Una nueva investigación liderada por la Universidad de Córdoba (UCO), el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica (Imibic) y el servicio de Reumatología del Hospital Universitario Reina Sofía ha logrado estratificar a las personas con artritis reumatoide según el riesgo de padecer eventos cardiovasculares a partir del análisis computacional de más de 30 tipos de moléculas, lo que supone un avance hacia un tratamiento más personalizado de la enfermedad.
Detalles de la investigación
Según la UCO, la artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune que afecta a alrededor de 18 millones de personas en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. Además de causar inflamación crónica en las articulaciones, eleva significativamente la posibilidad de padecer enfermedades cardiacas.
En este estudio, se analizaron muestras de suero sanguíneo de más de 300 personas con artritis reumatoide, estudiando más de 30 moléculas relacionadas con el estrés oxidativo, la alteración de células inmunes y citoquinas inflamatorias, entre otros.
A través de herramientas computacionales y técnicas bioinformáticas, se identificaron tres grupos de pacientes con patrones moleculares similares. Tras analizar las características clínicas de cada grupo, se encontró que uno de ellos presentaba mayores probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
El equipo de investigación, dirigido por Chary López-Pedrera, investigó parámetros asociados a un mayor riesgo cardiovascular, como hipertensión, obesidad y engrosamiento de la íntima-media carotidea.
Implicaciones y avances futuros
Los análisis moleculares permitieron estratificar a los pacientes en función de su riesgo cardiovascular, lo cual representa un avance significativo en la medicina personalizada. Según Carlos Pérez-Sánchez, esta caracterización molecular podría brindar información crucial sobre la probabilidad de padecer problemas cardiacos, abriendo la puerta a tratamientos más específicos y personalizados.
Esta investigación allana el camino hacia terapias médicas más concretas y personalizadas. En un futuro, un simple análisis de sangre podría identificar diferencias clave entre pacientes con una misma enfermedad, permitiendo un abordaje terapéutico diferencial.
El estudio, coordinado por la UCO, el Imibic y el Servicio de Reumatología del Reina Sofía, y liderado por Alejandro Escudero, contó con la colaboración de diversos centros hospitalarios en Santander, Sevilla, Málaga y Jaén.
Con estos hallazgos, se abre la puerta a un enfoque más personalizado y efectivo en el tratamiento de la artritis reumatoide y sus posibles complicaciones cardiovasculares. La integración de técnicas computacionales y biomédicas marca un antes y un después en la investigación y gestión de esta enfermedad.