jueves, 8 diciembre 2022 03:58

Las presiones internas de Conde-Pumpido y Enrique Arnaldo paralizan los pactos de justicia

Son dos pesos pesados en el mundo de la justicia. No es que estén enfrentados entre sí directamente, pero, dado que sus padrinos tienen intereses contrarios, han conseguido poner patas arriba tanto el Consejo General del Poder Judicial, como el Tribunal Supremo así como el Tribunal Constitucional. Enrique Arnaldo va por el Partido Popular. Y Cándido Conde-Pumpido por el PSOE. Y ambos pertenecen al Constitucional. Uno aspira a presidirlo porque «le toca» y el otro aspira a mantener el control conservador porque es una obsesión del PP. Pero la influencia de los dos ha sido más que suficiente para poner patas arriba la negociación para la renovación del CGPJ y para otros nombramientos.

Cándido Conde-Pumpido había pasado desapercibido desde hace tiempo. Su hoja de ruta ya no tenía grandes aspiraciones, pero sí que pasaba por presidir el Tribunal Constitucional, algo que considera que «le toca» porque los socialistas están en el Gobierno. Su influencia se había mantenido con cierta discreción hasta ahora, que ha visto cómo su rival más directo ha conseguido adelantarle por la derecha mientras él estaba a otras cosas. Enrique Arnaldo ha logrado que el Partido Popular se pliegue a su filosofía y bloquee el Consejo General del Poder Judicial con tal de conservar la mayoría conservadora en el Constitucional. El problema es que esta estrategia que ha adoptado (y heredado de Pablo Casado) Alberto Núñez Feijoo choca frontalmente con los deseos de Conde-Pumpido.

CONDE-PUMPIDO RECIBIÓ UNA LLAMADA DE MONCLOA

Los magistrados, aún así, respiran tranquilos. Especialmente Conde-Pumpido después de haber recibido una llamada directa de Moncloa en la que le garantizaron que sería el próximo presidente del Constitucional. Esta llamada ha sido un bálsamo para un Conde-Pumpido que veía cómo elementos externos, como es el caso del nombramiento de vocales de Unidas Podemos o el debate de la sedición.

La estrategia de Arnaldo es que el CGPJ no se renueve o que al menos no hagan los nombramientos de los jueces del Constitucional. Si lo evitan, conseguirán dejar fuera una mayoría progresista que haría que el PP perdiera este Alto Tribunal. Para la filosofía de Enrique Arnaldo, mantener el Constitucional bajo dominio conservador es algo fundamental porque ayuda a controlar al mismísimo Congreso y al propio Gobierno de España.

El caso de Conde-Pumpido no es tanto de doctrina de partido, sino de aspiraciones personales. Este alto magistrado no se suele meterse en estrategias, pero sí cuando le toca su último salto laboral a la presidencia del Constitucional. De momento, Conde-Pumpido está tranquilo porque cree que todo va sobre ruedas, pero sí que se ha molestado en tocar a alguna que otra vocal del CGPJ y a miembros del Gobierno para saber en qué punto está la renovación del Consejo. De ella depende que su nombramiento se haga efectivo. Y la buena noticia para el magistrado socialista es que desde el PP no se oponen especialmente a que sea presidente pese a que a Enrique Arnaldo le gustaría. Con controlar el número de vocales conservadores, Arnaldo no se meterá en la batalla.

El PP y el PSOE avanzan en la negociación del CGPJ, pero hay escollos que son difíciles de superar, al menos de momento. El debate sobre la sedición puede complicar la renovación. La intromisión de vocales de Podemos también. E incluso otras cuestiones como el compromiso por escrito de que será la última vez que se renueve el Consejo de este modo podría echar todo por tierra. El PP sabe que el horizonte electoral está cerca y no tiene prisa por renovar, pero es cierto que las presiones de la UE no ayudan a que se llegue a buen puerto. Algo a lo que hay que sumar la negociación de los Presupuestos Generales del Estado y las consiguientes presiones para el Gobierno por parte de partidos como Unidas Podemos o ERC, que utilizarán para tener algún vocal propio.

Desde el Gobierno se muestran optimistas. Creen que el PP se adaptará y que conseguirán hacerles pasar por el aro. Tanto es así que le han prometido a Conde-Pumpido un puesto que todavía no le pueden garantizar bajo ningún concepto. Aún así, los mensajes que lanzan desde Ferraz sí que van en la línea de que el PP aceptará las condiciones, incluidos los vocales de Podemos y el escrito en el que se comprometerán a renovar por última vez el CGPJ de este modo.