martes, 28 mayo 2024

La jugada sorpresa de Bildu al PNV deja en fuera de juego al PSOE

Bildu entra en la recta final de la campaña electoral con una sorpresiva jugada de última hora. La izquierda abertzale tiene todas las de ganar en los comicios del 21A, que se celebrarán este próximo domingo, pero no quiere ostentar el poder por el poder, como anhela la formación nacionalista vasca. No es la primera vez que la izquierda radical vasca muestra esta intención, pero en la situación actual este ultimátum dejaría al PNV a los pies de los caballos con una elección muy complicada para explicar a los votantes.

Por un lado, EH Bildu conseguiría la victoria, según indicaron los sondeos publicados hasta el pasado lunes, mientras que el PNV se quedaría como segunda fuerza. La unión entre ambas formaciones aglutinaría más del 75% de los asientos del Parlamento vasco, un número aterrador para los intereses del constitucionalismo y de la unidad de España, pero obtenido con la inestimable ayuda del PSE-EE, de Eneko Andueza.

Con esta aplastante mayoría, el nacionalismo vasco se sumiría en un escenario similar al de Cataluña, cuando ERC y CiU -ahora Junts- decidieron emprender su viraje independentista en 2015, con una lista conjunta, que acabó rompiéndose en 2021 con la salida de Junts del Gobierno, dejando solo a ERC.

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Imanol Pradales (PNV) necesitará los votos de los socialistas vascos y puede que no llegue

Si los nacionalistas vascos rechazaran esta oferta, la única oportunidad que tendría el PNV de gobernar es con el apoyo del PP. En esta encrucijada, las filas de Bildu aprovecharían la ocasión para señalar directamente la venta del nacionalismo vasco a los ‘populares’, que según Aitor Esteban, portavoz del PNV en el Congreso, utilizan «aceite Vox», al tiempo que Andoni Ortuzar, presidente de los jetzales, quien ha asegurado que «Vox y cerca de Vox no se puede hacer nada».

EL PNV, EN LA ENCRUCIJADA POR LA CARTA DE BILDU

Y es que, el PNV puede salir muy perjudicado con su discurso contra los ‘populares’. Si finalmente, ocurriera la votación para evitar que Bildu tome las riendas del Gobierno vasco, los nacionalistas tendrían que explicar su contradicción, dando una mayor munición a Bildu desde la oposición. «El PSE-EE y el PNV se han convertido en una auténtica fábrica de independentistas, como ha pasado con el PSC en Cataluña», consideran fuentes políticas conservadoras consultadas por MONCLOA.

Desde el PNV advierten que la situación les pondría en un «serio compromiso» ante el «imparable ascenso de Bildu desde 2012». Desde ese año, la izquierda abertzale ha optado por un perfil social, alejado del terrorismo y la confrontación. «No entraremos en la lucha de poder, pero si está a nuestro alcance, será nuestro momento», destacan desde la izquierda abertzale.

EH Bildu va a salir a ganar las elecciones vascas
EH Bildu va a salir a ganar las elecciones vascas

Así las cosas, es el PNV el que corre el riesgo de acabar fagocitado por el propio monstruo que ha ayudado a alimentar y engordar en la última década, como ha hecho el propio PSOE de Eneko Andueza, más preocupado por hacer subir a Bildu que evitar una debacle al más puro estilo gallego.

ANDUEZA Y LA CONTRADICCIÓN DEL PSOE

El PSOE de Andueza ha ido con todo en estas elecciones, tanto que ha llegado a mandar mensajes contradictorios desde las altas esferas, mientras Pedro Sánchez apenas ha aparecido en dos ocasiones por esas tierras. Zapatero se resistió a dar un ganador de los comicios del próximo domingo, pero afirmó que quien manda será el puño y la rosa.

Además, Salvador Illa, líder del PSC, ha afirmado que en Cataluña se ha perdido una década por la confrontación, sin mencionar que un sector importante de los socialistas catalanes no solo estuvo a favor del referéndum, sino que llegaron a saltarse la disciplina de voto, como Meritxell Batet, a la postre premiada con la Presidencia de la Mesa del Congreso de los Diputados, la tercera autoridad del Estado.

Illa, que ha dejado hacer a los separatistas y pactado los Presupuestos con ERC, permitió, además, que el PSOE obtuviera el apoyo de Junts y de los republicanos para mantener el poder de La Moncloa, sin réplicas ni reproches a Sánchez. Es el habitual doble baremo del PSC, nada nuevo bajo el Sol, mientras se monta un muro de contención para evitar que el PP pueda volver a pactar con el PNV bajo ningún concepto, tal y como se firmó en el salón del Tinell en 2009 entre todas las formaciones separatistas y los socialistas. El cordón sanitario, no obstante, aguantó solo un tiempo, y ahora tratan de imponerlo en toda España.

Los socialistas se venden ahora como una garantía de buena gestión, pero la realidad es que las normas aprobadas por el Ejecutivo, como la reforma laboral o la ley de Vivienda, apoyadas por Bildu, se han mostrado un auténtico fracaso.

PNV Y BILDU, EN CONDICIONES DE EXIGIR UN REFERÉNDUM

Mientras ningún partido ha agitado la bandera de la independencia, el PSC desembarca en el País Vasco como el salvador y árbitro. «Nosotros queremos progreso y buen futuro, que el País Vasco no esté atascado por los de siempre, que el Gobierno esté a lo que tiene que estar», ha afirmado. El PSE-EE sale como ganador en las pasadas elecciones generales, pero lo único conseguido es aupar a Bildu en apenas solo de nueve meses.

Los grandes planes de futuro del PSE-EE con la EITB frente a Sumar | Foto: PSE
Los grandes planes de futuro del PSE-EE con la EITB frente a Sumar | Foto: PSE

Andueza asegura que ha centrado su campaña en sanidad, educación y empleo, mientras los mayores se dedican a tratar de arrinconar a Bildu por el pasado de ETA. «La alternativa al nacionalismo y el independentismo es la pluralidad y el progreso del PSE-EE», asegura. Illa, por su parte, afirma que ni veta ni amenaza, pese a vetar precisamente a la derecha o extrema derecha. Su solución pasa por «resolver problemas», sin referirse si aceptaría que el PNV gobernara con el apoyo del PNV.

«Hemos proporcionado tranquilidad y estabilidad a Euskadi. La estabilidad de un gobierno que sin los socialistas no hubiera hecho la obra de gobierno que ha hecho», ha afirmado en el penúltimo mitin de campaña. «Los nacionalistas pretendían que esta campaña se convirtiera en una cosa de dos, una historia meramente entre nacionalistas», ha cargado. No obstante, los dos partidos con mayor peso en el País Vasco dejarían en fuera de juego al PSOE y presionaría aún más a Pedro Sánchez para forzar un referéndum en toda España sobre la independencia. Y con este PSOE cualquier cosa es posible si para ello se necesitan cinco, seis o siete votos.