Erice recibe el segundo Premio Donostia del 71 Festival de San Sebastián, ciudad en que creció también como espectador

La actriz Ana Torrent entrega el galardón al director que le regaló una interpretación del mundo que aún le sigue «iluminando»

El cineasta vasco, Víctor Erice, ha recibido este viernes el segundo premio Premio Donostia en reconocimiento a su trayectoria de la 71 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, ciudad en la que creció «en todos los sentidos, también como espectador». «Si cierro los ojos me veo de niño en una de esas butacas de este teatro Victoria Eugenia disfrutando de películas que jamás olvidaré», ha afirmado.

Erice ha presentado en la Sección Oficial de esta edición del Zinemaldia, fuera de concurso, su última película ‘Cerrar los ojos’ en cuyo elenco se encuentra Torrent, además de José Coronado, Manolo Solo y María León.

El cineasta ha recibido el premio de manos de Torrent, que hace 50 años, siendo una niña, acompaño al cineasta al certamen donostiarra donde ganó la Concha de Oro por el ‘Espíritu de la colmena’ que protagonizó la pequeña junto a, entre otros, Fernando Fernán Gómez. La gala de entrega se ha desarrollado en el teatro Victoria Eugenia de la capital guipuzcoana.

Torrent ha señalado que a Erice «le ha gustado muy poco hablar de sus películas porque ha dado ya mucho, muchísimo de él en sus imágenes». «Ha sido tremendamente coherente, tremendamente generoso y tremendamente valiente en su compromiso y no nos ha dejado ni una sola imagen que no fuera para él necesaria, que no estuviera latiendo, que no fuera el encuentro de algo», ha subrayado.

Tras dar las gracias al cineasta por su «lealtad y por su mirada», Torrent señalado que es «un honor» entregar este premio a Erice, que le regaló «una interpretación del mundo que me ha acompañado toda la vida y que hoy todavía me sigue iluminando».

Por su parte, el cineasta ha leído un pequeño escrito para «no hundirse en un mar de emociones». «Hubo un tiempo, propio de la adolescencia, en que más de una vez llegué a preguntarme cómo sería un mundo sin necesidad de premios», ha señalado.

A ello, ha añadido que con su «ingenuidad de entonces» imaginaba que «seguramente sería mejor». «Ahora ya he comprendido que lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible», ha apuntado, para añadir que hoy recoge uno «con todo el agradecimiento» del que es «capaz», porque «ningún otro lleva como divisa» el nombre de la ciudad a la que llegó con unos meses de vida y creció «en todos los sentidos, también como espectador de películas».

Así, ha recordado que vio su primera película en el entonces Kursaal una tarde del invierno de 1946 y en el escenario del teatro Victoria Eugenia recogió la Concha de Oro por ‘El espíritu de la colmena’ hace 50 años.

«El Victoria Eugenia es uno de los cines de mi infancia», ha apuntado, para recordar, a continuación, que si cierra los ojos se ve «de niño en una de esas butacas disfrutando de películas que jamás olvidaré». «Me descubro también allá arriba, en la penumbra del Gallinero, contemplando las imágenes de la primera película que pude ver en este festival, se titulaba ‘Las noches de Cabiria’ y su director, un tal Federico Fellini, estaba en uno de esos palcos luciendo un esmoquin blanco, era julio de 1957», ha recordado.

UN FESTIVAL «SURGIDO DE LA NADA»

Erice ha afirmado que ha visto «nacer y crecer este Festival surgido de la nada gracias a la iniciativa de un pequeño grupo de comerciantes donostiarras, y si un festival internacional tiene como razón de ser constituirse en ventana abierta al mundo, éste de Donostia lo cumplió quizás como nunca lo ha hecho en el tiempo de sus orígenes».

«Vigilado de cerca, conviene recordarlo por la censura de la época, víctima con frecuencia de sus prohibiciones, sé también, porque lo he vivido, lo mucho que supuso para los cinéfilos que éramos socios activo del CineClub de San Sebastián al final de los años cincuenta», ha destacado.

Tras recordar a todos los colaboradores del certamen, así «casi todo ellos ya fallecidos», así como a Javier Aguirre, Antón Ezeiza, Elías Querejeta, Antonio Mercero, Alonso Ibarrola, Santiago Sanmiguel, Luis Gasca, José Luis Ejea e Iván Zulueta, Erice ha apuntado que es «uno de los supervivientes de ese grupo que, en su mayoría, al comienzo de los años 60 se trasladó a Madrid para comenzar allí el aprendizaje del viejo oficio de hacer películas».

«Además de esa misión, nos unía la íntima convicción de que el cine era el arte del siglo. Arte popular, precisaría yo ahora, como fue durante una gran parte de su historia, hoy, por desgracia, desaparecido», ha lamentado. También ha tenido un recuerdo para sus padres que le dieron la posibilidad de ir a Madrid a estudiar cine de manera profesional y a su hermana que le llevó por primera vez al cine. También ha tenido agradecimientos para su hijo Pablo y su mujer Cristina que «tanto» le ha ayudado en la realización de ‘Cerrar los ojos’.

Erice ha incidido que «siempre» ha entendido «el cine como un medio de conocimiento, de ahí que su aprendizaje para mí no se acabe nunca» y ha asegurado haber comprendido, con el paso de lo saños, que «la obra de un cineasta, recordando ahora a Albert Camus, quizás no sea otra cosa que ese largo caminar por los dominios del arte de hacer películas para recuperar las imágenes extraordinarias contempladas en una pantalla a las que abrió su corazón por vez primera».

Finalmente, ha dicho en euskera «gracias Zinemaldia, San Sebastián siempre». Tras la entrega del premio y una actuación del grupo Audience el elenco de la película ha dado paso a la proyección de la misma.