martes, 6 diciembre 2022 01:36

20 de noviembre, más allá de Franco: crónica de dos muertes  claves de la Guerra Civil española

Hoy es 20 de noviembre, para la mayoría de los españoles esa fecha está ligada a la muerte de Francisco Franco en el año 1975, aunque antes de que muriese el dictador también era una jornada señalada en la memoria de la generación que vivió y se educó en la época en que gobernaba el referido general.

FOTOGRAFIA DE JOSE ANTONIO PRIMO DE RIVERA Moncloa
José Antonio Primo de Rivera. (Foto BVM Defensa)

El motivo no es otro que el recuerdo de la muerte de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española. De hecho, junto a la proclamación de Franco como jefe del Estado (1 de octubre de 1936) y el del inicio oficial de la Guerra Civil (18 de julio de 1936),  el día del fusilamiento de José Antonio estaba entre las tres fechas claves del anterior régimen. No pocos dijeron que se escogió dicha fecha para oficializar la muerte de Franco, tras sostenerse durante días su vida con maquinaria médica del Hospital de La Paz, y así hacerla coincidir con la del fundador del partido, que tan fundamental fue para su Régimen.

José Antonio había sido fusilado en la prisión de Alicante el 20 de noviembre de 1936, como marcaba la tradición al amanecer. Aunque unas horas antes, ese mismo día murió otro gran personaje de la Guerra Civil, en este caso del otro bando encabezado por el Frente Popular, aunque igualmente carismático y envuelto en una aureola cuasi mística para sus partidarios: Buenaventura Durruti.

Buenaventura Durruti 1936 colorized copia Moncloa
El líder anarquista Buenaventura Durruti. (Foto Cassowary Colorizations/Joel Bellviure)

José Antonio Primo de Rivera nació en Madrid en el 1903, su padre Miguel era un importante militar que en 1923 mediante un golpe de Estado establece una dictadura. Su familia tenía una fuerte tradición militar y habían sido recientemente ennoblecidos con el título de marqueses de Estella, título que poseyó nuestro coprotagonista desde 1930. Tras el fin de la dictadura y la muerte de su padre, revindicará siempre la figura de éste, llegando en esa época a golpear al ahora tan de actualidad Queipo de Llano por hablar mal de su progenitor.

Inspirado por el fascismo y el nacionalsocialismo fundó Falange Española en 1933, un partido que durante su liderazgo fue marginal en términos políticos, pero famoso por ser el grupo derechista más activo en los tumultuosos y violentos meses de 1936 previos a la Guerra Civil. José Antonio, en las elecciones del 1933, logró ser diputado por Cádiz, no sin importantes apoyos familiares, pero en 1936 perdió el escaño. Aprovechando la pérdida del acta de diputado y el asesinato de un policía por parte de las juventudes de su partido, la fuerza pública irrumpió en su sede decomisándoles armas, algo que había sido legal hasta hacía dos semanas ya que era diputado y se consideraba que eran para defenderse.

Se le condenó en el juicio a cinco meses de prisión, aunque al escuchar la sentencia estalló en furia, y tras oír a un funcionario judicial comentar en alto que José Antonio era tan chulo como su padre, le golpeó y tras ser retenido amenazó a los jueces, por esto se le condenó a 5 años más. Posteriormente, mientras su partido crecía exponencialmente según se acercaba la guerra y por el riesgo de fuga fue trasladado a la prisión de Alicante. Tras el inicio de la sublevación o alzamiento del 18 de julio, que como es sabido fracasa y da origen a la Guerra Civil, suaviza su discurso, llegando a intentar ser el mediador  de una paz y proponiendo un gobierno de reconciliación. Se intentó cambiarlo por el hijo de Largo Caballero, en ese momento presidente del gobierno,  prisionero de los nacionalistas e incluso hubo un plan alemán para rescatarle y sacarlo en el navío torpedero germano “Luchs”.

Finalmente, se le condenó en un dudoso juicio por apoyar el levantamiento, delito castigado con la muerte. Fue fusilado el 20 de noviembre, dejando en su testamento escrito el deseo de que su sangre fuese la última derramada en guerras civiles. Ni él ni el pelotón lo sabían, pero en ese momento acababa de morir en Madrid otro gran personaje de la Guerra Civil, el anarquista Buenaventura Durruti.

Este último protagonista, el mítico anarquista Buenaventura Durruti nació en la ciudad de León en 1896, hijo de un empleado ferroviario, de un extracto familiar muy humilde. Enseguida militó en el sindicato UGT y participó en la Huelga General Revolucionaria del 1917, que se saldó con su despido de la empresa de trenes donde trabajaba de mecánico y poco después del sindicato socialista por ser demasiado radical. A los meses huye, para no cumplir el servicio militar, a Francia donde entra en contacto con el anarquismo. En 1919 vuelve a España, donde es detenido por actividades revolucionarias; tras investigarle se descubre que es un desertor, pero logra escapar de nuevo al referido país vecino.

En el 1920 se afilia al sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en Barcelona, y participa en el atraco a un banco y se especula que pudo asesinar al cardenal de Zaragoza. Se pasará los años veinte huyendo de la justicia de muchos lugares del mundo mientras que intenta provocar insurrecciones anarquistas. En Chile hace uno de sus múltiples asaltos a bancos, para apoyar al movimiento libertario local. En el 1927 se descubre que intenta aprovechar una visita del entonces rey Alfonso XIII a Francia para secuestrarlo.

Con la llegada de la II República se instala en Barcelona donde, integrado en la Federación Anarquista Ibérica (FAI), organización afín a la CNT, participa en los intentos de  ésta para derrocar al gobierno republicano, lo que motiva que sea deportado a la entonces Colonia española de Guinea Ecuatorial. Tras el triunfo del Frente Popular volvería a la ciudad Condal, participando con sus seguidores en los combates  contra los militares que intentaron controlar a la por entonces ciudad más poblada de España.  Tras el éxito, logró atraer a más de 2.000 mil anarquistas, la famosa columna Durruti,  que intentó tomar Zaragoza y luego fue enviada a la defensa de la Ciudad Universitaria de Madrid. El 19 de noviembre (según la versión oficial) mientras que inspeccionaba la línea de frente en coche, al bajarse,  su “naranjero”,  un subfusil de producción española copia del Mp-28/II alemán, se golpeó con el guardabarros, produciéndose un disparo accidental, que le alcanzó en el pecho.

La noticia se escondió momentáneamente, según algunos por tratarse de un asesinato político y según otros para no resaltar una muerte no heroica. Horas después, ya el 20 de noviembre, murió en el hotel Ritz, en esos momentos convertido en un  hospital republicano.  Aquel mismo día se ejecutó a José Antonio y 39 años después ese mismo día moría Francisco Franco, aunque éste es el más recordado actualmente.