jueves, 8 diciembre 2022 23:53

Los funcionarios de prisiones denuncian que los reclusos se autolesionan para que los saquen de la cárcel

Los miembros de la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP) han denunciado que lograron detectar una nueva artimaña de los reclusos de algunas de las prisiones del país, mediante la cual los reclusos se autolesionan, dándose fuertes golpes en la cara, para que los trasladen a centros de salud externos al sitio de reclusión, y que de paso inculpan a los custodios.

Los funcionarios de prisiones han decidido alertar «de la nueva técnica que fue utilizada el pasado día 10 de noviembre en el Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre (Málaga I) y que temen que pueda extenderse a más centros penitenciarios. Dicha técnica podría ser utilizada para realizar revueltas en cualquier módulo, salidas a un hospital externo con algún fin ilícito o para realizar denuncias falsas contras los funcionarios de prisiones», dice un comunicado publicado desde el sindicato, que en reiteradas oportunidades han hecho alertas sobre las condiciones de riesgo bajo las que deben trabajar, debido a la falta de autoridad que tienen ante los internos de las diferentes cárceles del país.

De acuerdo con el documento que compartieron los miembros del sindicato de la APFP con Moncloa.com, el pasado 10 de noviembre se produjo un motín en el Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre (Málaga I), que se inició después que un recluso, que quería ser trasladado a un centro hospitalario, se provocara la técnica del enfisema subcutáneo facial autoinducido, con la finalidad de conseguir deformidad facial y presionar para que las autoridades los trasladen a los centros de salud, pero al no conseguir la autorización para el traslado, el recluso propició que se iniciara un motín en el centro, al que se le sumaron al menos otros 20 reos, pero fue resuelto por los funcionarios de prisiones que se encontraban en el centro a esa hora.

Los funcionarios de prisiones advierten que esta técnica ya había sido utilizado en años anteriores por reclusos de un centro de detención de jóvenes en la ciudad de Barcelona, que lo implementaron para evitar ser reconocidos por sus victimas en rondas de reconocimiento, pues lo que hacen es provocarse una lesión que les deforma parcialmente el rostro, lo que hace parecer que se tratara de un problema de salud que luce más grave de lo que realmente suele ser, por lo que hacen la advertencia a los funcionarios de otras prisiones para que estén atentos y eviten que esta práctica se extienda.

«Por parte de APFP hemos alertado, por escrito, a la Secretaría General de esta técnica, de su posible extensión a otros centros y de los muchos peligros y problemas que nos pueden generar, para que dicten las instrucciones pertinentes a los directores de los centros penitenciarios. Es incuestionable que los internos continuamente piensan en todo tipo de artimañas para intentar burlar y/o generar situaciones conflictivas», señalaron los funcionarios de prisiones en el documento que compartieron con el medio.

Uno de los aspectos que más preocupa a los funcionarios es el hecho de que los internos comiencen a utilizar estas autolesiones para además de ser trasladados a los centros de salud, con la intención de cometer otras faltas, es que utilicen el hecho como argumento para denunciarlos a ellos y decir que han sido los agende de la autoridad los quienes les provocan las lesiones.

Los miembros del sindicato advierten que mientras la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y el ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska están más preocupados de vender solamente la reinserción de los reclusos, con estadísticas que según ellos son muy fáciles de tumbar, los funcionarios de prisiones están altamente preocupados por la seguridad y orden interior, e incluso también a lo que pueda afectar a la sociedad en el exterior.

«Asistimos perplejos al olvido de este servicio público esencial y como con las últimas instrucciones nos han dejado completamente vendidos de cara a los internos» dicen los miembros de uno de los sindicatos de prisiones.

Estos funcionarios llevan años exigiéndole al Ministerio de Interior que se cree un estatuto propio para ellos, que sirva como marco normativo para la institución, que incluya además la adecuación de los medios coercitivos, adaptados a las tecnologías y medidas aplicables en otros países, en pleno siglo XXI, como la aprobación del dispositivo de pistola taser, para poder utilizarla en el control de los reclusos, así como el incremento en la cantidad de funcionarios en cada uno de os centros de reclusión, adecuándolo a la necesidad real que hay en cada prisión del país, con la intención de que se reduzcan las agresiones que suelen padecer los funcionarios de prisiones.

Quienes tienen a su cargo la seguridad de las prisiones en todo el país reiteran el llamado a las autoridades del Ministerio de Interior, pues una de las alertas que siempre suelen hacer es el hecho de que el grado de autoridad que tienen frente a los internos, hace que los propios reos estén consientes de que ellos son solo custodios y que por lo tanto, no tienen ningún tipo de poder frente a la población reclusa como tal, lo que hace que ellos se conviertan en presas fáciles para los internos, cuando se dan situaciones de violencia.