en el PSOE sospechan que Mercedes González dirá «no» a ser la número dos en las listas socialistas. Tanto es así, que la idea de que sea Enma López la «chica de dentro» que coordine las labores internas del PSOE gusta en Ferraz, entre otras cosas, porque ha contenido con más éxito sus ganas de ser la candidata, algo que no pasa desapercibido para el PSOE, pero que le perdonan porque ha sido capaz de hacerlo con discreción. Además, el colocar a Enma López al frente del PSOE del Ayuntamiento de Madrid, al menos en las labores internas y de gestión, sería la mejor manera a ojos de Ferraz de enterrar políticamente a Mar Espinar y quitarse de encima una dirigente incómoda que ha tenido una agenda propia desde el mismo momento en el que Pepu Hernández se fuera del Consistorio de la capital.

Enma López ahora sabe que juega otro partido diferente. La candidatura no es algo que esté en sus planes y ha decidido pasar a un segundo plano muy aplaudido por los suyos. Tanto es así, que desde el PSOE entienden que además sería perfecta para este encargo porque tiene una capacidad de tratar con los otros partidos a la izquierda del Partido Popular que no tiene Mar Espinar. Para los socialistas, hay posibilidades reales de arrebatar a José Luis Martínez Almeida la alcaldía de Madrid. O al menos de montar una alternativa lo suficientemente amplia como para que Almeida no logre sumar los votos necesarios. Y para eso necesitarán a alguien que tenga buena relación (y respeto) de otros dirigentes de la oposición. Enma lo tiene, pero Mar no.

Estas elecciones serán un crisol de partidos de izquierda. Más Madrid, Podemos, Recupera Madrid y el PSOE serán las cuatro opciones a las que los madrileños podrán recurrir. Es una situación complicada que solo salva al PSOE porque sus siglas tienen el suficiente peso como para conseguir representación. La idea es arrebatar a Rita Maestre el liderazgo de la oposición, pero también la de establecer lazos con los partidos de la oposición lo antes posible. Enma López se conoce la casa, es discreta (al menos lo suficiente) y además tiene el respeto de muchos concejales de la oposición, incluidos del Partido Popular. Como suplente de Mercedes González es perfecta, a ojos de Ferraz.