viernes, 27 enero 2023 12:29

Un español convierte Fitur en una fiesta de la protesta contra Maduro

El pasado domingo culminó la 43º edición de la Feria Internacional de Turismo de Madrid, Fitur 2023, en la cual un ciudadano español protagonizó una protesta frente al stand de Venezuela, denunciando la situación de crisis que persiste en el país suramericano.

Alberto Casillas, quien vivió por más de 20 años en el país suramericano y que desde que regresó a España se ha dedicado a apoyar a la comunidad de venezolanos que han tenido que huir de su país, llegó al lugar con una cartel que decía «No vaya de vacaciones a Venezuela», aprovechando que las autoridades del país caribeño llegaron a la feria internacional de turismo para promocionar el país como un destino privilegiado para los españoles y los europeos en general, debido a las condiciones climáticas y sus bellezas naturales.

Casillas instó a los presentes a tomar en cuenta las condiciones en las cuales mantiene la dictadura de Nicolás Maduro a sus ciudadanos y alertó sobre los más de 7 millones de venezolanos que han tenido que huir de su país, debido a la crisis política y económica que ha ocasionado el régimen durante los casi 10 años que tiene en el poder.

En el cartel que tenía el ciudadano español que llegó al IFEMA a protestar contra la dictadura venezolana se podía leer que la policía de ese país es corrupta y que el Ejército reprime a los ciudadanos, que no hay luz, ni agua, ni seguridad y el manifestante se dedicó a gritar consignas contra el régimen venezolano, hasta que llegaron funcionarios de la Policía Nacional y lo obligaron a salir del recinto, donde se encontraba la viceministra de Turismo de Venezuela, Leticia Gómez, quien viajó desde el país caribeño, junto al ministro Alí Padrón, para promocionar al país que está en manos de la dictadura como un destino turístico.

En esta edición del Fitur la delegación de Venezuela llegó a España envalentonada debido al reinicio de las relaciones entre el régimen de Nicolás y el Gobierno de Pedro Sánchez y el nombramiento de Coromoto Godoy como embajadora de Venezuela en España, pues las gestiones del excanciller Carlos Faría, quien desde septiembre del año pasado comenzó con el proceso de reconciliación con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, tras el encuentro que sostuvieron en el marco de la Asamblea General de Las Naciones Unidas, en Nueva York.

Desde ese momento se comenzó a descongelar la situación, hasta que finalmente el pasado 28 de diciembre fue reconocida Godoy como embajadora, a pesar de que ya desde noviembre había llegado a Madrid para instalarse, enviada directamente por Nicolás Maduro, con la misión de lograr que España le abra las puertas y que lo reciba como presidente de Venezuela, como un primer paso para la reconciliación con la Unión Europea.

Hasta este momento el Gobierno de Pedro Sánchez ha priorizado los negocios con la dictadura de Nicolás Maduro, como alternativa para salir de la crisis energética ocasionada por la invasión de Rusia a Ucrania, debido a que el país suramericano se ha ofrecido como una alternativa para vender petróleo y gas para suplir el suministro de Rusia.

Es por ello que las autoridades españolas han propiciado el acercamiento con la diplomacia venezolana, a pesar de la gran cantidad de venezolanos que han tenido que huir de la crisis económica y política que ha ocasionado Nicolás Maduro desde que llegó al poder en 2013, y que ahora viven en España.

Casillas ha sido una pieza fundamental de ayuda para muchos de los venezolanos que han llegado al país huyendo de la dictadura y constantemente está denunciando la situación del país y la necesidad de respaldar a la población venezolana que se ha visto afectada por la situación política y económica del país suramericano.

Algunos de los funcionarios que acompañaban a la delegación venezolana que se presentó en Fitur intentaron evitar que Casillas llevara a cabo la protesta, gritándole improperios e invitándolo a desalojar el recinto donde se desarrolló el evento, hasta que finalmente lograron que llegaran los funcionarios de la policía nacional, quienes lo obligaron a salir del IFEMA y a culminar su manifestación, que quedó registrada por varias personas que estuvieron presenten en el acto y lo respaldaron.

Las autoridades venezolanas pretendieron fingir que no había ocurrido nada, pues la manifestación de Casillas ocurrió justo en el momento en el que un conjunto de música típica venezolana actuaba para los presentes, por lo que procuraron que nadie se diera cuenta de lo que estaba sucediendo, hasta que llegaron los policías e hicieron salir a casillas del IFEMA, quien después hizo un video en el cual denunció toda la situación.