viernes, 17 marzo 2023

El escándalo de la Ley del solo sí es sí estaba advertido y la exministra Carmen Calvo se lo recordó a Pablo Iglesias

Ya han pasado tres meses desde que comenzó el escándalo por la aplicación de la Ley del solo sí es sí, que Pablo Iglesias se empeña en defender y mientras en el seno del Gobierno de Pedro Sánchez tratan de buscar una alternativa para frenar la debacle ocasionada por el empeño de Irene Montero, comienzan a salir a la luz los cuestionamientos que se le hicieron al texto legal en el momento en que se estaba debatiendo, y es justamente por ello que la exministra socialista Carmen Calvo se lo dejó claro a al exlíder de Podemos, sobre las advertencias que se habían hecho antes de aprobarla.

El debate surgió en medio de una tertulia en la Cadena SER donde estaban la exministra e Iglesias y Calvo aprovechó para recordarle al exlíder de Podemos como el entonces el exministro Juan Carlos Campo y ella habían hecho objeciones al texto legal y que había sido el propio presidente Sánchez quien había dejado el camino libre a Irene Montero, que defendía su ley, al reconocer su autonomía.

«A ese ministro – Juan Carlos Campo- le dijiste tú en público, formando parte del mismo Gobierno, que era un machista redomado, porque el ministro de Justicia, como ministro de Justicia, que era juez, que seguía siendo juez (…) porque le correspondía, hizo observaciones», dijo Calvo directamente a Pablo Iglesias, en el marco de un debate en el cual el ex vicepresidente aseguró que si el Gobierno de Pedro Sánchez aceptaba los votos del Partido Popular, «lo pagará», a modo de amenaza.

Este debate llega justo en el momento en el que el Gobierno sopesa la posibilidad de sacar adelante la reforma de la Ley de Irene Montero, solo porque tiene plena conciencia del costo político que puede tener para el PSOE mantenerlo tal como está. La idea del partido socialista es que la reforma se enfoque en devolver las penas mínimas a los seis años de prisión, como estaba anteriormente y no a 4 como lo dice la reforma actual.

Sin embargo, el capricho adolescente de Irene Montero y de toda su pandilla morada está afincado en el tema del consentimiento, que desde la óptica del Gobierno y de todos los partidos, a excepción de Vox, no debe ser tocado. El partido de Santiago Abascal sugiere, de plano, que la ley debe ser derogada, para acabar con el problema, mientras que los demás plantean que se lleve adelante una reforma que impida que los agresores sexuales vean reducidas sus penas, como ha sucedido con los casi 300 beneficiados de la ley.

Sin embargo, Pablo Iglesias y los defensores de Irene Montero se enfocan en el capricho de la ministra de Igualdad, que tanto se empeñó en sacar adelante su proyecto bandera, a pesar de los cuestionamientos que había recibido y que ahora, tras ver cuáles han sido las consecuencias

La pandilla de Podemos comenzó diciendo que no es que la ley estuviese mal redactada, que ya lo habían advertido desde el Consejo General del Poder Judicial en un informe, sino que se trataba de la mala aplicación que estaban haciendo jueces «machistas» y hasta ahora ese ha sido el único argumento «de peso» que han dado para negarse a la modificación, sumado a la posición feminista de que » a la derecha se le frena con más derechos», como si se tratase de una cuestión solamente ideológica y no de una realidad que ha dejado en la calle a varios agresores sexuales y otros cientos se han visto beneficiados con la reducción de sus penas, por el puro capricho de convertir una ley en una bandera política.

No obstante, para Podemos en este momento el costo político de aferrarse a la negativa de modificar la ley podría ser contundente, por lo que dentro del partido estarían sopesando ceder a las presiones del PSOE solo por la cercanía de las elecciones municipales y autonómicas que se celebrarán en mayo y en las que el partido que dirige Ione Belarra aspira a continuar figurando en la palestra política del país, pues estos comicios serán un indicador de cara a lo que podría suceder en noviembre, cuando se realicen las elecciones generales en todo el país.

El problema está en la posición que ha asumido Irene Montero de no querer reconocer los fallos de la ley que ella impulsó y sus efectos adversos, y más allá de considerar que todo lo que se dice al respecto es un mero ataque, no se han detenido a reconocer, en público, que las consecuencias han sido negativas y que no se trata solo de una aplicación errática, tal como lo han querido vender, sino que ya se habían hecho las advertencias pertinentes, sobre cuáles podrían ser los efectos en la rebaja de las penas de los agresores sexuales.

Sin embargo, las fricciones entre Podemos y el Partido Socialista por todo lo que ha sucedido con la Ley del solo sí es sí ya son más que evidentes y todo parece indicar que más temprano que tarde a Irene Montero tendrá que ceder y permitir que se hagan las modificaciones pertinentes.