jueves, 8 diciembre 2022 23:08

Vox espera que Jorge Buxadé se dedique solo a Bruselas y se olvide de los asuntos internos

El idilio de Jorge Buxadé como brazo ejecutor de Vox ha durado poco. El malestar en la formación está disparado desde que salió Macarena Olona, pero parece que los cambios que han llevado a Buxadé a controlar en la sombra la formación no han dado resultado en el partido de Santiago Abascal. De momento, el portavoz de Vox en el Congreso de los Diputados, Iván Espinosa de los Monteros, y Abascal están tocados y desaparecidos, pero sí que han pedido a Buxadé que se limite a sus deberes en Bruselas y no siga metiendo mano a través de Ignacio Garriga en Vox. El partido está en horas bajas y nadie ha tomado el control, pero sí que están muy pendientes de ver quién tiene ansias de protagonismo y quién no en un momento crucial para una formación en caída libre.

Para el eurodiputado, la crisis interna de Vox fue una buena noticia que le permitió crecer mucho a nivel político dada la salida de otro peso pesado del partido. Cuando colocaron a Ignacio Garriga como secretario general de Vox, todos dieron por hecho que en realidad quien había ganado los galones era Buxadé. El problema es que ese periodo de prueba que ha tenido el eurodiputado no le ha valido para apuntalarse como el gurú del partido. Nunca Vox ha estado tan tocado y nunca ha estado tan a la baja en las encuestas, si se tiene en cuenta su tendencia al alza desde que surgieron como formación política. La dinámica ha cambiado y a nivel interno Buxadé no ha sido capaz de reorganizar un partido tocado por la abrupta salida de Macarena Olona.

El eurodiputado sigue las líneas básicas de Vox, pero ha querido implantar algunos cambios internos. Había quien entendía que era el ala dura quien tomaba las riendas de la formación, pero se ha visto que en realidad solo hay un vacío de poder que deja completamente sin líder a la formación. Con Abascal desaparecido y Espinosa de los Monteros tocado, solo ha quedado la orden interna d que Buxadé se dedique a sus empresas en Bruselas y deje de tocar el partido a nivel interno. Es la primera vez que las críticas se disparan desde dentro y no parece que vayan a contenerse con las encuestas electorales en contra. 

Buxadé llevaba tiempo queriendo dar el salto a la política nacional y dejar la Eurocámara. Es cierto que la presencia ahí era importante, pero ahora había solicitado a nivel interno que le pasaran al Congreso para tener más visibilidad a nivel nacional. El premio de consolación de Buxadé fue dejarle entrometerse a través de Garriga en la política interna de Vox y la promesa de que después de las elecciones generales podría venir al Congreso a facilitar el trabajo de Espinosa de los Monteros en calidad de portavoz, pero ahora las cosas han cambiado porque no solo van de cuesta abajo en las encuestas, sino que a nivel interno no tienen el partido bien controlado. 

EL PELELE

El nuevo vicepresidente primero acción política Vox, Jorge Buxadé, ya tiene a quién manejar para conseguir sus objetivos. Quien mandaba entonces a nivel interno era Javier Ortega SmithQuien manda ahora es el propio Buxadé a través de Ignacio Garriga, secretario general de Vox. Fuentes del partido dejan claro que el nombramiento de Garriga y la salida de Ortega Smith no es más que una maniobra que ha aprovechado (y muy bien) Buxadé para tomar las riendas del partido. Con la llegada del eurodiputado a este nivel de mando, queda claro que Vox está en manos del ala más radical del partido. Pero lo que las fuentes se esfuerzan en matizar es que Garriga no es más que el hombre de paja de Buxadé, quien ahora ha sustituido a Javier Ortega Smith a nivel interno.

En Vox ven a Ignacio Garriga como un auténtico «pelele» en manos de un ambicioso Buxadé que esta a punto de ascender a «aristogato». Ignacio Garriga no cosechó unos buenos resultados en Cataluña, pero se ha convertido en un recurso muy socorrido para la dirección del partido. Colocarle al frente de la secretaría general de Vox no fue una decisión motivada por su «peso político», sino por la urgencia de echar a Javier Ortega Smith de los mandos de la formación. El problema es que ahora se dan cuenta algunas fuentes de Vox de que Garriga no es más que el «hombre de paja» de Buxadé, quien desde Bruselas teledirige las funciones internas del partido que hasta ahora había coordinado Ortega Smith.