sábado, 26 noviembre 2022 12:41

Las políticas socialistas de Pedro Sánchez han hecho que hasta Joaquín Sabina reniegue de la izquierda

Errar es de humanos y rectificar es de sabios ha sido el mensaje que, entre líneas, lanzó el cantautor español Joaquín Sabina en la presentación de su documental ‘Sintiéndolo mucho», que se estrenará este viernes en el país y que registra los últimos 13 años de carrera del artista, que aprovechó el espacio de la presentación para asestar un golpe la la movida de la izquierda política.

«Todas las revoluciones del siglo XX fracasaron y en el siglo XXI solo ha funcionado la del feminismo y lo LGTB… El fracaso del comunismo ha sido feroz, ya no soy tan de izquierda porque tengo ojos, oído y cabeza para ver lo que está pasando. Y es muy triste» dijo Sabina en medio de la conversación que sostuvo con los medios de comunicación en la presentación de su documental.

Tras la confesión, fueron muchos los que reaccionaron al respecto, criticando al cantante por haber reconocido públicamente que no está conforme con el giro político e ideológico que ha dado la izquierda en Europa y en América Latina, donde, por sus palabra, Sabina ha dejado muy claro que el rumbo que tomaron los gobiernos no han sido los más acertados.

Muchos fueron los que salieron a criticar que Sabina renegara de la izquierda, cuando es del dominio público que el cantautor fue amigo del dictador cubano Fidel Castro, con quien llegó a reunirse en la isla y que durante muchos años fue defensor a ultranza de la ideología zurda y su activismo político en contra de la dictadura franquista, militante del Partido Comunista, que lo llevó a vivir en el exilio en el Reino Unido, donde alegó que era perseguido en España por sus ideales políticos.

Para el artista, lo que sucede en España también es un mal síntoma de los errores que ha cometido y continúa cometiendo la izquierda, en relación con la situación política del Gobierno que dirige Pedro Sánchez, que mantiene a los españoles sumidos en una crisis económica y política, tras haber buscado alianzas con otros partidos de la izquierda de la misma manera que ha tenido que pactar con el independentismo para poder alcanzar sus objetivos políticos.

Tan esa así, que Joaquín Sabina prefiere, en estos momentos de su vida y de su carrera artística, renegar de la izquierda, cuando uno de los aspectos más representativos del cantautor siempre fue lo crítico que llegó a ser con las políticas de derechas.

Sabina llegó a decir en entrevistas previas que había tenido dos encuentros con el dictador cubano y se lamentó de las consecuencias que la «revolución cubana» dejó sobre su población, tras catalogarlo como un fracaso histórico, al punto que llegó a reconocer que si alguno de los cubanos llegase a criticar al régimen de Fidel castro, de la misma manera en la que él lo estaba haciendo, se arriesgaba a terminar en la cárcel.

El hecho de que un personaje como Joaquín Sabina reniegue de la izquierda, justo en este momento, cuando el Gobierno de Pedro Sánchez tiene tantos flacos abiertos con polémicas por decisiones políticas que han generado revuelo en el país, sobre todo en este momento en el que los partidos políticos se preparan para las elecciones autonómicas y municipales que se celebrarán en mayo y las generales que serán en noviembre del próximo año.

Es por ello que un comentario como este, justo en este momento, podría resultar un plomo en el ala para los socialistas dirigidos por Pedro Sánchez, que trabajan en la estrategia que los ayude a quedarse en el poder durante un buen rato, por lo que el hecho de que un personaje de la talla de Joaquín Sabina haya dicho que se dio cuenta del fiasco que ha sido la izquierda, no solo en España, sino en América Latina, les podría pasar factura al momento de tratar de convencer a los votantes más conservadores.

Sin embargo, el Ejecutivo y sus partidos de Gobierno también saben que el nicho de votantes en el que pueden captar nuevos adeptos es justamente en los más jóvenes, donde pretenden que sean las fuerzas de Podemos las que accionen mara movilizar al electorado, donde una imagen como la de Joaquín Sabina no hace tanta mella, por un tema generacional.